14 de julio de 2013

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Locales. Necrológicas



RENEE ANTHELIA ROLDAN DE LEGUIZAMON

Pocha como todos te conocían: el sábado 6 de julio amaneció triste y frío. Ya no estás junto a nosotros, junto a tus hijos, nietos, bisnietos, marido y yernos. Dios ha decidido llevarte, imaginamos que estás en un lugar maravilloso, tranquilo donde la paz reina para que descanses.

Renée Anthelia Roldán partió con sus jóvenes 78 años.

Pocha había nacido el 28 de noviembre de 1934 en Ayacucho; era hija de Nicolás de Bari Roldán y María Dominga Goyeneche. Desde niña acompañó a su padre en muchas de las tareas del campo: ordeñaba, cuidaba las ovejas y demás cuestiones que se daban cotidianamente.

Desde chicos ya se conocían con Leonardo Horacio Leguizamón, con quien, sin pensarlo contrajo matrimonio un día de noviembre de 1952.

Aún viviendo en Ayacucho, tuvieron a sus dos primeras hijas: Ofelia y Graciela, mientras que Norma y Rubén nacieron en Bahía Blanca porque Leonardo fue trasladado por su trabajo en el ferrocarril a esa localidad. Luego de esto se radicaron finalmente en Tandil donde llegaron Patricia, Pierina y Sonia.

Siempre acompañó de manera incondicional a su esposo mientras cuidaba y formaba su familia. Le gustaba arreglarse especialmente por las tardes poniéndose tacos altos, pintándose y vistiéndose elegantemente, también amasar cocinar eran cosas de mucho afán para ella.

A partir de 1978 vio nacer y crecer a todos sus nietos: Mario, Facundo, César, Valeria, Víctor, Gastón, Luciano, Lorena, Germán, Osvaldo, Ezequiel, Darío, Rocío, Carolina, Manuel, Nadia, Martías, Melina, Sofía, Lucas...todos crecieron y en 2006 dedicó todos sus días a su último nieto: “Tatito” (Mariano), por quien se desvivía y mimaba mientras daba sus primeros pasos. También la vida le regaló nueve bisnietos.

Madre protectora y amiga, esposa enamorada de su marido, para la cual los años no eran una carga sino una suma de experiencias.

Ama de casa, vivió dedicada a su hogar y a su familia. Muy buena cocinera y su especialidad eran las empanadas y el pastel de carne.

Era naturalmente cordial, generosa y auténtica, dejando un recuerdo bello a los que amo.

Trabajadora y solidaria, dedicó muchos de sus últimos años al trabajo continuo con sus amigos y amigas de Cáritas de San Antonio de Padua.

Tu partida ha sido dolorosa, pero sabemos que desde allá arriba nos vas a acompañar, y estamos seguro de que a tu lado tienes una excelente presencia... una persona que recordamos como un loco lindo “el corto”... juntos nos van a dar todas las fuerzas para recordarlos con una gran sonrisa.

Querida abuela...GRACIAS!!! Por compartir con todos nosotros tus retos, tus enojos, tus comidas, tus alegrías y tristezas. Abuelita del alma y madre de nuestras madres, vas a ser inolvidable. Cuantos recuerdos de la niñez vienen a la memoria, tú siempre sentías por nosotros... tus nietos.

MARIA JOSEFA ESCUDERO DE ZARRABEITIA

Hondo pesar causó el fallecimiento de María Josefa Escudero de Zarrabeitía, una querida y apreciada vecina que había nacido el 15 de abril de 1925 en Tandil.

Su vida transcurrió en el campo de Gardey, casi toda la vida, dedicándose a las labores propias del campo, hasta que cuando enviudó vino a Tandil.

Hija de Francisca Urroz y Placido Escudero trabajó codo a codo con sus hermanos Francisco Antonio y José María, y posteriormente con su esposo Marcelino Zarrabeitía.

Tuvo tres hijos Pedro Placido, Marcelino Antonio y José Osvaldo a quienes inculcó por el camino del bien y la decencia.

También supo cosechar el cariño de sus hijos políticos Elba Cavalli, Sabina Sagrera y Teresa Casalla.

La vida la regaló a los nietos Omar, Mariela, Matías, Micaela, Marco y Mateo, como así también tres bisnietos.

Fue una gran ama de casa, madre, esposa, abuela y bisabuela, disfrutando de la familia. Fue una gran cocinera que además se dedicaba a la crianza de aves, ordeñaba y sabía hacer quesos, colaborando en el tambo que tenía su esposo.

Sus familiares guardan de ellos los mejores recuerdos.

