22 de abril de 2012
ANTONIA URQUIA DE GARCÍA
El 2 de abril, a los 86 años, partió hacia la casa del Señor, Antonia Urquía viuda de García, dejando un profundo pesar entre sus seres queridos.
Antonia nació en Tres Arroyos el 17 de agosto. Fue hija de una tradicional familia española compuesta por 11 hermanos.
Siendo muy niña sus padres se trasladaron a nuestra ciudad, a la vivienda de 14 de julio y 25 de Mayo, en donde transcurrió su infancia y juventud en un reconocido hogar de nuestra ciudad.
En 1946 contrajo enlace con Teófilo García y de esta unión nacieron Miguel Angel y Mario Cesar, que con el tiempo se unieron a sus nueras Marta Iturrioz y patricia Arismendi, quienes les dieron cuatro nietos: Juan, Santiago, Sebastian y Julieta. Con ellos disfrutó hasta que su enfermedad la fue deteriorando día a día.
Sus restos descansan en el Cementerio Municipal
MIGUEL ANGEL TURCONI
El 31 de marzo, a los 71 años de edad, falleció Miguel Angel Turconi, dejando un profundo dolor entre familiares, amigos y seres queridos.
Miguel nació en esta ciudad en el seno de la familia conformada por Mauricio Turconi y Deolinda Ramallo, junto a su hermano mayor Mauricio Julio (Tito).
Cursó sus estudios en la Escuela Nº1, hasta segundo grado. Por necesidad dejó de estudiar y se dedicó por completo al trabajo.
A los 18 años entró a trabajar en Metalúrgica Tandil. En su adolescencia y juventud el trabajo ocupaba todo su tiempo. Y en los momentos de ocio, junto a su amigo Raúl Polifroni, se dedicaban a andar en bicicleta, a la caza y asistían a los famosos bailes del Club Italiano. Fue allí donde conoció al amor de su vida: Sara Chinnici (Sarita), una siciliana muy bella y difícil de conquistar. Con ella comenzó a formar una familia a los 23 años. De esa unión nacieron Miguel Angel y Graciela Inés, hijos a los que amó con todas sus fuerzas trabajando doble turno en la metalúrgica para darles lo mejor en las difíciles épocas que vivía el país.
En el año 1977, cuando las aberturas de aluminio no eran conocidas todavía, junto a IMA (Ayacucho) realizó el emblemático edificio San-Cor, Galería de los Puentes.
Luego, junto a su esposa, abrió su propia fábrica y realizó numerosas obras en toda la zona, entre las que se cuenta la terminal de ómnibus de Tandil.
En la década del 90 y luego de un retiro espiritual, descubre una vida nueva y la posibilidad de donarse a sus hermanos más necesitados. Junto al apoyo del Padre Raúl Troncoso comienza a acercarse a la parroquia del Carmen y colabora con FAC (Fraterna Ayuda Cristiana). Esta tarea le llevará toda la dedicación para hacer que los pobres tengan una vida más digna.
Es así que pone todos sus conocimientos al servicio de los demás y colabora por muchos años con la bloquera, atiende las necesidades del comedor de la parroquia y también se hace cargo, años después, del banco de alimentos.
En los últimos años de su vida dedicaba su tiempo a los nietos, a quienes adoraba y atendía construyéndole todo tipo de juegos con su gran capacidad de trabajo manual.
No era hombre de muchas palabras, pero sí de profundos sentimientos y de vocación permanente al trabajo y al compromiso.
Las palabras de despedida de sus amigos de FAC resumen a la persona que fue Miguel: “despedimos a un amigo que, desde el silencio y el trabajo incansable ha sabido ver a Jesús en los más necesitados y ese es el ejemplo que queremos seguir”
¡Que descanses en Paz!.., es el deseo de tu familia que te amo, que te ama y que te amara por siempre...
ROBERTO ATILIO ROVETA
Días atrás falleció en nuestra ciudad Roberto Atilio Roveta, un conocido vecino de nuestra ciudad que dejó un profundo dolor entre sus familiares, amigos y conocidos.
