2 de marzo de 2012
El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, pidió "políticas coordinadas" con la Nación al dejar inaugurado ayer el décimo quinto período de sesiones ordinarias en la Legislatura, que comenzó ayer y se extenderá hasta el 15 de diciembre, según lo establece la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.
En el discurso que pronunció Macri en la ceremonia, que comenzó con una hora y cuarto de retraso, afirmó que la "Ciudad, las provincias y el Gobierno nacional tienen que colaborar para conseguir el bienestar de los ciudadanos, en el marco de un federalismo de verdad".
En tanto, al hacer una repaso sobre la situación de la administración general del Estado, recordó que "dos tercios de nuestro presupuesto se destinan a la inversión social, es decir en educación y salud", y que "buena parte de esta inversión social beneficia también a los habitantes de la provincia de Buenos Aires o del interior del país".
En otro tramo de su alocución, Macri recordó que, tal como lo había prometido el año pasado, no va a "abandonar el rol de ser alternativa nacional, porque podemos coincidir en muchas cosas, pero en otras tenemos ideas distintas y nuestro deber es exponerlas. La democracia no es eliminar las diferencias, sino aceptarlas e integrarlas".
Por otra parte, afirmó que "la Ciudad genera casi el 25% de los recursos coparticipables y luego recibe el 1.4 por ciento en el esquema de la Coparticipación; la Ciudad sólo recibe el 10 por ciento de nuestros ingresos, cuando en 21 de las 24 provincias representa entre el 62 y el 93 por ciento de sus ingresos".
"Somos la única provincia que prácticamente no recibe fondos nacionales, pese a que estamos en equilibrio fiscal y hemos hecho un plan de inversiones en los últimos cuatro años en más de 300 obras y hay que recordar que dos de cada tres pesos de nuestro Presupuesto los destinamos a la inversión social", dijo.
Luego mencionó que la Nación no hizo "en la última década casi nada de obra pública de infraestructura vial, y en materia de transporte han sido sólo los 3 kilómetros de extensión de la línea E de subtes, que todavía está sin terminar".
El jefe de Gobierno aseguró que no sirven "medidas unilaterales" y pidió que el Ejecutivo nacional se haga cargo de la seguridad de la Ciudad o que se traspasen "facultades y recursos".
"Un problema como el de la seguridad solamente se va a resolver si se coordinan las políticas de la provincia, de la Nación y de la Ciudad", afirmó Macri.
La sesión fue presidida por la vicejefa de Gobierno porteño, María Eugenia Vidal y Mauricio Macri asistió acompañado por la totalidad de los ministros de su gabinete.
Macri aceptaría ir a la Corte Suprema
El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, aseguró ayer que no tiene "ningún problema" en dirimir el conflicto por la administración de la red de subterráneos en la Corte Suprema de Justicia, luego de que el vicepresidente Amado Boudou advirtió que se recurriría a esa vía.
"Los subtes no son seguros", reiteró ayer el alcalde capitalino, subrayó que este transporte "está hoy igual o apenitas mejor que el sistema de trenes" y afirmó que se necesita una inversión de "5.700 millones de pesos" para mejorarlo.
Macri ratificó que no aceptará el traspaso de los subtes a la órbita de la Ciudad, acusó de "chabacana, infantil e irresponsable" la crítica de la Casa Rosada y reiteró que "si la Presidenta me llama dentro de 5 minutos voy como si nada hubiera pasado, para encontrar un acuerdo posible".
Al hablar por Radio 10 de la suspensión del traspaso que anunció el miércoles, señaló que "todo tiene un límite y cuando se pone en riesgo la seguridad de la gente, no se puede engañar a los que confiaron en uno, y decir las cosas como son".
Sobre ello, advirtió que "el subte tiene el mismo problema que los ferrocarriles, tenía un plan de inversión que debía hacerse en los últimos diez años, y que no se llevó a cabo", y que "por más esfuerzos que haga Metrovías (empresa concesionaria), no puede asegurar que no falle un equipo que tiene 80 o 90 años".
"Por algo los españoles mandan a chatarra a los coches que tienen 35 años de antigüedad", comparó.
Al respecto, comparó: "Cuando uno traspasa un auto, no lo hace con 200 mil boletas (a pagar)".
En dirección al gobierno nacional, afirmó que "el tema es si vamos a tener alguna vez un federalismo, o vamos a seguir con que la Nación somete, impone, decide".
También planteó: "¿Es lógico a esta altura del partido que el jefe de gobierno porteño no se pueda reunir con la Presidenta?", en referencia a que no fue recibido por Cristina Fernández, en el marco de este proceso de traspaso.
En este punto, aseguró que "el subte nunca se traspasó" y que los funcionarios que así lo afirman pretenden "confundir a la gente", y al criticarlos, disparó: "Es como la maldad personificada, no se puede ser tan poco constructivo".
"Hacete cargo, goberná"
El confrontativo discurso con el que el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, inauguró ayer las sesiones ordinarias de la Legislatura irritó a los legisladores kirchneristas presentes en el recinto, que interrumpieron la alocución a los gritos para reclamarle que se hiciera "cargo" de la Ciudad y no atacara a la presidenta Cristina Fernández.
Luego de que Macri acusara a la Casa Rosada de tener "una actitud excesivamente centralista, concentrando recursos y decisiones" mediante "imposiciones", los diputados Juan Cabandié, Francisco Nenna y Gabriela Alegre repudiaron a los gritos las palabras del mandatario comunal.
"Hacete cargo del Gobierno de la Ciudad, dejá de echarle la culpa al Gobierno nacional", fueron algunos de los reclamos lanzados por los representantes del kirchnerismo a Macri, mientras la vicejefa y titular de la Legislatura, María Eugenia Vidal, pedía silencio en la sala.
Casi imperturbable, Macri aguardó a que Cabandié, Nenna y Alegre se callaran, pidió "respeto" y continuó con su mensaje.
El jefe comunal del PRO desplegó ayer su discurso más confrontativo con el Ejecutivo nacional desde que asumió el cargo en diciembre de 2007, y hasta redobló sus críticas por la tragedia ferroviaria de Once, que provocó 51 muertos y 703 heridos.
Precisamente, la ceremonia comenzó una hora más tarde de lo previsto con un minuto de silencio y el izamiento de la bandera nacional a media asta para recordar a las víctimas del siniestro sucedido hace ocho días.
El dolor por el terrible choque fue la única variable en la que coincidieron los legisladores de todos los partidos, los miembros del ejecutivo comunal y también los invitados que ocuparon las butacas del primer piso del recinto.
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