20 de mayo de 2012
AURORA CHIUPRION DE TOLOSA
A los 92 años de edad, el 5 de mayo se apagó la vida de Aurora Chiuprion de Tolosa, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Aurora nació en esta ciudad el 21 de octubre de 1919; cursó sus estudios primarios en la Escuela N? 80; luego, ya adolescente conoció a José María Tolosa y se casaron muy jovencitos, él con 22 y ella con 20.
De la pareja nacieron tres hijos: José Osvaldo, Aurora Beatriz y Eduardo Luis; que más tarde se casaron con Elba Ester Citolini, Omar Stagnoli y Graciela Vincenau, quienes le regalaron la alegría de disfrutar del cariño de nietos y bisnietos.
Ni bien contrajeron enlace se radicaron en La Pastora, donde don José tenía un taller mecánico y doña Aurora trabajaba como ama de casa, dedicada al cuidado de sus hijos; luego se radicaron definitivamente en la ciudad.
Vivieron muy felices y se granjearon de la amistad de sus vecinos, con quienes compartieron muchos años; además tuvieron la fortuna de pode viajar permanentemente y conocer distintas ciudades del país.
Aurora deja los mejores recuerdos, pues se destacó por ser buena esposa, excelente madre, abuela y bisabuela. “Dios le abrió sus brazos. Descansa en paz”.
ROBERTO CARLOS VOUILLOZ
Días atrás, falleció Roberto Carlos Vouilloz, un querido y respetado vecino de nuestra ciudad. Hoy, sus seres queridos lo recuerdan así:
Creo que podría escribir un libro sobre vos, abuelo. Pero sería tan injusto intentar usar palabras para describirte o explicar lo que significás para mi.
Por cuestiones de la vida, de Dios o quien sabe de que fuerza divina, la cual me resulta egoísta, te separaste de nosotros y el vacío se siente inmensamente. Por qué?
Porque al llegar a tu casa no hay quien nos reciba silbando, nadie que nos comente alguna excusa inventada para festejar algo y tomar un champagne que siempre tenías en la heladera; porque al entrar en tu casa se siente el vacío que deja tu gran ausencia; porque es difícil tener que entrar al quincho y verte en cada rincón, porque sabés bien que cada lugarcito de ese quincho habla inevitablemente de vos: todo meticulosamente ordenado, el auto impecable y, lógicamente, el rinconcito de “Carola”.
Por más que resulte difícil resumir lo que significás para mi, voy a intentar darte algunos sinónimos: Padre, Abuelo, Amigo, Consejero, Cómplice, Correcto, Educado, Querido, Un Gran Caballero... Y claro, un "jeringa" (jajaja).
No tengo más que palabras de agradecimiento para con vos: por los retos, por el cariño y el amor, por educarme, ayudarme, instruirme y aguantarme. Por tu enorme corazón, que aunque, algunas veces un poco testarudo, nos abrías inmensamente con tanta pasión.
Por hacerme entender tantas cosas de la vida y mostrarme el valor de lo verdadero, de lo puro y elemental: La Familia.
Nunca voy a olvidarte y quiero que te quedes tranquilo que la abuela está bien cuidada y querida.
No es un adiós y mucho menos una despedida, es solo un hasta pronto, querido abuelo Roberto!
Te quiere, te ama, te admira y te extraña... Martinzinho! (Martín Vouilloz)
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Se me hace complicado resumir en una carta lo que fuiste y seguís siendo para mí. Antes que nada, gracias por ser mi abuelo y por cumplir el rol que te tocó de la mejor manera. Realmente, no tengo ni un recuerdo malo con vos, siempre fuiste alegría y era imposible estar de mal humor cuando vos estabas cerca.
