12 de marzo de 2016
Fuentes policiales informaron que el caco llegó alrededor de las 15.30 del viernes al domicilio de dos plantas ubicado en Francisco Cestino entre Independencia y Eva Perón. “Esperó a que el vecino que estaba sentado en la vereda se fuera, y ahí actuó”, le contó a Trama Urbana un importante vocero. Con el camino liberado, sin testigos aparentes, ingresó por el balcón del segundo piso.
Acá las versiones se contraponen: están quienes dicen que Juan Pablo Rigotti, un joven de 32 años oriundo de Tandil pero radicado primero en La Plata y después en Ensenada, escuchó los ruidos y subió a ver qué pasaba. Por su parte, la familia de la novia del muchacho afirma que sólo fue a la planta superior a “regar las plantas, como siempre”.
Sea de una u otra manera, ascendió y se topó con el horror: un sujeto “de más de 40 años, con remera blanca y un fuerte olor etílico, además de ojos rojos”, aseguraron los allegados; y agregaron que tenía “una cuchilla”. Le puso en el cuello el arma blanca a la víctima (quien se dedicaba a corregir libros a través de Internet, y le faltaba sólo la corrección de la tesis para convertirse en Periodista) y la obligó a descender.
También cortó a la mujer
Abajo estaba su pareja, Alejandra, una joven de 27 años, hija de una reconocida familia de la zona, que tiene un taller mecánico desde hace unas cinco décadas. “Siempre con la cuchilla en el cuello de Juan Pablo, (el caco) pedía plata”, dijo Omar Raúl Martínez, padre de la muchacha.
Se apoderó de “800 pesos, una cámara de fotos y de un celular roto”, y entonces sucedió algo todavía no del todo claro: ya sea porque Juan Pablo se resistió o porque el maleante estaba dispuesto a todo, este lo apuñaló en la cocina reiteradas veces, “en el pecho, el cuello y el abdomen”, aunque la herida más grave fue debajo del corazón, que pudo haber tocado la aorta. Durante el ataque, Alejandro intentó interceder para salvar a su novio, y también recibió “cortes en ambas manos, y hasta posibles fracturas en los dedos”, según su padre y su hermano.
Desangrándose, el joven le pidió a su pareja que agarrara un cuchillo para defenderse; ella lo fue a buscar y el asesino aprovechó para escapar: intentó salir por la puerta principal, “pero anda mal y no pudo, por lo que subió y escapó por donde entró: por el balcón”, explicó Omar, y su otro hijo añadió: “antes de irse, levantó la cuchilla ensangrentada, se la mostró a Ale, y sonrió”.
La UFI penal en turno caratuló la causa como “homicidio agravado criminis causa y lesiones”. Fuente y foto Diariohoynet.com
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