26 de agosto de 2012

Locales

Locales. Necrológicas

ROSA CATALINA HOFFMANN


Cuando contaba con 97 años, el 31 de julio falleció en nuestra ciudad, Rosa Catalina Hoffmann, una querida y apreciada vecina.

“Rosita” nació el 20 de julio de 1915; era hija de Juan Matías Hoffmann y María Bergitte Christensen; estudió en la Escuela Danesa y en 1944 contrajo matrimonio con Jorge Gastañaga, un hombre de origen vasco y vivieron 38 años de plena felicidad. No tuvieron hijos, pero si muchos sobrinos a los que adoraba.

Fue una mujer que trabajó toda su vida. Por décadas en la Farmacia Rabal, luego fabricando y vendiendo chocolates en Bariloche, tejiendo con el grupo de Damas Danesas para los chicos necesitados y como integrante de la Congregación Protestante local, de la que llegó a ser presidenta. También fue instructora de un ballet folclórico juvenil danés y promotora del handball, además fue una gran viajera.





MARIA ISABEL MALDONADO DE ALONSO


Días atrás falleció María Isabel Maldonado de Alonso, causando un profundo dolor entre sus seres queridos. “Mi madre… a los 17 años conoció a papá, ambos vivían en el campo; él le escribió cartas de amor y ella se enamoró. Se casaron en 1931, con el tiempo nacieron mis hermanos: la Negra, Coco, Horacio, el Negro, Jorge y yo.

Papá trabajaba en el haras “General Lavalle”, nuestros días pasaban entre caballos, la americana, cuando salíamos a pasear, mamá nos preparaba a todos, muy arregladitos y ella, impecable su vestido, sus uñas pintadas, su cabello brillando, olía a rosas; papá su sombrero negro y pañuelo al cuello. Cuantos recuerdos de aquellos años, donde el respeto y la buena voluntad para todo era lo que mamá y papá nos mostraban en su andar.

Mamá, dedicaste tu juventud a cuidarnos, tu amor alcanzaba para nosotros; luego para tus nietos, para el vecino, para el que lo necesitara. Fuiste una señora correcta. Así fue tu vida… ahora estarás hablando con papá, contándole que fue de su familia.

Agradezco a Dios el haberme dado la dicha de cuidarte y protegerte en tus años de vejez. Te extrañaré, toda la familia te extrañará. Tu casa era nuestro punto de encuentro. Estarás en nuestro corazón siempre ¡Te queremos mucho, mucho!”. Teresa.





GERMAN JUSTO DIAZ


El 2 de agosto falleció en nuestra ciudad Germán Justo Díaz, dejando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y quienes tuvieron la dicha de conocerlo.

“Tío Negro: nos dejaste de improviso esa mañana del jueves 2 del corriente, sumiéndonos en un profundo dolor, tal vez nos quede el consuelo de saber que hasta el final estuviste en tu casa, con tus cosas… y que un ángel bajó para llevarte suavemente, a reencontrarte con los que se fueron antes, porque así es nuestra familia, siempre juntos a pesar de todo.

Naciste en Uruguay y de muy chico se instalaron en Tandil, disfrutaste de una infancia y juventud de sierras, de arroyo, rodeado de hermanos y amigos, la casa siempre llena de gente y de risas, pudiste superar los golpes del destino con entereza, saliendo siempre fortalecido y más sabio.

Si los artistas se van de gira, yo estoy segura que vos te fuiste en bicicleta al trabajo como lo hiciste durante tantos años, a “tu” Metalúrgica y que al volver nos vas a traer un juego nuevo de payanas de aluminio… Fuiste y serás siempre un pilar fundamental para nosotros: tus hermanos, tus sobrinos y sobrinos nietos, más que tío fuiste padre, amigo, abuelo. Cultivaste ese aspecto serio y callado que imponía respeto, pero no podías resistirte a tus sobrinos y siempre terminabas dándonos los gustos, nos mimaste y al mismo tiempo inculcaste con tu ejemplo tantas cosas, como el hábito de la lectura y el afán de aprender, la honradez, la rectitud, el esfuerzo, el valor de la palabra.

Me toca a mi el privilegio de poder escribir sobre vos y son tantas las cosas que vienen a mi mente, tantos recuerdos lindos, tanto tiempo compartido, pero un nudo aprisiona mi garganta, se que no va a ser fácil, para ninguno, superar tu ausencia, pero vos sabrás darnos fuerza y contenernos, sobre todo para tus hermanos y entre todos nos apoyaremos y uniremos más.

