5 de agosto de 2012

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Locales. Necrológicas

FRANCISCO DANIEL FERNANDEZ OCHOA


El pasado 25 de julio se cumplió un año de la partida de Francisco Daniel Fernández Ochoa y sus seres queridos hoy lo recuerdan con toda la grandeza que él se merecía.

“Querido hijo, te fuiste en un viaje sin retorno, tal vez fue porque Dios te necesitaba más por ser un ángel. Te recordamos siempre con mucho amor, mamá, Eduardo y Roberto”





MARGARITA CECILIA ROIG DE GOMEZ


El 25 de julio se apagó en nuestra ciudad la vida de Margarita Cecilia Roig de Gómez, dejando un profundo pesar entre sus seres queridos.

“Abuela como acostumbrarnos a la falta de nuestra Chelita. No nos va a ser muy fácil, pero siempre estarás en nuestro corazón.

Fuiste una personita muy especial y hermosa, siempre vamos a estar muy agradecidos por todo lo que hiciste por nosotros. Eso jamás lo vamos a olvidar ¡Simplemente gracias!

Gracias por todo el amor que siempre recibimos de vos abuelita. Te amamos con todo nuestro corazón.

Besos enormes abuela y hasta algún día, ya nos volveremos a ver.

Con muchísimo cariño tu hija, tu hijo político, nietos y bisnietos.





ALBERTO OMAR BARACCO


El 25 de julio, a los 68 años falleció en nuestra ciudad, Alberto Omar Baracco, causando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y seres queridos.

Alberto nació en Lezama, provincia de Buenos Aires, pero desde muy chico hasta su adolescencia con su familia vivió en Rauch, luego con 16 años se radicó en esta ciudad, eligiendo el barrio de Villa Italia.

Allí forjó su futuro, realizando varias tareas. Hoy ya jubilado, vivía en el barrio Uncas.

“Fuiste lo mejor que me pasó en mi vida. Cuando te conocí yo era una jovencita y vos ya todo un hombre.

Formamos una familia grande llena de amor, con los hijos que Dios nos dio: Naty, Negro, Adri, Cris, Yoanna, Carlos y Dani y los tuyos que aprendí a querer como si fueran míos: Carlos, Marita, Analía, Víctor, Cristian, Jaby y Tito, de los cuales siempre recibí cariño y respeto, buenos y malos momentos, pero siempre juntos.

Compartimos la vida durante 28 años, los hijos nos regalaron 25 nietos: Rodrigo, Dana, Melodi, More, Tiago, Pía, Bianca, Valentina, Marian, Karen, Walter, Jony, Fany, Iñaqui, Milagros, Flor, Dany, Tomy, Nicol, Niara y Maia, que te llenaban de felicidad.

Y así pasaron los días, hasta que nos dejaste con un dolor inmenso en nuestro corazón, y de todo aquel que te conoció.

Se que desde donde estés me guiarás a seguir adelante para que pueda llevar a nuestros hijos por el camino de la vida pura, que sean buenos y responsables como vos.

Con el tiempo te recordaremos como un excelente padre y buen amigo, siempre preocupado por los demás y tal vez te descuidaste para que todo estuviera bien. Siempre estarás en cada uno de nosotros y en mi porque te llevaste un poco de mi. Te vamos a amar siempre. Tu esposa Adriana y todos tus hijos, hijos políticos y nietos”.





HUGO GUSTAVO CABRAL


Cuando nada lo hacía suponer, partió hacia el reino de los cielos Hugo Gustavo Cabral, un querido y respetado vecino de nuestra ciudad que si bien ya no tenía familia, dejó su legado entre los tandilenses.

Gustavo fue hijo de un matrimonio de inmigrantes españoles que llegó a nuestra tierra escapando de la guerra civil. Primero llegó su papá quien luego de instalarse en Tandil mandó a buscar a su esposa y a Gustavo. Según contaba el mismo, en España habían quedado algunos familiares, pero el paso del tiempo había roto todo vínculo a tal punto que el decía que su familia estaba en Tandil y que eran sus amigos.

Trabajó muchos años en la zona rural en donde conoció a Nicolasa, con quien convivió durante muchos años. Su asignatura pendiente era el casamiento, algo que siempre sostuvo que se lo iba a regalar al amor de su vida. Sin embargo, por esas cuestiones de la vida fue dejando pasar el tiempo hasta que fue demasiado tarde.

Hoy sus amigos del barrio y del campo, lo recuerdan como la persona que “siempre le estaba levantando el ánimo a todos”.

Si bien no tuvo hijos ni sobrinos, él sostenía que los hijos de sus amigos eran como propios con la diferencia “los podía malcriar sin culpa”. Fue por eso que cada vez que podía les compraba algo o se los llevaba de paseo.