Parece mentira, hoy, estar escribiendo esto.
Te nos fuiste Rober y no lo podemos creer aun.
Roberto naciste en Las Flores, el mismo lugar que los hicieron tus padres y tus abuelos. En esa ciudad conociste al gran y único amor de tu vida, Ada. Siguiéndola, echaste raíces en tandil, pero nunca dejaste de volver a tu pago y jamas dejaste de enseñarnos el valor de las raíces. Ya en Tandil, comenzaste una larga carrera en el Banco Provincia, patrón al que siempre estuviste agradecido. Luego vendrían los chicos: Marcelo, Atilio y tus tesoros más queridos, Nacho, Tmy, Facu y Valen. Y por supuesto tus nueras: Marce y Vane; a quienes considerabas hijas.
Te desviviste por todos, siempre estuviste al lado de mamá, al lado nuestro, al lado de tus viejos, de tus suegros, de tus hermanos, de los chicos. Siempre poniendo el hombro, el consejo, el esfuerzo. En fin, todo, sin pedir nada ni esperar nada a cambio; un tipo incondicional para cualquier cosa. Nos enseñaste a “apechugarla cuando vienen verdes y a disfrutar cuando vienen maduras”. A vivir a pleno.
Por eso Robert, nos dejaste un vacío enorme como tu corazón, sos de esos tipos que no se olvidan nunca, que cuestan encontrar y que uno le pide a Dios con toda la fuerza imitar.
Invertiste todo en ser un buen tipo y ese fue el mejor negocio de tu vida.
Hoy estás donde te mereces, junto a Jesús, tomando mate con Cata y Petrona, pescando con Tito, Julio y Joaquín.
Un ángel que nos quiere, nos dio esta oración de San Agustín, que seguramente mandaste vos para consolarnos:
“No llores si me amas.
¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudieras oir el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos!
¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso!
¡Si por un instante pudieras contemplar, como yo, la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
¡Cómo!¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?
Creedme: cuando la muerte venga a romper las ligaduras, como ha roto las que a mí me encadenaban, y cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a ver a aquella que te amaba y que siempre te ama, y encontrarás tu corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme, pero transfigurado, extático y feliz, no ya esperando la muerte, sinoavanzando contigo, que me llevarás de la mano por los senderos nuevos de la luz y de la vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
Enjuga tu llanto y no llores si me amas”.
Pero Rober, no podemos parar de llorarte, tenemos paciencia. Un beso grande y te queremos mucho. Ada, Marcelo, Atilio, Marcela, Vanesa, Nacho, Facu, Tomy y Valen
PBRO. JUAN CARLOS MARÍA RIZZARDI ALESSI
Sacerdote de Cristo, fiel a su Iglesia: El pasado 7 de abril mientras la Iglesia se preparaba a celebrar la Vigilia Pascual, falleció el querido sacerdote y actual párroco de Chillar, el Padre Juan Carlos María Rizzardi Alessi.
El Padre Juan Carlos fue desde su infancia. fiel servidor de Cristo y de su Iglesia, primero como monaguillo y luego en el sacerdocio.
Perteneciente a una antigua y arraigada familia de Tandil, el Padre Juan Carlos, nació el 3de enero de 1943, el mismo día en que se inauguraba el Monte Calvario, ícono de la fe inconmovible de nuestra ciudad.
Era el sexto y último hijo, de un hogar sumamente cristiano y de acendrada devoción mariana: sus dos hijos varones y sus cuatro hermanas recibieron en el día de su bautismo el Dulce nombre de María.
Fueron sus padres, don Carlos María Rizzardi, empleado gráfico de la imprenta donde se imprimía La Revista Parroquial de Tandi y allí conoció a la que fuera luego su compañera inseparable, Marcelina Juana Alessi.
La aspiración de todas las familias era que algunas de sus hijas fueran docentes, por lo que tres de ellas fueron conocidas maestras y la cuarta se recibió de Asistenta Social, : Ma de los Ángeles ( Maricha), Ma. Imelda ( f), Ma. Teresita del Niño Jesús, Ma. Margarita.
