13 de julio de 2023
*Soledad Restivo / Agencia Comunica - Medios Unicen
En nuestras pequeñas ciudades del centro de la provincia de
Buenos Aires, a veces creemos que aquí no ocurren sucesos trágicos, que eso
solo sucede en las grandes metrópolis. Sin embargo, el juicio de la Mega Causa
Sub Zona 12 revela lo contrario. Vecinos y vecinas cometieron crímenes
terribles contra sus propios vecinos.
En Cacharí, una localidad del partido de Azul que tiene casi
3000 habitantes, el 28 de octubre de 1976 se llevó a cabo un operativo con
efectivos disfrazados para secuestrar a Raúl Balbuena y Norma Raggio. Así se
demostró en las declaraciones presentadas como prueba por la fiscalía durante
la audiencia número 36 el 7 de julio pasado. Ambos eran militantes de la JP en
La Plata y fueron secuestrados. Norma estaba embarazada de ocho meses.
Hugo Horacio Balbuena, quien tenía 14 años en 1976, relató
cómo Norma y Raúl supieron sobre las desapariciones de sus compañeros y
decidieron trasladarse a Cacharí, donde vivía su hermano Carlos. Hugo también
mencionó los allanamientos que sufrieron en su casa en La Plata. Además,
tuvieron noticias sobre el destino de Raúl. Al parecer, alguien lo vio en
Sierra Chica y les informaron que fue víctima de los vuelos de la muerte.
También relató que, en diciembre de 1976, Carlos Núñez llegó a la casa para
contarles que había visto a Norma cuando fue víctima, con 17 años, de este plan
sistemático represivo que implanto la dictadura.
Carlos Núñez, quien también dio su testimonio el pasado
viernes, se encontró con Norma cuando fue secuestrado y llevado al Batallón de
Infantería de Marina 3 (BIM 3) en la subzona 11. Este lugar funcionó como un
centro clandestino de detención, tortura y exterminio durante la última
dictadura militar en Argentina. Carlos mencionó que Norma estaba sufriendo
mucho y parecía estar a punto de parir.
Luisa Palagró, hija de la esposa de Carlos, también brindó
su testimonio. Siendo una niña en ese momento, estaba en la habitación cuando
ocurrió el secuestro. Fue ella quien abrió la puerta y vio a tres personas
disfrazadas con pelucas naranjas y máscaras apuntando a Norma. Luisa siempre se
sintió culpable por haber abierto la puerta. A los 13 años, tuvo que revelarle
la verdad a María Celeste.
Luisa y su madre fueron a la comisaría del pueblo, donde les
dijeron que se salvaron gracias a que los conocían. Hugo Álvarez y Osvaldo
Larrapide, presentes en la casa de Carlos durante el secuestro, también
afirmaron lo mismo. La policía dejó claro que no se los llevaron a todos porque
los conocían como "gente de trabajo". Hugo y Osvaldo mencionaron que
los secuestradores llevaban pelucas, revolvieron toda la casa y se llevaron la
colección de cuchillos de Raúl, alegando que eran armas de guerra.
Álvarez compartió un momento particular, lleno de ternura y
amor en medio del terror. Mientras llevaban a Norma y a Raúl esposados y los
separaban en dos autos, lograron darse un beso. La pareja y el niño o niña que
debía nacer en cautiverio continúan desaparecidos.
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