Hoy a Gustavo se lo recuerda como un ser “excepcional” que no tuvo familia de sangre pero si logró conformar “una familia ejemplar del corazón”.

Sus seres queridos ruegan una oración en su memoria y piden que siempre se lo recuerde como la persona que fue: “siempre sonriendo y ayudando a los demás”.





JUAN CARLOS MIGUELTORENA


El 16 de julio, cuando contaba con 60 años, dejó de existir en nuestra ciudad Juan Carlos Migueltorena, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.

Juan Carlos nació en esta ciudad el 20 de marzo de 1952; era hijo de René Bucella y Juan Andrés Migueltorena, conformando una familia junto a su hermano Néstor.

Se dedicó toda su vida al trabajo agropecuario: desde hace un año en forma independiente y anteriormente con la empresa Magnasco.

El 9 de septiembre de 1978 contrajo matrimonio con María Mónica Méndez, de cuyo amor nacie3ron sus hijos María Marcela y Juan María; luego se sumaron sus hijos políticos Jesica y Diego. Además, supo desempeñar el rol de abuelo, su gran satisfacción: sus nietos Bautista e Ignacio.

Todos ellos, junto a su cuñada Alicia Méndez, sus sobrinos Martín y Valeria; sus sobrinos políticos Natalia e Ignacio y su mamá política María Donata Prioletto lamentan su repentina partida.

Su pasión eran el fútbol y los caballos, participando en el fútbol agrario y luego en la Agrupación Criolla Fortín Vela.

“Fuiste un buen esposo, padre, suegro y abuelo, pero por sobre todas las cosas una gran persona, dejándonos el dolor profundo de tu ausencia en cada uno de nosotros.

Solo el tiempo nos traerá el consuelo al recordar tus dichos, tus consejos y tu sonrisa. ¡Te vamos a extrañar mucho!”. Tu familia.





CONCEPCION GLORIOSO DE SUAY


El 20 de julio, a los 91 años, se apagó la vida de Concepción Glorioso de Suay, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.

“Sus seres queridos la recuerdan cada día, cada hora, cada amanecer. Aunque no estés a nuestro lado te recordaremos siempre y estarás en nuestro corazón.

Fuiste y serás la mejor mamá y abuela del mundo más querida. ¡Hasta siempre! Tu hija, nietos y yerno.





MARIA CELESTINA KELLY


Días atrás falleció en la ciudad de Indio Rico, María Celestina Kelly, una mujer que pasó gran parte de su vida en nuestra ciudad sabiéndose ganar el cariño y respeto de todo aquel que tuvo la dicha de conocerla.

“Mari”, fue única hija del matrimonio conformado por Eduardo Kelly y María Centeno. Nació en Tandil el 13 de febrero de 1931 y pasó gran parte de su vida en el barrio la Movediza, lugar que vio crecer y acompañó en su crecimiento en cada oportunidad que tenía.

Cursó sus estudios en al vieja y querida Escuela Normal en donde hizo el primario y el secundario, recibiéndose de maestra, profesión que amó pero que solamente pudo ejercer hasta que se casó y tuvo hijos, ya que a partir de ese momento se dedicó a cuidar su hogar.

A mediados de la década del cincuenta se casó con Ernesto Etchegaray, con quien tuvo cuatro hijos: María, Ernesto, José María y Nicolás. Todos ellos fueron el amor de su vida y a quienes les dedicó su vida.

Ya con su hogar conformado se mudó al barrio El Tropezón, aunque ella siempre decía que vivía en la Movediza porque sostenía que todos pertenecían al mismo barrio. Ahí continúo criando a sus hijos en compañía de su compañero de vida.

En 1979 la vida le dio un duro golpe cuando falleció su marido como consecuencia de un accidente laboral. Si bien le costó levantarse, lo hizo y siguió siendo un ejemplo para sus hijos y sus nietos que vendrían un tiempo después.

Por cuestiones de la vida, hace un par de años se tuvo que mudar de nuestra ciudad hasta que la muerte la encontró en la vecina localidad de Indio Rico. Hoy sus seres queridos la recuerdan más que como una tandilense, como una persona que amó su barrio de la “Move”. “En donde estés Mari te queremos decir que te amamos y el mejor homenaje que podemos hacerte es seguir aplicando en nuestras vida todas tus enseñanzas”. Tu familia.





MARTA ALICIA ZELARAYAN DE ARAUJO


El 11 de julio falleció en nuestra ciudad, Marta Alicia Zelarayan de Araujo, una querida y respetada vecina de nuestra ciudad.

“Mami: que puedo decirte más que repetirte una y otra vez que te extraño con locura… que te necesito como a nadie, que todo me recuerda a vos, que estás tan presente que me da melancolía pensar que ya no vas a volver.

