6 de diciembre de 2016
Ante una ultraderecha en ascenso y de cara a las elecciones de 2017, en las
que aspira a un cuarto período en el cargo, la canciller alemana Angela
Merkel endureció hoy su discurso migratorio en el Congreso Federal de su
partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), y enfatizó que "no todos los
890.000 refugiados que llegaron pueden y deben quedarse aquí".
El tablero político de Alemania no se separa del resto de Europa. Allí
figura el partido populista de derecha y tintes xenófobos Alternativa para
Alemania (AfD), que según los sondeos se convertiría en tercera fuerza
política en el país y supo capitalizar el descontento del votante
conservador alemán con sus críticas a la gestión de la crisis migratoria de
Merkel.
Ante esta avanzada, la canciller propuso endurecer su política de
refugiados: "una situación como la que vivimos en el verano de 2015 no se
puede y no se debe repetir", sostuvo, aunque garantizó que cada una de las
solicitudes de asilo se evaluará individualmente para determinar si
sustenta el derecho a quedarse.
"Ese es mi objetivo político tanto en Alemania como en Europa", aseguró en
Essen, en el oeste del país, frente a mil delegados que le dedicaron una
ovación cerrada de once minutos, destacó la agencia de noticias DPA.
En este sentido, la mandataria defendió el acuerdo de deportación firmado
con Turquía que, según dijo, sirve para que los refugiados no queden en
manos de los traficantes de personas.
Pero con firmeza, Merkel sostuvo que quiere frenar la migración ilegal y
acabar con las causas para que nadie deba abandonar su país de origen.
"Es una vergüenza que no se haya logrado poner en marcha un corredor
humanitario", recalcó y dijo que cuando una protesta contra un acuerdo de
libre comercio suma más manifestantes que otra que exige un acuerdo para el
suministro de víveres en Alepo, "entonces algo no va bien en el ámbito
político".
En una arenga a sus militantes, Merkel llamó a luchar "con corazón", dijo,
que "late por Alemania y por Europa".
De cara a sumar las voluntades de su partido y de seguir en campaña, la
líder calificó hoy de "impresionante" el balance de sus once años al frente
del gobierno y destacó que bajo su mandato se logró reducir a la mitad del
número de desempleados en la primera economía europea.
"Sólo en los últimos cinco años se logró crear 2,7 millones de nuevos
puestos de trabajo", subrayó la canciller al tiempo que recordó que, por
primera vez, en el país la población activa supera los 43 millones de
personas.
"Éramos el enfermo de Europa, ahora somos el ancla de estabilidad. Esto
muestra que una política inteligente puede cambiar algo las cosas", recalcó
Merkel.
A sus 62 años, Merkel se somete hoy por octava vez consecutiva a la
elección interna como presidenta de la Unión Cristianodemócrata en una
votación prevista para primera hora de la tarde, un trámite sin demasiados
escollos, ya que ella es la única candidata.
La canciller dirige el partido conservador desde abril del año 2000. Desde
entonces, fue reelecta con un amplio apoyo, aunque nunca fue respaldada por
unanimidad por sus compañeros de partido.
La líder alemana también prometió que, de ganar las elecciones, no subirá
los impuestos, en otro intento de acercarse hacia el ala más derechista de
su partido.
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