Todavía tengo en mi memoria los días que nos armabas la carpa para jugar, allá en la casa del parque, o cuando nos llevabas a la pileta pública y nos esperabas hasta que saliéramos. También tus silbidos (nunca me voy a olvidar que me enseñaste a silbar) y tus apodos, que eran los mejores y más graciosos. Voy a hacer lo posible para irme para Tandil cada vez que pueda para cuidar a la abuela y a la Carola
Sinceramente, y no por el hecho de haber sido mi abuelo, fuiste una persona única, y te voy a extrañar por el resto de mi vida. Sé que son cosas de la vida estas, y que hay que aceptarlas, y sé que estás en un lugar mejor en este momento. Simplemente quiero decirte gracias, aunque no sea suficiente para agradecerte todos los momentos de alegría que me diste. Sos irremplazable. Gracias. Te amo abuelo, siempre vas a estar en mi corazón. (Juan Sicardi)
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Viejo feliz cumple. Como explicarte lo importante que fuiste, sos y vas a seguir siendo para mi. Personas como vos hay pocas, siempre de tan buen humor, siempre sacando risas y alegrando a todos en las buenas y en las malas. La verdad en este momento tengo un hueco en el corazón en el que siempre vas a estar presente y lo que te extraño es increíble, daría muchas cosas con tal de verte aunque sea un minuto nada más y escuchar tus silbidos, tus chistes constantes, tus cantos, escucharte a vos, hablar con vos, tocar tu nariz de boxeador deshuesada jajaja y abrazarte una vez más aunque sea.
No me olvido más de cada viaje a Tandil, todos los ratos que pasé con vos, me acuerdo que hace menos de 5 años jugábamos al fútbol y nos moríamos de risa juntos, todas las veces que fuimos juntos al calvario, las veces que estuve en tu casa con mis papás o con mis amigos. Siempre me recibiste con los brazos abiertos y eso lo valoro demasiado.
Te podés quedar más que tranquilo y podés descansar en paz porque la abuela va a estar más que cuidada y contenida con nosotros, nunca va a estar sola, sabemos cuanto nos necesita y siempre vamos a cuidar a la “Carola”.
Sinceramente solo tengo palabras de agradecimiento para vos “Rober” y con este textito me quedo muy corto, sábelo. Fuiste el mejor y sabés que siempre voy a estar con vos y vos siempre vas a estar presente en mi mente y en mi corazón, nunca pero nunca te voy a olvidar. Gracias por tanto, espero volver a verte… Te amo. (Fran Sicardi)
CARLOS ENRIQUE DI RICO
El 17 de abril, falleció en nuestra ciudad Carlos Enrique Di Rico, un querido y respetado hombre que contaba con 74 años de edad que debió luchar durante ocho meses contra una grave y cruel enfermedad, poniendo siempre un espíritu de lucha por salir adelante.
Carlos era el menor de siete hermanos, perdiendo a su mamá desde muy chiquito. En 1976 había conformado su hogar, tras contraer matrimonio con Eva N. Stupino.
En su juventud incursionó en el deporte, más precisamente en el fútbol, vistiendo la camiseta de Fluminense, para luego pasar al campeonato de la Liga Agraria, defendiendo con orgullo los colores de Defensores de Napaleofú y después en el Club La Vasconia; también lo hizo en la Liga Tandilense, con la casaca del Club Figueroa, de Cerro Leones.
Además, era un amante de la natación, practicándola en forma amateur, al igual que el ciclismo, participando de algunas caravanas a Mar del Plata, con los veteranos del Tandil Cycles Club.
JOSEFINA AURORA GILES
A los 83 años, el 1 de mayo partió a la Casa del Padre, Josefina Aurora Giles, confortada con los sacramentos de la iglesia.
Nació en esta ciudad el 26 de septiembre de 1928, en el seno de una familia cristiana, conformada por Socorro Lizardo y Ramón Giles, siendo la menor de seis hermanos.
Su niñez, adolescencia y juventud transcurrieron en Villa Italia y luego se afincó en el centro de la ciudad; era una mujer consagrada a Dios y a sus semejantes, dispuesta siempre al servicio; la generosidad y la humildad eran las virtudes que la caracterizaban.
Amaba y era amada por su familia, especialmente por sus sobrinos y ahijada.
Se desempeñó por algunos años como secretaria de la Cruz Roja, filial Tandil, junto con su labor como enfermera en el Policlínico Ferroviario, actividad que desarrolló con amor y eficiencia hasta alcanzar su merecida jubilación.
Viajera incansable, recorrió su querida patria de norte a sur y de este a oeste.
En 1992 participó de un encuentro en Roma, invitada por el Movimiento de los Fogolares, espiritualidad fundada por Chiara Lubich, a la que Josefina adhería, encarnando el carisma de la unidad en su vida.
Conoció el Vaticano, recibiendo allí la bendición de Juan Pablo II. Con emoción recorrió Asis, cura de San Francisco, su santo favorito.