Emprendiste un gran viaje a un paraíso hermoso lleno de luz, esa luz que iluminará, pasado el tiempo, nuestro corazón para poder seguir adelante después de tanto, tanto dolor.

¡Te amo Topito hermoso! Me hacen falta tus manitos blancas, tan finas y tiernas, esas que hasta último momento acaricié y no me hubiera soltado nunca. Me guardo un millón de besos para darte cuando nos volvamos a encontrar.

Es hora de descansar mamita, después de luchar demasiado por esas ansias de vivir que tenías.

Nunca te vamos a olvidar, me quedo con tu sonrisa. Espérame, hasta algún día…”.

Tu hija Naty, tus nietas Pili y Coni. Tu marido Alejo, tu hijo Seba y tus nietos Benja y Santi.





SILVIA EDITH VIDAS


El pasado lunes 16 de julio subió a los Cielos, la querida y respetada Silvia Edith Vidas. “Con profundo dolor despedimos su partida. Era hija del matrimonio conformado por Olga Lagier y Wenceslao Vidas, siendo la alegría de ese hogar.

Se destacó por ser una mujer solidaria, ejemplar, hacendosa, luchadora de la vida, socorriendo al prójimo con su dulzura y alegría de todos los días. Pudo cosechar innumerables amigos y vivir una vida de amor rodeada de afectos.

Tuvo sus hijos Germán y Alexia, que eran sus soles, a quienes les brindó todo su amor y a quienes se sumaron sus hijos políticos: Andrea y Leonardo; completando su felicidad con la llegada de sus nietos que alegraron su corazón: Felipe Agustín y Benjamín.

Agradecemos a sus amigas por haberla acompañado siempre, tanto en los momentos difíciles o de felicidad.

Para mi fuiste una madre o hermana, compinche y compañera en todos los momentos desde el día en que nací.

Disfrutaste mis hijos con mucha alegría quienes fueron tu orgullo. Silvi te amo y te amaré por siempre, quedarás grabada en mi corazón y llevaré tu ejemplo como una luchadora en la vida”. Tu prima Moni.





PEDRO JESUS CASTRO


En Catriel, provincia de Neuquén, el pasado domingo 22 de julio dejó de existir Pedro Jesús Castro, que contaba con 67 años de edad.

Pedro nació en Antas, provincia de Almería (España), donde vivió hasta los cinco años junto a sus padres y a sus cuatro hermanos.

Por razones familiares se radicó en Argentina, eligiendo Gardey como lugar de residencia. Allí transcurrió su vida desempeñándose en las tareas rurales.

En su juventud contrajo matrimonio con Beatriz Santillán, con quien tuvieron tres hijas y años más tarde se le sumaron sus hijos políticos y nietos.

Era amante incondicional de su pueblo: Gardey, donde supo ganarse el afecto de todos sus vecinos.

Después del fallecimiento de su esposa y una vez que enfermó se vio obligado a radicarse en Catriel, para estar en compañía de sus hijas, donde pasó sus últimos días de su vida.

“Sus hermanos Antonio, Francisca, Isabel y María del Carmen siempre te recordaremos con cariño y pedimos una oración por tu descanso eterno”.





ELISA CELESTINA PEÑALVA DE PETILO


Cuando contaba con 78 años, el 19 de julio dejó de existir Elisa Celestina Peñalva de Petilo, causando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y seres queridos.

“Mamá, abuela, tía, hermana, amiga...

Cada uno te dimos un nombre diferente, pero que encerró un mismo sentimiento...Amor.

Desde muy pequeña la vida te dio retos difíciles, trabajar desde muy temprana edad fue uno de ellos.

El Castillo Morisco (antiguamente casa fotográfica) fue uno de aquellos trabajos que quedaron guardados en tu corazón, transformándose en un amor que te emocionaba hasta las lágrimas, sin lugar a dudas tu lugar predilecto en la ciudad.

Soñadora innata, romántica para escribir de tus amores.

Ya en tu juventud formaste una familia con Miguel A. Petilo de los cuales nacieron Miguel, Graciela y Maricel.

El papel de madre no finalizó allí sino que al crecer la familia tus hermanos, sobrinos, nietos, y hasta tus bisnietas recibieron el amor que te caracterizaba como una segunda mamá.

Influiste sobre tantas generaciones que te echaremos de menos, nos dejaste tanto para aprender de la vida:

Amar a Dios, dar sin esperar nada a cambio, seguir a pesar de tener retos difíciles, de eso se trata la vida.

Gracias por ser una mujer fuerte, entera y honesta... Te decimos hasta luego, siempre estarás en nuestros corazones”.

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