Me niego a pensar que te fuiste, porque estás acá, en el recuerdo y en el corazón de tus hermanos: Nélida, Helena, Esther, Albano e Irene Díaz; tu hermana política Norma González; tus sobrinos: Claudia Díaz, Mauricio Giaconi, Guillermo Giaconi, Roxana Marigomez, Andrea Marigomez, Angel Díaz y Germán Díaz; tus sobrinos de la vida: Miriam Stupino, Nicolás Machelo, Natalia Pérez, Fernando Gilabert, Romina de Lucía; tus casi nietos: Franco Gilabert, Virginia Giaconi, Lucas Galmán, Nicolás Giaconi, Sol Ana Galmán y Tomás Machelo”.





MERCEDES OSTOLOZA DE PIANZOLA


El 17 de agosto falleció en nuestra ciudad Mercedes Ostoloza de Pianzola, dejando un profundo dolor entre su hija Mercedes, su yerno Daniel, amigos y vecinos.

Mercedes nació en 3 de junio de 1928 en Vela, partido de Tandil. Fue la mayor de nueve hermanos: Celia, Clotilde, María, Delfina, Elisa, Juan, Fausto y José.

En sus épocas de juventud siempre colaboró con su familia siendo un ejemplo para todos sus hermanos y sus padres: Elisa y Miguel.

Dio clases de costura en el campo “La Sara” en donde pasó su juventud.

Al casarse se radicó en la ciudad de Tandil y dedicó su vida a la familia, a su hija Mercedes y a su esposo Orlando Oreste Pianzola, a quien ayudó en sus tareas de jardinero cada vez que lo necesitaba.

Fue una gran esposa, madre, amiga y un ejemplo de persona.

“Mamá ya estás en compañía de tu esposo. Te imaginamos en campos luminosos, perfumados de flores y feliz de estar junto a nuestro Supremo Creador”





CARLOS SIMEON OJEDA


El 12 de agosto cuando contaba con 74 años, falleció en nuestra ciudad, Carlos Simeón Ojeda, un querido y respetado vecino.

Carlos nació el 16 de marzo de 1938 en Juan N. Fernández, pero vivió casi toda su vida en esta ciudad. Dedicó su existencia al transporte o como a él le gustaba llamarse: camionero.

Se casó en 1964 con Marcela R. Collová, con quien tuvo a sus hijos: Carlos, Marcelo, Karina, Paola, César y Diego, de quienes tuvo la dicha de disfrutar de 10 nietos.

“Querido Papi: te fuiste sin avisar, sin darnos tiempo para abrazarte y besarte una vez más, nos quedó un vacío difícil de llenar.

Eras tan simple, siempre contento, de buen humor y una tranquilidad que te caracterizaba.

Siempre dispuesto a hacer un asadito para disfrutar en familia o con amigos, por cierto eras muy amiguero, cosa que nosotros heredamos de vos. También nos inspiraste el interés por la lectura y el conocimiento.

Una vez más te fuiste de viaje en tu Leyland, pero esta vez no vas a volver, sufrimos nosotros tu ausencia, ese dolor tan grande que queda y cuesta entender.

Sabemos que te fuiste en paz con Dios y eso nos alivia. Estamos orgullosos de todo lo que nos enseñaste. Te amamos mucho, te vamos a extrañar y siempre vas a estar en nuestro corazón. Toda tu familia”.

Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.





HUGO OMAR PUERTA


Hugo Omar Puerta, falleció en nuestra ciudad y su partida causó pesar y tristeza entre sus seres queridos.

Hugo nació el 15 de febrero de 1935 en Lincoln, donde vivió con sus padres y hermanos hasta que se trasladó a la Plata, donde trabajó como empleado bancario, para luego radicarse en esta ciudad, donde desempeñó su actividad laboral en el rubro de mueblería, donde tuvo “Muebles Avenida”, ubicada en la tradicional esquina de avenidas España y Santamarina, para después trasladarse con Hugo Muebles, en un local sito en avenida Avellaneda casi Lamadrid.