Eran frecuentes sus retiros en la Trapa, de las y los monjes trapenses, con quienes mantenía una sincera amistad. Integraba un grupo de oración en su querida parroquia del Santísimo Sacramento.
Quienes la conocieron saben que completó su camino al paraíso, lleno de buenas obras.
“Josefina: que tu vida entregada sin límites al Señor, produzca los frutos del “grano de trigo” del Evangelio”.
Tu encuentro con Jesús, te liberó de todos los dolores que tanto te torturaban en los últimos días. Descansa en paz”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal, reposando junto a sus padres y hermanos.
CONCEPCION INMACULADA CICCHELLI DE LO PINTO
A los 90 años, el 23 de abril se apagó la vida de Concepción Inmaculada Cicchelli de Lo Pinto, dejando pesar y tristeza entre sus seres queridos.
“Mi madre había venido desde Italia con sus padres y radicados en Ayacucho labraron la tierra con amor y trabajo. Allí se casó con mi padre Santiago Miguel Lo Pinto y de esa unión nacieron sus hijos Angel y María Rosa.
Luego se radicó en esta ciudad, que adoptó como suya, como tantos inmigrantes con el afán de progresar. Instaló su propio negocio en Las Heras y Roca. “El Ayacuchense”, donde comenzó su actividad comercial. Con el paso del tiempo fueron partiendo su madre, su esposo, su papá y el golpe más duro fue la de su hijo Angel, dejando en su corazón el dolor que solo una madre puede sentir.
Y allí quedamos ella y yo, comenzando a transitar la etapa final. Fue duro, pero con su dolor vivió casi 12 años, hasta que partió ella también a reunirse con sus seres amados que se le adelantaron en el camino.
?Madre! Gracias porque nos enseñaste a caminar por la vida con valores que no olvidaremos jamás; además de darnos la vida, nos diste todo lo que pudiste y más también. Por siempre estarás en nuestro corazón. Tu yerno Héctor. Tus nietos Mariana y Omar, Gastón y Natalia, tus bisnietas Micaela y Ayelén y yo mamá, que no te digo adiós y a pesar del dolor en mi alma. Solo te digo chau mami, hasta que nos veamos todos algún día, cuando Dios lo disponga”.
DOMINGA GERVASIA ECHEGARAY
El 10 de mayo, a los 97 años, falleció en nuestra ciudad Dominga Gervasia Echegaray, dejando un profundo vacío entre sus familiares, amigos y quienes la conocieron.
Dominga nació y se crió en la ciudad de Tapalqué, ahí conoció a Aurelio “Lelo” Cueto (f), con quien estuvo de novia muchos años y posteriormente se casó. De ese matrimonio nació Mabel Edith Cueto, su única hija.
En 1995 se mudó a la ciudad de Tandil para vivir junto a su hija, su yerno Julio y sus nietos Sergio, Nora y Julia.
Querida abuelita: El tiempo ha quedado atrás y seguiste caminando por la vida casi sin darte cuenta y hoy, Dios, decidió que tu vida se apagara dejando un profundo dolor en tus seres más queridos.
No alcanzan las palabras para describir lo linda y buena persona que eras, sos una persona inolvidable en nuestra vidas.
Cada uno de nosotros quiere agradecerte por todo el amor que nos brindaste y por haber ayudado todas las veces que lo necesitábamos. Fuiste una gran madre y una abuela tierna, dulce y complaciente con los “caprichos” de tus nietos.
Fue hermoso verte envejecer junto a nosotros, acompañándonos en esta etapa de nuestras vidas. Gracias querida abuela por brindarnos tu cariño y gran amor.
Tu recuerdo estará siempre en nuestra memoria y vivirás en nuestros corazones. Te amaremos eternamente.
Tu hija Mabel, tu hijo político Julio, tus nietos: Sergio, Norita y Julio, tus nietos políticos Mónica, José María (f) y Alejandro, tus bisnietos: Emanuel, Altagracia, Marcelino, Anaclara y Anabela.
ERNESTO FEDERICO CASASANTA
A los 79 años, el 5 de mayo dejó de existir, Ernesto Federico Casasanta, causando tristeza y dolor entre sus familiares y amigos.
