27 de diciembre de 2022
Participaron en la firma del convenio el Ministro de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Julio Alak, el presidente de la Asociación Civil Mirmidones, Luciano Pérez, y el Diputado Nacional, Rogelio Iparraguirre, quien acompañó durante este tiempo las gestiones para la rúbrica del presente convenio. También formaron parte del encuentro el Juez Pablo Galli, el coordinador de los talleres de rugby y herrería, Juan Martín Arostegui, y la profesora de teatro, Josefina Equiza.
El convenio tendrá una vigencia de dos años y a su término
podrá ser renovado automáticamente. El mismo, dará lugar a la articulación de
los objetivos comunes de las partes, y permitirá coordinar acciones conjuntas
que resulten necesarias o beneficiosas para la mejor realización de sus
respectivas funciones y que redundarán en beneficios recíprocos no solo para la
Asociación y el Ministerio, sino para la comunidad en general.
El Diputado Nacional, Rogelio Iparraguirre, manifestó que
"Los Mirmidones son un verdadero ejemplo para todos nosotros; gente común
con sus ocupaciones, sus familias y sus problemas como cualquier vecino pero
que a través de la pasión por uno de los deportes más lindos del mundo como lo
es el rugby, han emprendido el camino de la solidaridad y el compromiso
dirigido ni más ni menos hacia quienes a partir de haber cometido errores en su
vida creen que siempre hay una nueva oportunidad para quien sueña y no baja los
brazos".
Mirmidones es un proyecto que nació hace seis años y aporta
a través del rugby valores y herramientas para la inclusión social. La
Asociación Civil está enfocada en llevar adelante una serie de actividades que
impulsan el desarrollo humano y emocional de las personas privadas de la
libertad, articulando actividades deportivas, espirituales, educativas, de
integración social y culturales, y cuyos objetivos resultan ser, entre otros,
consolidar un ámbito de contención por medio de la práctica deportiva.
Además, los integrantes de la Asociación Civil y las
personas en situación de encierro ponen el acento en promover hábitos
saludables, lograr la aceptación de normas de conducta como el respeto, la
tolerancia, la cooperación y todas aquellas que fortalezcan la convivencia,
como así también abordar la problemática de la delincuencia desde un enfoque de
riesgo psicosocial a través de una herramienta que resulta muy atractiva para
la población como es el deporte.
A lo largo de estos últimos seis años Mirmidones ha sido un
espacio de acompañamiento, solidaridad y también compromiso por parte de muchos
de los internos del penal. Han jugado varios partidos amistosos frente a los
clubes de la ciudad de Tandil como Uncas y Los Cardos, llevando el deporte y la
integración como bandera, como así también el espíritu y el desarrollo humano,
que es factor predominante a la hora de llevar adelante proyectos sociales
junto a la mesa solidaria para la confección de distintos artículos fabricados
íntegramente en la Unidad Penitenciaria 37 de Barker.
"Lo más admirable para mí que tienen los Mirmidones es
su persistencia a través del tiempo y su capacidad para ampliar el enfoque
inicial, porque lo que comenzó con la práctica de rugby y la difusión de sus
valores, se fue transformando en un proyecto muchísimo más amplio con una
huerta en el penal, con clases de teatro y lectura, y ahora con los cursos de
formación en oficios para preparar a esas personas hoy privadas de su libertad
para volver a la vida en sociedad brindando segundas oportunidades que es algo
que deberíamos aprender todos", enfatizó Iparraguirre.
Oficios y generación de empleo: un proyecto de articulación
con los privados y municipios
El encuentro sirvió también para que el Ministro de Justicia
y Derechos Humanos, Julio Alak, presente a la Asociación Mirmidones la propuesta
de comenzar a planificar y desarrollar un proyecto productivo que busca dar un
salto cualitativo en lo que respecta a la inclusión de las personas privadas de
la libertad. La iniciativa busca montar una unidad productiva para la
confección de guardapolvos en la Unidad Penitenciaria 37 en articulación con la
Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia.
El proyecto se enmarca en una política del Ministerio que
busca articular con los diferentes eslabones de Estado, principalmente los
municipios, y el sector privado para generar emprendimientos productivos con
anclaje local. A su vez, se propone generar oficio en las personas en situación
de encierro, para que este brinde mayores posibilidades de inserción laboral
una vez en libertad; con el horizonte de bajar los niveles de reincidencia y
garantizar que el único derecho que se les quite sea el de la libertad
ambulatoria.
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