En su juventud conoció a su esposa Moni, conformando una familia junto a su hija Carolina. Su pasión eran loa asados de los domingos, reunirse a cenar, salir a tomar un café y todas esas cosas sencillas que brinda la vida.

“Fue un excelente esposo, padre y amigo, dueño de un corazón generoso, altruista, siempre intentando ayudar a quien acudiera a él, dispuesto a compartir su sabiduría y su buen humor.

Su humana calidez lo distinguía como una gran persona. De ahí que su muerte causa un vacío irreparable, causando profundo dolor en aquellos que lo hemos amado y seguiremos haciéndolo”. Moni y Carolina.





BRAULIO FILIBERTO RAÚL SILVA


En la madrugada del 15 de agosto de 2012, nuestro padre se durmió para siempre.

Llegó al mundo el 28 de mayo del año 1923. Vivió su infancia y adolescencia en los pagos de Blanca Grande (partido de Olavarría) rodeado del amor de su madre, de su abuela, de sus tías y tíos y de un enjambre de primos y primas, compañeros de juegos y travesuras. Toda su vida recordó con amor aquel paisaje de infancia, la laguna, el campo, su caballo, los trabajos rurales, el rancho de adobe construido por su abuelo, las viejas costumbres campesinas.

Trabajó desde muy joven, casi niño, primero en la casa familiar y más tarde en distintas estancias de la zona. Conoció muy pronto las injusticias que padecían los trabajadores del campo, sin leyes ni sindicatos que los defendieran de los abusos de los estancieros.

En el año 1945, una vez cumplido el Servicio Militar Obligatorio en Junín de Los Andes, decidió alejarse del campo que tanto amaba, alejarse de tanta injusticia. Quería entrar en el Ferrocarril. En ese trámite estaba, precisamente en la ciudad de Buenos Aires, cuando el 17 de Octubre de 1945 le tocó ser testigo de la gigantesca movilización que marcó para siempre la historia argentina y también su propia pequeña historia personal: se volvería peronista por el resto de su vida.

Ese mismo año lograba su ingreso al Ferrocarril, siendo su primer destino Olavarría e inmediatamente, como telegrafista en Tedín Uriburu. Allí conoció a la joven América Marcos del Río, con quien vivió una hermosa historia de amor, que perdura más allá de su muerte. Fue el de ellos un noviazgo a distancia, porque Braulio andaba de pueblo en pueblo como “relevante” del ferrocarril. Se casaron en Tandil el 3 de septiembre de 1949 y continuaron juntos de mudanza en mudanza por las estaciones del ya nacionalizado Ferrocarril Roca. Fueron llegando los hijos, Mabel en 1950, María del Carmen en 1957 y Néstor en 1958. La familia se había radicado definitivamente en Tandil a comienzos de 1957, la casa propia en el barrio de Villa Italia, que se venía poblando con numerosas familias ferroviarias. Y Braulio continuó como “relevante general” sirviendo a “la empresa” y dejando por los pueblos que recorría, su huella de hombre honesto, responsable y capaz en el trabajo, pero a la vez divertido, solidario y buen amigo. Sus hijos lo esperábamos ansiosos cada fin de semana. Era una fiesta verlo aparecer en la esquina, la canasta de ferroviario en una mano y la valijita con la máquina de escribir en la otra, avisarle a mamá y correr… correr hasta ese hombre que nos daba en dos días todo el amor que guardó para nosotros durante el tiempo que había estado lejos.

En 1972 decidió quedarse a trabajar en Tandil y, previo examen de admisión, fue designado en la oficina de control de trenes local, donde se desempeñó hasta su jubilación en 1983.

Pensando en mejorar los ingresos familiares para que sus hijos pudiéramos estudiar y vivir mejor, se dedicó más de una década, junto con nuestra madre, a la venta por mayor y menor de artículos de librería y papelería, kiosco y anexos.

Fue un gran lector, muy interesado en la historia argentina, la historia de los ferrocarriles, poesías gauchescas, letras de tango y tuvo como libro de cabecera a su admirado “Martín Fierro”, libro al que él llamaba “mi biblia”.

Amante del tango, una vez jubilado se propuso tocar el bandoneón. Con gran empeño aprendió un lenguaje totalmente desconocido para él: el lenguaje musical. Logró ejecutar tangos , valses y milongas en su bandoneón y hasta se le animó al escenario en audiciones de la Escuela de Música Popular.