En la calle 14 de Julio al 650, calle de por medio vivían las dos familias Rizzardi, Carlos María y su hermano Zacarías, con siete hijos. Fue en este ambiente de gran riqueza afectiva, rodeado de primos y primas, donde fue creciendo nuestro pequeño Juan Carlos, afectividad cordial y generosa que luego contagiará a muchos en el ejercicio de su ministerio sacerdotal.
De 1949 a 1954 realiza junto a su hermano José María sus estudios primarios en el Colegio San José, cuya presencia y memoria queda registrada en un mural al óleo de la capilla, donde junto a dos de su hermanitas posó para el Hermano Fernando Gonzáles, conocido artista plástico, una réplica de la imagen de los Pastorcitos de Fátima.
Terminado quinto grado, y con a penas doce años ingresa en el seminario menor de Azul, donde tuvo como profesor al Padre Luciano Curtet, un ex Hermano del Colegio San José.
Finalizado los cinco años de latín, lengua oficial de la Iglesia, en 1960 pasa al Seminario Mayor de Villa Devoto, donde tuviera como compañero de estudios, al conocidísimo canto-autor Piero, cuyos mensajes están marcados por su formación humanística y sensibilidad humano- religiosa.
Una vez finalizados sus estudios de Filosofía y Teología, acompañados por las Órdenes Menores y Mayores, luego del diaconado, es invitado por el Señor Obispo de Azul Mons. Manuel Marengo de feliz memoria, a recibir la ordenación sacerdotal que lo consagrará para siempre al servicio del altar, dando un sentido pleno a su vida. La ceremonia de ordenación se lleva a cabo el día 9 de diciembre de 1967, en la Iglesia Matriz del Santísimo Sacramento,. Momento de una gran emoción para el flamante sacerdote y de gozo extraordinario para su madre, hermanos y sobrinos. Su padre ya había fallecido a principios de ese mismo año.
Su primer destino de flamante sacerdote fue la Parroquia de San José de Olavarría, iglesia matriz, cuyo párroco era el Padre José Victorio Tommassi, del que será más tarde su vicario Episcopal.
Bajo la sabia orientación del Padre Tommassi el joven Juan Carlos, no solamente celebraba los sacramentos litúrgicos, sino también visitaba a los enfermos del hospital, asistía a los moribundos, animaba la catequesis de los niños y adultos.
Ya con suficiente experiencia en el ministerio, el 8 de agosto de 1976, asume la parroquia de Urdampilleta, tras un breve interinato anterior al frente de la comunidad, del Padre Abel Urrutia. Fueron estos tres años difíciles para el nuevo cura párroco, pues el anterior titular al frente de la parroquia de Urdampilleta, perseguido y detenido por las autoridades del Proceso había tenido que emigrar a Francia.
Su equilibrio personal y su preparación, unidos a una piedad ejemplar y amor a al sacerdocio que lo marcó para siempre, en 1979, con motivo de la celebración de las Bodas de Oro Sacerdotales de Mons. Marengo, se reabre el Seminario Menor de Azul y es designado Rector de la casa de estudios.
Cumplida su misión de formador de futuros sacerdotes, y ante un nuevo cierre del seminario, en 1982, es designado cura párroco de la iglesia San Joaquín y Santa Ana de Laprida, donde permanece durante ocho años.
Luego de un breve paso de dos años al frente de la parroquia de Nuestra Sra. del Carmen de Las Flores y designado Obispo de la diócesis de 9 de Julio, su gran amigo y formador, Mons. José Victorio Tommassi, quien conocedor de las virtudes de su antiguo Teniente Cura, y su constante celo para mantener y acrecentar el espíritu de comunión en la unidad entre el Pastor y su clero, lo designa Vicario Diocesano, cargo que asume el dos de marzo de 1992. Con su Obispo recorrieron varias veces la extensa diócesis a fin de conocer de cerca su dura realidad sacerdotal y pastoral. Fue en una de esas correrías apostólicas, donde milagrosamente ambos salvaron sus vidas, siendo el Padre Juan Carlos despedido del vehículo.
