13 de diciembre de 2008

Policiales

Policiales. Matan a un comerciante en asalto delante de su esposa y sus nietos

Un comerciante fue ultimado anoche de dos balazos en ocasión de un asalto en un hecho ocurrido poco después de las 21 en el mercado “Barrio Parque El Calvario” de Ezeiza N°1060.
La víctima fatal fue identificada como Luis Cano, quien se encontraba junto a su esposa y tres nietos.
El ladrón, que actuó encapuchado, ingresó con fines de robo al comercio y pese a que la víctima le entregó un monedero con plata, le efectuó dos disparos que le provocaron la muerte en el acto.
Cano había sido víctima de al menos cuatro asaltos, y además había sufrido un robo en el domicilio particular que está ubicado a metros del comercio donde se registró el fatal atraco.
Pese a que había jurado que iba a defenderse si alguien quería despojarlo del dinero conseguido a fuerza de sacrificio, la presencia de los nietos, seguramente lo hizo desistir de ese espíritu de rebeldía, forjado a través de los hechos delictivos que había sufrido casi de manera constante.
Sin embargo y pese a que no ofreció resistencia el gatillo se accionó dos veces de manera consecutiva para tronchar la vida de un trabajador.
El grave episodio de sangre movilizó a toda la policía local, confluyendo al lugar móviles de todas las dependencias locales e inclusive las máximas autoridades, como el titular de la Departamental, comisionado Fabián Pagge y el responsable de la Distrital, inspector Daniel Tifner. También concurrió al lugar del asalto el agente fiscal en turno, doctor Gustavo Morey de la Unidad Funcional de Instrucción N°8, en compañía del doctor Dalfonso.
La policía tomó conocimiento del hecho a las 21.36, cuando uno de los nietos de la víctima se comunicó telefónicamente para dar cuenta del asalto.

DESESPERACION
Mientras se podía observar desde la calle a través de uno de los ventanales del comercio un importante charco de sangre, la esposa de la víctima sufrió una crisis nerviosa, mientras algunos familiares procuraban calmarla.
No obstante la mujer presa de la impotencia lógica, gritaba y reclamaba justicia, mientras pedía que agarraran a “los chorros” y que no “los larguen” rápidamente.
Algunos efectivos policiales procuraban, en vano, calmar a la mujer del comerciante ultimado, pero lejos de lograr el propósito escuchaban los gritos desgarradores nacidos del dolor y la impotencia, ante el cuadro irreversible que se planteaba.
PERITOS
Cerca de las 22.30 pocos minutos después que arribara al comercio de Ezeiza 1060 el médico de policía, doctor Rubén Leitao, llegó a la zona un móvil de Policía Científica.
Dos uniformados se dirigieron presurosamente al interior del local, donde comenzaron a trabajar en procura de obtener elementos que permitan orientar la investigación para dar con el autor material del crimen y su cómplice.
En primera instancia buscaron huellas dactiloscópicas y posteriormente efectuaron los registros planimétricos en cuanto a la ubicación del cuerpo y la distancia en que se ubicaba el ladrón al momento del disparo.

Impotencia y bronca
La vereda de Ezeiza y Pasaje Interno del Barrio Parque Calvario era el lugar de concentración de los vecinos, que azorados, comentaban acerca de las circunstancias del hecho, como así también del don de buena persona con el que transitó su vida el comerciante asesinado.
Muchos hacían hincapié en la posibilidad de que el asesino haya actuado bajo los efectos de estupefacientes, porque pese a que no ofreció resistencia ante el robo, el delincuente no dudó en dispararle a quemarropa.
“Esto se arregla con la pena de muerte” deslizaba una vecina, presa del dolor. “Cuando maten a dos o tres”, se termina el problema insistía.

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