25 de marzo de 2012
FRANCISCA GONZALEZ DE AGÜERA
Días atrás falleció en nuestra ciudad Francisca González de Agüera, dejando un profundo vacío entre quienes la conocieron y supieron ganarse su cariño.
Porota, como le decían sus seres queridos, contaba con 93 años, se había casado con Juan Agüera, aunque la vida le jugó una mala pasada ya que quedó viuda muy joven. Desde hace 60 años vivía en su querida barriada de Villa Aguirre. Se desempeñó como modista y llegó a confeccionar los trajes de novia de sus hijas políticas y nietas, al tiempo que también llegó a preparar el ajuar de sus nietas y bisnietas.
Le gustaba mucho la música, leer y siempre se le veía trabajando ya que durante toda su vida fue una mujer muy activa.
De su matrimonio con Juan nacieron Hugo Osvaldo, José Miguel y Julio Néstor. Sus hijas políticas fueron Nélida Mabel Retes, Angélica Ester Montes y Palmina Cristina Pancotti. Sus nietos: Karina, Sergio, Rosana, Marita, Griselda, Gustavo, Noelia, Emanuel y Leonel. Sus hermanas: María y Carmen. Sus hermanos políticos Agustín González y Nelly Palavecino. Todos ellos, junto a sus nietos políticos, bisnietos y sobrinos ruegan una oración en su memoria.
Recordatorio:
Llegó el momento que la vida nos quita lo que tanto se ama, una gran “madre”. Querida “vieja”, nos dejaste momentos inolvidables, risas, llantos, caricias, abrazos, comprensión y recuerdos que quedarán por siempre en nuestros corazones.
Una hermosa familia unida en el amor y respeto, ese era tu lema. Formaste una familia fruto del amor y de buenos valores, eras un ejemplo de vida junto a tus hijos, y luego con la llegada de tus nietos y bisnietos pudiste disfrutar de los placeres y caricias de todos ellos.
Mamá linda te soltamos los brazos porque entendimos que llegó la hora de partir y estar nuevamente al lado de quien fue tu gran amor, Juan.
Dejaste una familia con una gran tristeza, pero seguiremos todos juntos, te lo prometemos. Así va a hacer y nadie nos va a separar aunque es muy duro seguir sin tu presencia. Vos siempre atenta a las fechas importantes, sin olvidarte de nadie.
Si hubieras visto como te rodearon tus seres queridos en esta corta enfermedad. Sus caras tristes y ojos humedecidos por las lágrimas, fuiste una gran patriarca.
Te recordamos con todo el amor, como vos te lo mereces, que estés en Paz volando hacia la eternidad con el cariño de tu familia y todos lo que te conocieron. Tus hijos, hijas políticas. Nietos y bisnietos.
“Te vamos a extrañar”, señalaron sus bisnietos Matías, Carlos, Antonela, Santiago, Lucrecia, Mariquena, Agustina, Nacho, Ignacio, Tomás, Francisco, Milagros y Martina.
MARIA LUISA MONTRESOR DE BASUALDO
El fallecimiento en nuestra ciudad de Luisa Montresor de Basualdo, produjo un profundo dolor entre sus familiares, amigos y seres querido.
“Tita”, como le decían sus amigos, nació en esta ciudad el 12 de febrero de 1931; comenzando a trabajar desde los 15 años como modista, profesión que desarrolló por más de cincuenta años.
En 1954 contrajo matrimonio con Fabio Alberto Basualdo, con quien convivió hasta su partida al Reino del Señor, criando a sus dos hijas, luchando por su bienestar y disfrutando de sus siete nietos.
“Hoy después de cinco años vuelve a reunirse con su compañero, para estar en la paz eterna, que tanto predicaba y desde donde estén juntos nuevamente, cuiden a su familia.
Es difícil el desprendimiento físico pero nos reconforta que esté en el lugar soñado en paz, junto a su amado Alberto, como pedía permanentemente. ¡Te recordaremos con amor!”.
Sus seres queridos agradecen profundamente a todas aquellas personas que dieron su consuelo y acompañaron en tan difícil momento.
LIA BLANCA VERONA DE CERESETO
A los 89 años, el 13 de marzo falleció Lía Blanca Verona de Cereseto, una querida y conocida vecina.
Su familia la recuerda así:
“Biografía de una señora no sumisa. Mamá se llamaba Lía, porque a la abuela Goya le gustaba ese nombre de una vecina.
En su casa la llamaban Nena, sus primas le decían Chichina, sus amigas Lía y papá la llamaba Blanca. Consecuencia: ninguno de nosotros fue llamado jamás por un sobrenombre. Y punto. Así se terminaban a veces muchas discusiones cuando éramos chicos.
Y en realidad esta biografía casera debería decirse escrita a doce manos, las de sus seis hijos y la familia que construyó ladrillo a ladrillo.
Estudió el primario en el Colegio de Hermanas y recordaba especialmente a la hermana Aída, con la que siguió más adelante cursos de cocina.
Cursó magisterio en la vieja Escuela Normal. Según contaba ella misma, tenía mucho amor propio y cierta vez persiguió al ingeniero Nicola, su profesor de matemáticas, para que le dijera qué nota le había puesto.
De las materias estudiadas prefería matemática o geografía y hasta hace muy poco podía hacer mentalmente cálculos complejos. Pero en realidad lo que le hubiera gustado seguir era “declamación” como ella decía. ¡Recitar como Berta Singerman! (no mamá, no me estoy burlando).
Una vez recibida de maestra ejerció en el Colegio de Hermanas, en primer grado inferior. Sus alumnas la recuerdan con especial afecto.