GREGORIO JOSE SILVESTRI

Cuando contaba con 77 años, el domingo 23 de junio falleció Gregorio José Silvestre. Su hija escribió estas líneas que se reproducen textualmente

“A mi viejo “Goyo”:

Se nos fue un paisano,

se nos fue un criollo,

no sé qué pasó,

no entendemos nada,

son cosas que pasan diría Larralde.

Su silla, sillón vacíos,

Seguramente desde el Cielo, no sé si

mirará su programa de todos los sábados

“Alma Gaucha”, tal vez.

Se nos fue un paisano,

se nos fue un criollo,

no sé que pasó,

no entendemos nada,

son cosas que pasan diría Larralde.

No sé si algún día, alguien ocupará

su lugar, no sé, tal vez

su nieto Juan Ignacio

seguirá sus pasos,

desfilará con su recado, sus cosas.

Seguramente lo mirará desde el Cielo,

allá arriba al lado de Tata Dios

y se le caerá un lagrimón, no sé.

Se nos fue un paisano,

se nos fue un criollo,

no sé que pasó,

no entendemos nada,

son cosas que pasan diría Larralde.

Lo único que sé, es que se nos fue

un paisano, se nos fue un criollo,

se me fue mi viejo”.

Tu hija Guille.

Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.

JORGE RAUL VIDAGUREN

El domingo 30 de junio, a los 82 años, falleció el doctor Jorge Raúl Vidaguren, un destacado y respetado profesional.

“Coco” , como lo llamaban sus más allegados había nacido en Buenos Aires el 2 de junio de 193, siendo hijo del doctor Cornelio Vidaguren y Carmen Baque de Vidaguren y siendo muy pequeño se radicó en Tandil.

Realizó el nivel primario en el Colegio San José de Tandil, y posteriormente los estudios secundarios los llevó a cabo en el Liceo Militar José de San Martin y el Colegio Ward, en Buenos Aires. Se recibió de Médico en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, llevando adelante la residencia en Cirugía y Ginecología del Hospital Ramos Mejía.

Ya en 1957 retorna a nuestra ciudad, ayuda a su familia y toma la posta del consultorio de su padre, quien estaba enfermo y fallece en 1960.

Entendió la medicina como elemento para aliviar el dolor de los demás y no como un método para mejorar la situación patrimonial propia, lo que le valió el reconocimiento y la admiración de cientos de familias y muchas generaciones acudieron a sus manos para aliviar sus dolencias, recibiendo siempre un diagnóstico rápido y eficaz.

Su especialidad fue en las áreas de Cirugía General, Ginecología y Patología Mamaria, atendiendo por más de 35 años al Hospital Municipal Ramón Santamarina llegando a ocupar la jefatura de la Sala N°2 de Mujeres y del Servicio del Departamento Quirúrgico.

También estuvo vinculado a la actividad agropecuaria, atendiendo de manera personal un campo en el partido de Benito Juárez, con la cría y engorde Aberdeen Angus, obteniendo numerosas distinciones por la calidad de la hacienda en varias exposiciones de Tandil y la región.

Además su participación en la vida social de la comunidad, lo llevó a transitar el camino rotario, trabajando con mucha pasión en el Rotary Club de Tandil, siendo presidente de la entidad. Fue una persona de una profunda fe religiosa, como así también un gran deportista que incursionó en las disciplinas de natación, hípica y tenis, pasando por los clubes Los 50, Independiente de Tandil, Hípico y Tandil Golf Club.

Compartió 48 años de su vida con Alicia María Magnasco de Vidaguren, creando una hermosa familia con los hijos Ignacio, Marina, Javier y Luciana.

Todos ellos siguiendo los pasos del padre se hicieron muy buenos profesionales y a su vez conformaron sus familias que le permitieron a Jorge disfrutar de siete nietos.

JOSE MANUEL FERNANDEZ

José Manuel Fernández(80) falleció el 22 de junio, causando un enorme pesar entre sus allegados y seres queridos.

Cuando contaba con 13 años empezó a trabajar en la fábrica lechera La Tandilera y posteriormente en La Serenísima, hasta que alcanzó la jubilación.

Su familia lo recuerda de la siguiente manera: “José te fuiste sin una queja, llevaste tu enfermedad con toda fuerza y entereza.

Fuiste un gran esposo de Mari durante 54 años, un buen padre de tu único hijo: Juan José y de tu nuera Paola, que te dieron dos hermosos nieto: Eliseo y Agustín, a los que adorabas y no pudiste disfrutar como hubieras querido.

Fuiste servicial y bueno, donde te necesitaban ahí estabas. Cuidaste a tus hermanos, cuñados, sobrinos y sobrinos nietos.

No te olvidaremos Joso o Chodi, como te decíamos. Sabemos que al llegar al Cielo de los buenos encontrarás sólo paz para tu alma pura y noble. Tu querida familia”.

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