Repuesto del accidente, en 1995, se le realiza al Padre Juan Carlos una delicada operación al corazón, de la que salió muy bien.
Participando Mons. Tommassi de un Congreso sobre la Familia que se realizaba en Madrid, fallece su Pastor víctima de un infarto.
Con anterioridad y ante la falta de sacerdotes, el Obispo se desprende de su Vicario quien pasa a desempeñarse como cura párroco de la Iglesia de San Bernardo de la localidad de América, en el límite con la Pampa, en el año 1998. Con la humildad y sencillez de siempre, al servicio de todos, rápidamente conquista el corazón de la feligresía que lamentará muchísimo su partida al cabo de un año. Muerto el Pastor, Mons. Tommassi, que lo había llevado como su colaborados más cercano y de confianza, pese a los insistentes ruegos de los fieles, decide volver a su diócesis de origen, Azul, más precisamente a Tandil, para estar más cerca de los suyos y cuidar su ya delicada salud.
Vacante la parroquia del Sagrado Corazón de Tandil por el fallecimiento prematuro del Padre Battelli, y dos años de servicio interino de Mons. Mosse, el 19 de enero de 1999 es designado su sucesor. Cargo que desempeñará con amor y entrega en una feligresía distribuida en dos barrios carenciados, Las Tunitas y Villa Cordobita, otro sector de pequeña clase media, dos Asilos, el de Niñas y de Ancianos, cuya nota distintiva común, era una cierta frialdad religiosa. Los fieles que participaban de los oficios, eran gente amiga venidas del centro o de otras comunidades más fervorosas. El hermoso templo del Sagrado Corazón, a menudo casi desierto, le producía mucha tristeza, sin embargo en medio de esas “noches oscuras” del alma, las largas horas de oración ante el del Sagrario realimentaban su espíritu sacerdotal.
De un alma generosa, estaba siempre dispuesto a prestar su colaboración atendiendo las confesiones de los alumnos del Colegio San José, remplazando algún sacerdote amigo o de acudir presuroso a administrar los últimos sacramentos a los moribundos.
Inesperadamente, en un accidente automovilístico, en vísperas de Semana Santa del 2006, fallece el Padre Masson, cura párroco de Chillar.
Con su salud debilitada, a pedido del Obispo de Azul, Mons., Raúl Salaberry, el 2 de marzo del 2007, el Padre Juan Carlos se hace cargo de la parroquia del Sagrado Corazón de Chillar. Numerosas familias de amigos y feligreses lo acompañan en una emotiva ceremonia de la toma de posesión de su nuevo cargo en el 2012.
A principios de este año, el estado de salud del Padre Juan Carlos, se fue complicando, originado por una infección de origen desconocido. Trasladado en primera instancia a Azul, sus familiares expresaron el deseo de estar a su lado para un mejor acompañamiento, por lo que pidieron se lo internara en una conocida clínica de Tandil, donde el proceso del mal se aceleró. Durante su permanencia estuvo siempre internado en la sala de terapia intensiva, donde inútiles fueron los cuidados prodigados por los profesionales, médicos y enfermeras. Muy pronto a las deficiencias cardíacas, se unieron complicaciones pulmonares, pasando a un estado de inconciencia farmacológica inducida. Sus hermanas y sobrinos estuvieron a su lado hasta el último momento.
Como narra el libro de los Hechos de los Apóstoles, “mientras el Pastor estaba prisionero de un mal incurable, la comunidad cristiana de Chillar, sus amigos y familiares, oraban incesantemente”. Falleció en la tarde del Sábado Santo. El Padre Juan Carlos contaba con sesenta y nueva años.
Traslado el domingo por la mañana a su iglesia de Chillar, donde previa misa de cuerpo presente oficiada por el Señor Obispo, fueron expuestos sus restos y a la largo de toda jornada, su acongojada feligresía fue desfilando, expresando en sus lágrimas todo su dolor.
El lunes de pascua, en horas de la mañana, previo a sus sepultura, Mons. Jorge Raúl Salaberry, concelebró la Santa Misa, rodeado de una gran cantidad de sus hermanos en el sacerdocio, que quisieron acompañarlo en un gesto de profunda comunión sacerdotal.
