28 de octubre de 2022
Por: Lorena Medina
En tiempos en los que se nos enseña que el progreso vale
si se refleja en lo material, que no importa el cómo, sino el resultado.
Momentos en los que el éxito y el fracaso son dos palabras vacías de contenido
lanzadas sin pensar el peso que tienen y la carga que depositan en quien las
recibe. En estos tiempos en los que creemos que todo está perdido, todavía hay
gente, que no sólo cree, sino que crea.
Hoy el rugby de Tandil, vivió una nueva jornada de fiesta.
¿Cómo, se jugó alguna final y no me enteré? No, algo mejor que eso. Hace unos
años, ex jugadores, entrenadores, amantes del rugby (acaso la única forma de
jugarlo, es amándolo) se les ocurrió la loca, pero no menos brillante idea de
llevar el rugby a la cárcel de Bárker. Y nunca pararon, así se creó Mirmidones.
Todas las semanas, voluntarios de la Asociación Civil
viajaban hasta el penal para interactuar con los reclusos, enseñarles sobre
rugby, reglas, formas de juego. Pero también, tal vez queriendo o tal vez no,
les llevaban otros aires, otras vivencias, pintaban su realidad intramuros de colores
y de a poco fueron formando ese equipo que soñaban.
Todas las semanas siguen yendo, a veces con invitados
especiales; así los internos se fueron convirtiendo en jugadores y recibiendo
cada propuesta de la Asociación, trabajando y demostrando las ganas de salir
adelante. La semilla plantada había empezado a florecer.
El año pasado por primera vez, lograron que el equipo Mirmidones
saliera del penal a jugar en una cancha, con todo el protocolo de seguridad que
eso implica. Uncas fue el escenario y el partido una fiesta.
Hoy, el encuentro tuvo su segunda edición. En Los Cardos,
el local y Uncas se unieron para el evento. Autoridades municipales,
encabezadas por el intendente Miguel Lunghi, integrantes de las comisiones
directivas de las instituciones, árbitros; todos fueron testigos de que una vez
más el deporte es una de las mejores herramientas para trabajar en la inclusión
y la educación en valores.
Después, como se había prometido y es tradición en el
rugby, hubo un gran tercer tiempo con invaluables intercambios.
¿Quién ganó?...Todos, ganamos todos. Cuándo se demuestra que,
con empatía, esfuerzo y perseverancia, se logra cambiar - al menos por un rato -
la realidad de otros, todos sentimos una pequeña victoria, la de saber que no
todo está perdido.
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