Fue hincha apasionado de San Lorenzo y de los hermanos Dante y Torcuato Emiliozzi.

La vida le dio cuatro amados nietos: Manuela, Victoria, Martín y Julieta.

Disfrutó también de la compañía de sus hijos políticos Luis, Dardo y Liliana y de sus nietos políticos Marcos y Christian.

Era feliz reuniéndonos a todos en la mesa familiar a comer un buen asado al asador, que él sabía preparar como nadie.

Supo honrar la vida en todo momento y enfrentar con valentía la dura enfermedad que le tocó padecer en el final.

Alcanzó a endulzar sus últimos días con la llegada de Camilito, su primer bisnieto, su “preciosura”.

Gracias papá por todo el amor que nos diste, por tu ejemplo de lucha ante la adversidad, por tus ojos buenos y tu risa franca, por tu rebeldía ante la injusticia y por haber elegido a mamá para compartir tu vida.

Tu querida “viejita” y esta familia que juntos formaron con amor y trabajo, hoy miran con tristeza cómo se aleja tu último tren. Siempre estarás vivo en nuestros corazones.





JACINTA SAN MIGUEL DE GERVASONI


El 7 de agosto, cuando contaba con 77 años, se apagó la vida de Jacinta San Miguel de Gervasoni, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.

“Yoly” nació el 7 de diciembre de 1934 en Fulton; muy joven viajó a Buenos Aires donde trabajó un tiempo y nació su hijo Carlos Alberto. Más tarde se radicó en esta ciudad, viviendo con su familia en calle Alem 58. Trabajó en una metalúrgica y en casas de familia, con la familia Guffanti, luego en un almacén y más tarde en Johnny.

A los 55 años contrajo matrimonio con Carlos Alberto Gervasoni; era muy exigente con la limpieza y el orden. En 1977 asumió funciones en la comisión de la Biblioteca Monseñor Actis, de la Capilla de los Dolores.

Su hijo, su esposo y la hija de éste, Rosana y su hermanastro la cuidaron hasta el último momento, ayudándola a sobrellevar su diabetes.





MARIA EUGENIA DEL CASTILLO DE ASTORECA


El 25 de julio, a los 53 años en Capital Federal, falleció María Eugenia Del Castillo de Astoreca, una querida y apreciada mujer.

“Coty” había nacido en Capital Federal el 6 de octubre de 1958, era hermosa, con una cabellera enrulada, una sonrisa contagiosa y una gran voz, heredada de su madre Tita y su padre Miguel “Lulo”: Cursó desde el Jardín de Infantes hasta el secundario en el Colegio de la Sagrada Familia.

Su niñez, adolescencia y juventud transcurrieron en esta ciudad, siendo una querida mujer entre la gente del Club Los Cincuenta, donde jugó y se destacó en el hockey.

Se recibió de profesora de Ciencias Naturales y de Maestra Normal Superior. Fue maestra de vocación, dando clases en la Técnica N°1, Normal, Comercio y Colegio de la Sierra, además llegó a ser directora del Colegio Los Manantiales.

Se destacó por ser una mujer trabajadora, alegre, excelente persona, luchando incansablemente por el bienestar de sus hijos Santiago y Simón Arnatour.

Hacía un tiempo que enfermó, siendo tratada en establecimientos asistenciales de la Capital Federal, pero nunca pudo recuperarse.

Sus amigas Marcela y Alejandra expresan: “te recordaremos siempre por los innumerables momentos vividos y te llevaremos eternamente en nuestro corazón”.





JOSE SILVERIO POCHETTINO


Días atrás falleció en nuestra ciudad José Silverio Pochettino, quien nació el 6 de mayo de 1927 en la ciudad de Marcos Juárez.

A los 6 años quedó huérfano por lo que se formó prácticamente solo. De muy joven recorrió varios puntos de nuestro país buscando “su lugar”, que finalmente lo logró en la Tandil. En nuestra ciudad encontró un trabajo digno, una compañera y luego tres hijos.

Con una trayectoria de 60 años en la construcción y mantenimiento de techos y desagües en Metalúrgica Tandil, fue un trabajador incansable, fuerte, responsable y muy práctico para cualquier tarea.

Se fue de éste mundo a los 85 años añorando volver a trabajar. Queda la tristeza de su ausencia y el recuerdo de su familia que lo mantendrá vivo.

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