Sus restos reposan provisoriamente en el cementerio de la misma localidad, a la espera de ser trasladados al Seminario de Azul, donde era su deseo de ser sepultado.
Padre Juan Carlos María, que tu vida generosa y siempre disponible, entregada sin límites al Señor, sea como el grano de trigo que cae en la tierra y produce mucho fruto. Tu partir fue la verdadera Pascua que te liberó de todas las ataduras del dolor que tanto aprisionaron tu espíritu en tus últimos días. Descansa en Paz.
Hno. Adelsio Delfabro H.S.F.
MARIA LUISA BARRIS
El 4 de abril se apagó la vida de María Luis Barris, una estimada vecina de esta ciudad que estaba a punto de cumplir 103 años de edad.
María Luisa nació el 21 de junio de 1912; en plena juventud, en 1947 contrajo matrimonio con Ambrosio Díaz y tuvieron dos hijas: Susana y Mirta, que más tarde le dieron la alegría de disfrutar del cariño de tres nietas: Agustina, Rocío y María Victoria.
Durante muchos años estuvo radicada en Buenos Aires, pero actualmente vivía en Ramos Mejía.
Sus sobrinos de familias Barris, Guillenea, Fachini, Fantini y Comte, la llevarán por siempre en su corazón.
MABEL JUANA DARTHAZÚ “COCA”
El pasado día martes 3 de abril falleció en nuestra ciudad, a los 76 años Mabel Juana Darthazú, “Coca”, quien naciera en Tandil el 22 de septiembre de 1935.
Coca pasó su niñez y adolescencia en la localidad “La Constancia” del Partido de Ayacucho.
En 1964 contrajo nupcias con Francisco Lasarte, trasladándose a la localidad de Egaña partido de Rauch, tuvo 2 hijas Mabel de Lujan y Graciela Lasarte.
Hacia 1972 se trasladó a Tandil organizando una compleja rutina para acompañar la educación de sus hijas.
En 1981 se inicia en la actividad comercial inaugurando la quesería “La Coca”, que quedara ubicada en la Avenida Del Valle al 600, caracterizándose por la venta de los tradicionales quesos “Manantiales”
Sus últimos años de vida permaneció en nuestra ciudad disfrutando de la compañía de su esposo, sus dos hijas, su hijo político Horacio Pantuso y sus dos nietos Macarena y Luciano.
Su familia agradece el apoyo y compañía que brindaron amigos y familiares durante sus últimos momentos.
JOSE SANCHEZ
A los 83 años falleció días atrás en nuestra ciudad José Sánchez. La noticia causó tristeza y pesar entre sus seres queridos.
Don José había nacido en María Ignacia (Vela) el 16 de noviembre de 1928, desarrollando su actividad laboral como albañil.
Estaba casado con María Del Carlo, su fiel compañera que le dio diez hijos y que más tarde sumaron a la familia a sus hijos políticos; además de 36 nietos y 19 bisnietos.
“Disfrutaste de infinidad de reuniones con tu numerosa y unida familia, a la que guiaste con tu ejemplo de honradez.
Después cuando llegaron los achaques nos demostraste que para ser feliz se necesita poco, simplemente despertar. No te fuiste, te adelantaste”.
GERARDO RUBEN BINASCO
El 10 de abril, en la ciudad de Mar del Plata en donde estaba radicado desde hace treinta años, falleció Gerardo Rubén Binasco, un querido hombre que contaba con 71 años de edad y amplios lazos familiares en esta ciudad.
“Virulana” Binasco incursionó en el deporte, jugando al fútbol en los campeonatos Evita, luego vistió la casaca de Independiente de esta ciudad, después paso a defender los colores de Ferrocarril Sud y de la Selección Tandilense; más tarde se fue a jugar a Neuquén con Jorge Solís y finalizó en San Lorenzo de Almagro.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque de Mar del Plata.
