13 de octubre de 2008
La desobediencia de un empresario metalúrgico de Tandil a una clausura parcial impartida por el estado ante hechos reiterados de contaminación colmó la paciencia de una manzana completa en el barrio Cabildo, cuyos vecinos elevaron por escrito un nuevo reclamo a la Provincia.
Más de 20 tandilenses rubricaron con su firma un petitorio que ingresó el pasado martes a la comuna, y luego fue trasladado al Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible bonaerense, donde se pide una pronta “solución” a las infracciones que –aseguran- sigue cometiendo una reincidente fundición, cuyo titular es Nicolás Polifroni.
El caso fue revelado públicamente por LA VOZ hace 7 días, pero los damnificados se comunicaron con esta Redacción para rectificar el título de aquella nota: “contaminaba, la clausuraron, violó la prohibición y recibió denuncia penal”, ya que –insistieron- “el viernes anterior estuvieron fundiendo, y fue terrible. Hay que aclarar, no contaminaba, sino que contamina”, profirió una de las víctimas.
El organismo ambiental de la Provincia de Buenos Aires detectó varias irregularidades en situ, y sus inspectores precintaron “dos compresores con tanque de aire comprimido y un horno cubilote de fundición existentes en el establecimiento”.
Pero según los habitantes de la zona, el empresario continúa eludiendo la restricción estatal. “En horarios donde no te lo esperás, empiezan a fundir y el aire se torna irrespirable y el olor insoportable, es un hollín que vuela para todos lados, lavas la ropa y queda toda negra”, se quejaron.
Incluso en la Instrucción Penal Preparatoria Nº 1607, que tiene bajo su órbita el fiscal Gustavo Morey, una de las familias incorporó a la causa certificados médicos de un bebé que registró serios trastornos respiratorios (incluso estuvo internado en un Hospital de Niños), los que el Ministerio Público deberá investigar si tienen conexión con la fábrica de la polémica.
NUEVA CARTA
La semana pasada, uno de los denunciantes se dirigió al palacio municipal donde entregó a la licenciada Verónica Fernández, directora de Medio Ambiente, una misiva que la funcionaria comunal hizo llegar inmediatamente a la OPDS.
“No es común este grado de desobediencia”, admitió Fernández ante la consulta de este diario, sin dejar de aclarar que el Poder de Policía en estos casos lo ostenta la Provincia, por lo que certificó el recibo de la nota para luego pedir intervención al organismo ambiental bonaerense.
La breve misiva, fechada el 2 de octubre, tiene como destinatario el doctor Guillermo Marchessi, titular de la Dirección Provincial de Control Ambiental.
“Nos dirigimos a usted a los efectos de solicitarle la inmediata solución a los problemas que ocasiona la fundición ubicada en Fragata Sarmiento 1424 de la ciudad de Tandil”, indican en primer término.
“Entre ellos (los problemas) se pueden mencionar que es nociva para la salud y el medio ambiente, afecta a los techos de las casas y causa ruidos molestos en altas horas de la noche. Debido a esto los vecinos ya hemos juntado firmas”, añade posteriormente el reclamo.
Cabe señalar que, según refirió oportunamente la OPDS, violar una clausura “establecida por el estado es un delito, por eso acudimos a la Justicia”.
El metalúrgico castigado por la Provincia, para reiniciar la actividad productiva en el sector donde se le detectó la falla, “debe presentarse en el organismo, invertir y hacer un recambio tecnológico para dejar de contaminar. De otra manera, no puede volver a funcionar”.
Los vecinos, asimismo, separaron los tantos para asegurar que no pregonan el cierre de la actividad productiva en Fragata Sarmiento al 1.400, sino que esperar que la fundición “cumpla con la ley y deje de contaminar”.
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