18 de febrero de 2013

Locales

Locales. Más de 20 familias ocuparon terrenos fiscales pero quieren pagarlos en cuotas

"No nos sentimos olvidados, estamos olvidados. Para el municipio, los que vivimos en Azucena y Los Crisantemos no existimos". Así resumió César Cari la sensación de unas 24 familias que ocuparon terrenos fiscales en ese bolsón de La Movediza, y pasados casi 2 años, están privados del agua corriente y la energía eléctrica.
El caso de Cari tiene sus particularidades, porque cuando desembarcó junto a su señora y dos hijos de 10 y 9 años, empezó viviendo en una carpa, en una situación poco menos que calamitosa. Hoy habita una casa de bloques que levantó con su propio esfuerzo, donde vive junto a su cuñada y otros dos menores.
La Municipalidad, como se sabe, le niega los servicios básicos a estas familias porque pretende no avalar la toma de lotes. De todos modos, hay una realidad tangible. Las personas habitan el lugar, la mayoría trabaja y tiene chicos a cargo, y pretenden dialogar con el Estado local para pagar el terreno en cuotas. Sin embargo, "acá no viene nadie", explicó Cari ante la segunda visita de LA VOZ.
Por otra parte, el riesgo de electrocución es constante. Los vecinos del lugar, ubicado frente al Plan Federal de Viviendas -todavía paralizado-, se "enganchan" a un medidor legal que un usuario les presta a cambio de algunos pesos. Pero las conexiones son muy precarias. Lo mismo sucede con el agua, pues cualquier viento puede dejar a los tanques sin el recurso básico.
Lo que reclama la gente de ese punto de La Movediza es una posibilidad de diálogo con las autoridades de la Usina y el municipio, a través de Obras Sanitarias, pues "la mayoría de nosotros trabaja en la construcción y estamos dispuestos a pagar el lote en cuotas que sean accesibles", recalcaron.
"Los políticos no vienen ni para las elecciones. Es como que no existimos", recalcó Cari.
Fiel testimonio del déficit habitacional, estos ciudadanos caminan sobre la delgada línea que separa la clandestinidad y el derecho a una vida digna, que por ahora resulta poco menos que una quimera.
Esquivando a los alquileres, allá por 2010-2011 muchos decidieron tomar los lotes del Plan Federal, desatando una gran polémica sobre la ilegalidad y la necesidad básica de un techo.
El Ejecutivo siempre fue tajante al negar todo tipo de negociación en medio de la ocupación, ofreciendo alquileres temporarios que lograron convencer a algunos, y a otros no.
Pese a que el asunto entre y salga de los medios de prensa según las circunstancias que marca la actualidad informativa, el problema está latente en muchos rincones de Tandil. La gente de Azucena y Los Crisantemos componen un mosaico más del complejo entramado de demanda de techo propio que afecta a una gran porción de la sociedad.

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