12 de mayo de 2011
Llegó el tiempo de definiciones en torno al sumario administrativo que imputó a un enfermero del Hospital por el faltante de morfina, resonante caso que también tuvo su ramificación en materia penal sobre lo que, como mínimo, evidenció una desorganización administrativa llamativa como delicada en el centro asistencial.
Según lo que este Diario pudo confirmar, la Junta de disciplina analizó pormenorizadamente el sumario administrativo y arribó a la conclusión de que no se puede endilgar responsabilidad al enfermero por el faltante de la morfina. Sí la asiste una responsabilidad “menor” que hace el no haber informado a su superior sobre dicho faltante, como establece el protocolo administrativo.
Cabe reseñar que oportunamente el instructor sumariante, Juan Claudio Morel, imputó al enfermero hoy suspendido, quien en su momento realizó su descargo a la espera de lo que finalmente evaluase la Junta de disciplina.
Tras tomar declaraciones testimoniales a varios profesionales del nosocomio, el letrado había concluido en que le asiste responsabilidades al enfermero por el presunto “suministro de morfina a una persona extra hospitalaria con fines no terapéuticos”.
Tras reunir los elementos probatorios, el abogado informó al Ejecutivo sobre las actuaciones y así sugerir al Intendente que decrete una imputación por la comisión de faltas a los artículos 59 inciso C y 60, incisos A, B, E, de la ley 11757.
SANCION
Empero, ahora la Junta de disciplina evaluó todos los elementos reunidos en el expediente y concluyó que no hay responsabilidad del acusado en el faltante, sí en el no haber informado a sus superiores sobre dicho faltante.
Más precisamente, desde la Junta, representantes del gremio municipal concluyeron en que debe aplicarse una suspensión de cinco días, mientras que las autoridades comunales (que integran la Junta también) consideran que la sanción debe ser por 20 días.
Vale destacar que la opinión de la Junta no es vinculante, por lo que ahora será resorte del jefe comunal, Miguel Lunghi, resolver vía decreto la suerte del enfermero involucrado en el nuevo affaire hospitalario.
A priori, se especula que habida cuenta la opinión de las partes intervinientes en la Junta el Intendente debería resolver en la misma sintonía, aunque habrá que aguardar que rubrique formalmente la decisión.
EL CASO
Tal lo oportunamente detallado en estas páginas, la causa se inició cuando la policía tomó conocimiento de una mujer que fue internada en psiquiatría con síntomas de abstinencia. Allí surgió la versión de un hijo de la mujer que denunció que la droga se la abastecían desde el propio centro asistencial, lo que mereció la rápida apertura de una causa en la Seccional Tercera y su consecuente derivación a sede fiscal.
Se advirtió sobre el faltante de una importante cantidad de medicamentos del Hospital, sospechando incluso que ocurriría desde hace mucho tiempo.
En tren de especulaciones, a priori una de las hipótesis aludía a la posible comisión del delito tipificado como hurto de medicamentos. Otra de las teorías que la pesquisa analiza es si cabe el delito de ejercicio ilegal de la medicina o adulteración de documento público.
Al respecto, la primera de las situaciones plantea que simplemente el enfermero sospechado pudo retirar droga con fines no claros, ya sea para su consumo personal -hurto- o la comercialización. Sucede que para retirar medicamentos de la farmacia requiere de un formulario que debería constar la firma de un médico responsable. Allí surge la sospecha de la falsificación de la firma o bien la participación de algún profesional más en el presunto ilícito.
Cabe consignar que más allá de la denuncia de la paciente que replicó en la pesquisa, el expediente cuenta con un interrogante importante que sumaría un elemento más a la duda sobre el faltante de morfina en el Hospital.
A saber, en medio del cambio de responsable de la farmacia, la nueva encargada da cuenta que asumida en el cargo a principios de agosto de 2009 dejó expresa constancia en el libro de contralor de estupefacientes con fecha del 5 de agosto de 2009 se encuentra debidamente registrado la existencia de morfina ampollas. Más precisamente el libro consta un stock de 306 ampollas de morfina.
Pero a mediados del mes en cuestión, el representante de una droguería proveedora del centro asistencial efectúa un reclamo de un vale de estupefacientes por una entrega de 300 ampollas de morfina realizadas en el mes de febrero de 2009, con su número de remito y orden de compras, vale del que no hay constancia de emisión alguna en la farmacia.
Frente a esta delicada situación, el director administrativo remitió carta documento a la ex responsable de la farmacia para que informe donde han quedado registrados los vales correspondientes al remito y orden de compra por un total de 300 ampollas de morfina entregados por la droguería Digma.
JUSTICIA PENAL
Si bien la causa penal también arribó a la misma conclusión respecto a la nula responsabilidad del sospechado, la fiscalía reabrió la causa porque no ha quedado esclarecido, por lo que se desprende que ante la intervención judicial, cómo sucedió el faltante de esas ampollas de morfina y/o quién la entregó y con qué fines.
Peritos oficiales concluyeron oportunamente sobre las dosis de droga secuestrada del domicilio de la paciente que al menos unas 50 dosis analizadas se corresponden a droga destinada a la venta hospitalaria, por lo que se desprende que más allá de lo que oportunamente endilgó el instructor sumarial de la comuna (apenas una docena) contra el enfermero, existió un faltante mucho mayor, de lo que hasta aquí, curiosamente desde la administración hospitalaria no se emite opinión alguna y para la justicia penal debe seguir siendo investigado.
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