3 de septiembre de 2008
New York (especial para LA VOZ) _
Juan Martín del Potro estaba serenamente feliz con su clasificación para los cuartos de final del Abierto de los Estados Unidos, una alegría que se potenció con la clasificación de sus compañeros de ruta, Mónaco y González, semifinalistas en el torneo de dobles.
Juan cuando llegó a la sala de prensa y antes de responder un par de preguntas en inglés, dejó escapar un “estoy muerto”, que sirvió para la primera pregunta: Por el partido o por el arrastre?
De todo, de esta rutina que te exige seguir y seguir cuando la cabeza te pide en forma urgente unas vacaciones. Pero tengo esta oportunidad hasta aquí única de jugar por los cuartos y entonces me mentalizo que debo pensar en cosas lindas, en lo que voy a disfrutar más adelante y entonces desecho las malas”.
-¿Qué pasó por tu mente cuando te encontraste 3-0 abajo?
- Me veía complicado y sin tantas chances, pero me dije, tengo que mantener mi saque cosa que logré y después empecé a pegarle a la pelota un poco más, le pude quebrar en el 3-1, el empezó a errar, era lo lógico que no mantuviera el ritmo, yo me concentré y volví a darme órdenes: tengo que pasarle por encima.
Juan Martín está como en un sueño, aunque afirma que ahora que está en semejante instancia, todo puede ser posible. Sabe que llegar a cuartos es una meta, y que pase lo que pase hoy, lo hecho ya a roto todos los moldes. Pero está para más, sabe que puede, y aunque con las reservas de caso, habla del rival que tendrá esta tarde, no antes de las 3 y media de la tarde: “Murray es un jugador completo, tiene una gran variedad de juego, es inteligente y quizá me desgate el poco físico que me queda; sabe jugar muy bien al tenis, y tratará de aprovechar mi cansancio”.
Juan es una mezcla de chico maduro y chico juguetón. Responde con humor cualquier pregunta con ese carácter, y cuando se la dejan picando, mete la cucharada jocosa. Pero habla con propiedad y es reflexivo cuando las circunstancias lo exigen. Reconoce que Mancini le habló antes de irse para decirle que estaba entre los dos jugadores ya inamovibles en el equipo de Copa Davis (el otro Nalbandian), que a el le hubiese gustado que también integrase el cuarteto Pico Mónaco, que si el capitán fuese “el Negro Gómez” los jugadores serían todos de Tandil, incluido Zabaleta, que le dio una gran satisfacción Luis Scola cuando lo fue a saludar, aunque cuando estaba 3-0 abajo pensó que lo mejor era que fuese (risas). Que espera darse cuenta de lo que está haciendo recién cuando llegue a Argentina y tampoco falta la referencia, casi una cábala, para hablar de Boca después de cada partido: “viste que había que esperar a los pibes y no traer a nadie para reemplazar a Palermo. ¿Que me contas?, mirá quienes hicieron los goles, Viatri y Gaitán”.
Siguen las risas, las referencias serias al momento que vive, y al final, aunque siempre hable de cansancio, deja una porción para agregar en la mitad llena del vaso: “Ahora es loco verme en cuartos de final, pero con todo lo que vengo haciendo termino de verlo casi como normal, ya me estoy acostumbrando. Este partido de cuartos de final es muy difícil, pero yo quiero seguir adelante, y por suerte con Nishikori no me pesó cerrar el partido. Espero que si tengo la misma chance ante Murray, me pase lo mismo”.
Hoy es la hora de Murray, el pase a semifinales, la cara neutra de quedar en cuartos, todo un logro positivo a la hora del balance, y la locura que se desatará en caso de pasar al penúltimo día del torneo. Es tan difícil como posible. Tan probable que si Juan Martín gana, simplemente y sin asombrarnos, cantaremos el 24.
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