6 de agosto de 2012
BUENOS AIRES.- Miles de fieles esperaban ayer a la intemperie o en carpas la apertura del santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, donde mañana pedirán pan y trabajo o agradecerán haberlo recibido, durante la festividad del santo patrono de la providencia.
La expresión de fe popular, habitual termómetro de la desocupación en el país, llevará por lema " San Cayetano bendecí nuestra patria con pan y trabajo para todos" y tendrá su momento culminante a las 11 con la misa que presidirá el primado argentino, cardenal Jorge Bergoglio.
Desde hace semanas, los devotos desafían las bajas temperaturas y la lluvia que cayó sobre Buenos Aires entre frazadas y bolsas de dormir, calentadores a gas e imágenes de San Cayetano.
Los rituales previos anticipan la fiesta de devoción que se vivirá desde el primer minuto del martes, mientras en las veredas linderas a la avenida Juan B. Justo se van integrando las dos filas que permitirán tocar la imagen del santo ubicada en el costado derecho del templo de Cuzco 150 tras 15 horas de espera o ingresar por la nave central para verlo de lejos.
"Hace más de un año perdí el trabajo y no consigo nada. Parece que "ya soy viejo" y nadie me toma. Ojalá el santo me dé un empujoncito para conseguirlo", dijo a DyN Leonardo Prieto, de 42 años, quien llegó desde Tapiales y espera tapado con una manta y sentado en una silla plegable la apertura del santuario.
Más adelante en la fila, Ramona Gutiérrez, una anciana de Lomas de Zamora, se asomó desde una carpa, y ofreciendo un mate, aseguró: "Quiero ser una de las primeras en agradecerle a San Cayetano que mis hijos tengan laburo, y pedirle que lo mantengan".
En tanto, el presbítero Jorge Torres Carbonell, párroco del templo, destacó que "ésta es una fiesta a la que acuden cientos de miles de fieles para expresar su esperanza de conseguir un trabajo o tener un empleo más digno, y también para pedir paz y diálogo en el país".
A metros del santuario, en Cuzco al 200, Delia Noris Lensina de Arregui, una peluquera de 69 años, ultima los detalles para repetir una vez más la tradición de ser la primera en tocar la imagen de santo.
Hoy, víspera de la festividad, sacerdotes del templo recorrerán la fila con una imagen de San Cayetano desde las calles Reservistas Argentinos y Barragán hasta la parroquia, para bendecir a los peregrinos.
Las puertas del santuario de Cuzco 150 serán abiertas a la hora cero por el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Raúl Martín, quien tras impartir la bendición dará paso a los devotos.
A partir de las 4 y hasta las 11 se oficiarán misas a cada hora, y después cada dos desde el altar levantado sobre la calle Cuzco.
También habrá bendiciones de objetos y se recibirán alimentos no perecederos y ropas para la Cáritas parroquial.
Unos 1.500 voluntarios laicos, 200 sacerdotes y 800 scouts asistirán a los peregrinos, a quienes repartirán pan, caldo y mate cocido.
En tanto, la empresa AySA informó que suministrará agua potable a los fieles mediante tres camiones cisternas ubicados en las inmediaciones del santuario de Liniers.
Esta devoción popular también se repetirá en las más de 45 parroquias del país dedicadas a San Cayetano
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