“Querido tío, nos dejas el ejemplo de tu bondad y de tu amor. Permanecerás siempre entre los que te quisimos”. (Tu familia)
EDUARDO JULIO SUAREZ
En las trágicas circunstancias que diéramos a conocer oportunamente, el pasado martes 27 de marzo dejó de existir Eduardo Julio Suárez, que contaba con 62 años de edad.
“Baito” Suárez nació en esta ciudad el 17 de septiembre de 1943, era hijo de Nélida Marchetti y Eduardo Suárez, e integraba una familia junto a sus hermanos: Porota, Pocho, Negrita, Juli y Rubén.
En 1972 contrajo matrimonio con Teresa Delia Iglesias y tuvieron tres hijas: María Teresa y las mellizas Vero y Gaby. Trabajó en Loma Negra, residiendo en Barker durante varios años y también integró la Asociación Obrera Minera, con sede en Villa Cacique. Además fue un gran colaborador del club del lugar.
En 1992 volvió con su familia a esta ciudad y por cosas de la vida se separó de su esposa, con quien siempre tuvo una excelente relación. Luego tuvo otro hijo: Juan, a quien le dedicó su existencia, llevándolo al colegio, al fútbol, actividad donde lo quería ver triunfar. Le enseñó las verdades de la vida, le dio todo, era la luz de sus ojos, pero lamentablemente se cerraron su ojos, trágicamente en la fría mañana de marzo.
ANTONIO ANIBAL LUIS GILARDI
El pasado 14 de abril, a las 22:45, cuando tenía 88 años falleció en nuestra ciudad Antonio Aníbal Luis Gilardi, dejando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y seres queridos.
Antonio nació en la ciudad de Tandil el 7 de noviembre de 1923 y fue hijo del matrimonio de italianos conformado por María Gracia Buonafiglia y Roque Miguel Golardi.
Cursó sus estudios en la escuela Nº 80 hasta segundo grado y por necesidad tuvo que abandonar los estudios y dedicarse al trabajo.
A los 18 años conoció el amor de su vida, María Delia Verón, con quien estuvo 7 años de novio. En 1950 se casaron y de esa unión nacieron: Luis Martín, Miguel Angel, Antonio Aníbal y Dora Angélica.
A los 22 años comenzó a trabajar como Policía en Tres Arroyos y posteriormente, en 1948, ingresó al ferrocarril, donde estuvo 35 años dedicándose exclusivamente al trabajo de artesano, hasta 1982, año en que se enfermó.
Su esposa lo cuidó hasta su último día se vida.
Sus restos, previo velatorio recibieron inhumación en el cementerio municipal.
Dedicación:
“Abuelito, hoy ya no estás con nosotros, pero todos te vamos a recordar como el gran hombre que fuiste. Maravilloso, honesto y sobre todo un gran luchador.
Luchaste durante 30 años de tu vida contra una terrible enfermedad, por eso nuestro dolor es inmenso. Sabemos que desde arriba nos vas a cuidar y nos vas a guiar por el sendero correcto porque para muchos de nosotros vos sos nuestro ángel guardián.
Te vamos a mar y a extrañar por siempre. Chau abuelito”
Tu esposa, hijos, nietos y bisnietos.
CARLOS OSCAR ROLON
A los 88 años de edad, el 31 de marzo se apagó la vida de Carlos Oscar Rolón, causando dolor y pesar ente sus seres queridos.
“El Negro” Rolón había nacido el 13 de septiembre de 1923 en María Ignacia (Vela); era hijo de Felisa Kaín e Indalecio Rolón y era el cuarto de ocho hermanos.
Fue un “criollo” con todas las letras, trabajó desde muy joven en el campo, siempre de a caballo, contando con su propio “pingo” y llegando a armar un hermoso emprendado con sus iniciales de oro, el que hace dos años donó al museo de la Escuela Secundaria de Vela.
Nunca se casó ni tuvo hijos, por eso sus últimos años los pasó en el Hogar del Hospital “Enrique Larreta”, al cuidado de Marisa Rosas, quien le brindó el cariño y el lugar que se le da a un padre.
Asimismo, su familia agradece al personal del Hogar por la calidez con que fue tratado.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal de Vela, descansando junto a sus padres y a su querido hermano Orian.
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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