23 de mayo de 2014
Por Lorena Medina
Seguramente muchos creerán que el boxeo tal vez no sea un deporte para mujeres, pero, la realidad marca que nuestro país tiene muy buenos exponentes en el arte de los puños. Y Tandil, que es cuna de buenos deportistas, no podía ser la excepción.
Aqui en nuestra ciudad hay varias mujeres que todos los días entrenan rn los distintos gimnasios esperando la llegada de una oportunidad para subir al ring. Son mujeres, trabajadoras y en muchos casos, tambien mamás y esposas, que tienen una pasión especial por el boxeo. Porque si en algo coinciden todos los boxeadores sin distincion de sexo es que el boxeo es un deporte que se practica por pasión, no hay otra definición mejor para entender el por qué de tanto sacrificio, tantos golpes y tambien, porque no, de tanto sufrimiento a la hora de dar los pesos para cada combate.
Ahora, Tandil tiene en Marisa “La Brava” Nuñez, una boxeadora que va por el título sudamericano en la categoría Welter Junior (hasta 63 kilos 500). Una chance más que importante para esta mujer que sigue entrenando a pesar de que “todo es a pulmon”.
EL COMBATE ANTE MONICA GALEANO
Desde el pasado martes, Marisa Nuñez está entrenando en Las Flores, con Walter Crucce. “Me vine acá porque tengo la posibilidad de guantear con boxeadoras de mucha experiencia y eso es fundamental”; le contó a LA VOZ, La Brava tras terminar su segundo entrenamiento del dia.
El 31 subirá al ring para enfrentarse a Mónica Galeano, una peladora bonaerense que tiene un récord de 11 peleas (5 ganadas, 3 perdidas y 3 empatadas) que según el criterio de la tandilense “es una boxeadora muy técnica pero si le pegan le molesta y se le complica”.
El récord de la tandilense es de 11 peleas tambien, pero tiene 5 ganadas, cinco perdidas y 1 empatada. Los dos ultimos combates que protagonizó fueron, uno en Uruguay, donde iba con pocas expectativas por parte de los demas, porque ella cree mucho en lo que puede dar, y sin embargo terminó volviendo a Tandil con una victoria. Luego tuvo una chance de pelear en Santa Fe, y tambien se impuso, siempre por puntos, ya que no cuenta en su curriculum con victorias por la vía rápida.
“Este no era un combate que esperara en diciembre volvi peleando en Uruguay en una categoría de 70 kilos cuando venia de pelear en 56 y sin embargo aparecio la chance y no la dejo pasar. NO es algo que suceda fácil, en el boxeo femenino todo cuesta mucho”.
EL BOXEO UNA PASION
Marisa, que hoy cuenta con 30 años, empezó a boxear hace 10 años en el Gimnasio de Agustín Navarro en el barrio de Las Tunitas y continua entrenando con él. “En el 2010 debuté como profesional y dejé en varias oportunidades porque fui mamá, pero siempre regreso a entrenar, no puedo dejar de boxear. Cada vez que vuelvo le digo a Agustin, que voy a hacerlo recreativo, para mantenerme entrenada, pero siempre termino subiendo al ring, es mas fuerte que yo, es una pasión”.
“hace mucho estaba mirando por la tele cuando se televisaban los torneos de boxeo barrial y yo veia pelear a las chicas y quería estar ahí, por eso me decidí a practicar boxeo. Tuve algun tropiezo en el debut como amateur porque la gente que estaba en ese momento en la comision municipal no me dejaba boxear porque las chicas que habia ya tenian al menos tres peleas y no había equivalencia. Así que mi primera pelea fue en Chascomús, me gustó mucho y nunca más me baje del ring, salvo por casos de fuerza mayor, pero sino siempre me las rebusco para entrenar y cada vez que sale una posibilidad no la dejo pasar. Me gusta el entrenamiento, la disciplina y sobre todo medirme conmigo misma, probarme, ver hasta donde doy. Siempre son desafíos.”
ADEMAS: MUJER, MADRE Y TRABAJADORA
Marisa Gabriela Nuñez, cumplio 30 años cuando terminaba el primer mes del 2014 y como ya quedo claro a esta altura de la nota, es una apasionada del boxeo. Pero además, es madre de dos niñitas de 8 y 10 años y de un bebé de 8 meses. “Mi bebé está acá conmigo en Las Flores, lo traje porque es chiquito, trato de cumplir con todas las funciones, aunque no es facil”, cuenta “La Brava”.
Sus días trambien transcurren en la cocina del Hospital Ramon Santamarina, donde es cocinera. “Hace seis años que trabajo en el Hospital, es un buen respaldo tener trabajo y por suerte me dieron la licencia que necesitaba para venirme a Las Flores a entrenarme para estos días previos a la pelea en Capital, pero a veces se hace dificil. Tengo horarios rotativos en el trabajo y muchas veces a la hora que yo puedo entrenar, mi entrenador no puede porque él es albañil. Acá todo siempre fue y es a pulmon, nunca hemos tenido ayuda de nadie a veces ni siquiera se sabe que voy a pelear afuera. Pero bueno, hay que seguir adelante, haciendo esto que tanto nos gusta.”
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