“El Negro”, como le decían sus amigos, nació en Mar del Plata el 25 de octubre de 1932; a los 8 años llegó a Tandil con sus padres y sus hermanas Mely y Vilma. Vivieron muchos años en las colonias del ferrocarril, ubicadas en la playa ferroviaria, hasta que construyeron una casa en Villa Italia.
Cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº 11; a los quince años fue cadete del bazar Blanco y Negro; a los 18 años ingresó al Ferrocarril General Roca y dos años después hizo el servicio militar en la Marina en la Base Naval de Mar del Plata. Luego, siguió con su trabajo como ferroviario, hasta que alcanzó su merecida jubilación. Amaba su profesión y su gran pasión eran los trenes.
En 1960 contrajo matrimonio con Hilda Uriarte (f), con quien tuvo tres hijos: Mabel, Ernesto y Guillermo, pero la vida le jugó una mala pasada al perder a su esposa y se encarga de educar, proteger y cuidar de ellos cuando aún estaban transitando su adolescencia. A pesar de eso no bajó los brazos y los crió logrando que hoy todos ellos fueran personas de bien.
La vida le dio otra oportunidad y en 1983 conoció a René Alzú, su gran compañera desde hace 29 años, quien lo cuidó y amará por siempre. Hacer viajes con ella era lo que más le gustaba y los disfrutó hasta sus últimos días.
También disfrutó del cariño de sus nietos: Hernán, Guille, Fede, Eni Clara, Delfi, Agos y Marti y un bisnieto Benjamín, por los que siempre se preocupó y quiso mucho.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria:
“Abuelo: no tenemos palabras para describir la persona que eras, fuiste lo mejor en todos los sentidos (esposo, padre, hermano, abuelo, amigo). Te amamos y te amaremos por siempre. Estarás toda la vida en nuestro corazón. Te vamos a extrañar mucho”.
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No llores si me amas.
?Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo! ?Si pudieras oir el cántico de los Angeles y verme en medio de ellos!
?Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!
?Si por un instante pudieras contemplar, como yo, la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
?Cómo!?Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?
Creedme: cuando la muerte venga a romper las ligaduras, como ha roto las que a mí me encadenaban, y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a ver a aquella que te amaba y que siempre te ama, y encontrarás tu corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme, pero transfigurado, extático y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando contigo, que me llevarás de la mano por los senderos nuevos de la luz y de la vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
Enjuga tu llanto y no llores si me amas”. (San Agustín)
IRMA AURORA ROGGERIO
“Recordando a la Abuela Irma... el jueves 3 de mayo, ya terminando el día, siendo muy tarde fue llamada a la presencia de Dios la abuela Irma. Muy dulcemente nuestro Dios no la dejó sufrir.
Tenía 90 años y había nacido en Buenos Aires. Siendo muy pequeña comenzó a transitar el camino de la fe en Dios, asistiendo a la iglesia que la condujo a los pies de su Salvador, el Señor Jesús.
Desde entonces, dedicó su vida a servir a Dios, trabajando desde muy joven con niños y jóvenes de barrios humildes, enseñándoles el amor por el señor.
A los 26 años se casó y se fue a vivir a la ciudad de La Plata, en donde pasó la mayor parte de su vida. Tuvo cuatro hijas y junto a su esposo siguieron el camino de la fe, ayudando a todo aquel que se acercaba a su hogar.
Se caracterizó por sus charlas amables, siempre llenas de consejos. Aquellos consejos que ella había sabido tomar de sus mayores y sobre todo de su padre celestial. Consejos que acompañaban su vida: una vida digna de imitar.
Ya anciana y al fallecer su esposo se trasladó a Tandil, ciudad que amaba, en donde compartió sus últimos años junto s sus seres queridos.
Estos últimos años fueron para ella, tal cual dice la Biblia: “molestia y trabajo”, propio de la vejez. Pero nunca se quejó ni le atribuyó a Dios despropósito alguno. Al contrario, su boca solo se abría para proclamar los beneficios de su Dios.
El viernes 4 de mayo fue su despedida de la tierra. La despedimos cantando como a ella le gustaba. Alabando a Dios por habernos dado una mamá, abuela y amiga inolvidable.
Ahora descansa en Paz pero como dice la Biblia: “sus obras con ella siguen”. Sus cuatro hijas, yernos, 15 nietos y nietos políticos, y sus 18 bisnietos”.
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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