Mamá era una gran lectora. En su hogar paterno recibía diarios, revistas, y la Biblioteca Rivadavia, tan cercana a su casa, le proveía libros con el asesoramiento de don Isaza.
Conoció a Papá, Pedro Luis Cereseto, porque él era el médico de la familia. Se casaron nueve meses después. Hicieron una gran fiesta en el Hotel Palace, donde funciona actualmente la Universidad Nacional del Centro.
Después vinieron los hijos, la carrera de Papá, la creación de la Clínica Modelo, el diseño de la casa de avenida España las jornadas médicas, los libros científicos, etcétera. Mamá administraba la casa, seleccionaba proveedores, supervisaba deberes, dibujaba carátulas y escribía con letra redondilla, diseñaba los vestidos de ella y de sus hijas, cocinaba y buscaba recetas nuevas hasta que cada uno de los seis hermanos crecimos y nos formamos. Fue entonces el tiempo de ir más a Buenos Aires, al teatro, a la feria anual del libro y el viaje a Europa.
Pero entonces vendría la época en la que ella reconoció que tenía carácter. Estela fue presa sin tener causa ni proceso. Mamá se lanzó a la lucha. Fue un durísimo peregrinar por conocidos influyentes, un ir y venir a la cárcel de Villa Devoto, un sinfín de humillaciones, papeles a completar, exigencias ridículas que cumplir. Y no se amilanó. Y vio crujir sus creencias cuando escuchaba de voces religiosas la condena. Y fueron años sin alegría en los festejos de fin de año… hasta que todo pasó.
Entonces volvimos a reencontrarnos todos en la mesa familiar. Ese era el poder de mamá: la comida compartida, la comunicación entre padres e hijos sin interferencias, sin programas televisivos, sin mensajitos de texto, pero con un inmenso respeto por cada uno de nosotros. Y ella lo logró siendo una mujer coqueta, curiosa, lectora, enterada de la política sin caer en la sumisión acostumbrada para muchas señoras de la época.
Mamá, abuela, bis: ¡ella vive en nuestro corazón!”.
PEDRO GONZALEZ
El 17 de marzo falleció en nuestra ciudad, cuando contaba con 85 años, Pedro González, un querido y respetado vecino. Su partida se produjo luego de luchar contra una cruel enfermedad.
Dedicó su vida a los servicios de la municipalidad de Tandil desde el 1947 como maquinista en los caminos rurales, hasta lelgar a su merecida jubilación como jefe de división.
Formó una familia con María Ester Baiza y sus seis hijos, Pedro, María Elena, Marcos, Juan Carlos, Miguel y Cecilia. Sus nietos fueron: Carolina, Carina, Paula, Teresa, Eduardo, Carlos, Juan, Roberto, Yanina, Laura, Lucrecia, Matías, Cristian, Nahuel y Fabián. Todos ellos, junto a sus bisnietos, hijos e hijas políticas, ruegan una oración en su memoria.
Recordatorio.
Tu vida fue constante, querías estar en todo, hasta en lo más mínimo hasta tus últimos días en los que luchaste hasta no más poder. Siempre tendremos los mejores recuerdos de vos y jamás los olvidaremos. Sabemos que ahora estás en Paz, lo sentimos así y no podemos ser egoístas y solo podemos decirte gracias por todo!!!.
Las palabras justas están en nuestro corazón. Te amamos siempre, Rubén y Hugo.
RUBEN DANIEL TREVISIOL
El 7 de marzo, con sus jóvenes 56 años y con muchos proyectos por delante, falleció Rubén Daniel Trevisiol, víctima de una cruel enfermedad dejando sin consuelo a su esposa,
hijos y su única hermana.
“¿Qué gran persona eras? Siempre con una sonrisa, una palabra de amor, tanto para tu familia para con tus amigos. Estabas siempre para quien los necesitaba”.
Se desempeñaba laboralmente en el rubro de la construcción; estuvo relacionado con el mundo del deporte, como un gran jugador de fútbol que era su pasión: El Zurdo, como lo conocían.
Conformó una gran familia, siempre estuvo cerca de sus hijos, marcándole un buen camino de amor y respeto, los cuales hoy sienten su ausencia, recordándolo con inmenso amor.
“Papá: fuiste un gran hijo, esposo, hermano, te llevaremos por siempre en nuestro corazón con mucho amor”. Tus hijos Leo y Lan.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
DORA ETEL BARBAS
Dejando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y quienes la conocieron, cuando estaba por cumplir 74 años, días atrás falleció en nuestra ciudad Dora Etel Barbas.
Dora nació en San Manuel y repartió su vida entre dicha localidad y nuestra ciudad.
Si bien nunca se casó, supo ganarse el cariño de todos sus familiares y de sus sobrinos, que, muchos de ellos, la adoptaron como una segunda madre.
Dedicó su vida a la solidaridad, a tal punto que gran parte la pasó trabajando en el cuidado de enfermos.
Pasó momentos inolvidables juntos a sus siete hermanos y a sus amigas Mirta y Victoria. Todos ellos hoy ruegan una oración en su memoria.
GRACIELA MABEL FERNANDEZ
A los 52 años, tras soportar una dura enfermedad, el 7 de marzo falleció en nuestra ciudad Graciela Mabel Fernández, una querida y respetada vecina.
“La gallega” Fernández nació en Tres Arroyos el 15 de noviembre de 1959, pero desde muy joven vivió en esta ciudad.
Gran amante del deporte, de pequeña jugó al hockey en el club Independiente, integrando además distintos seleccionados locales.
Incansable trabajadora y excelente compañera, desempeñaba su actividad laboral por espacio de más de quince años en la administración de esta empresa.
La vida la golpeó duramente con la pérdida inesperada de su mamá, provocando el ella una gran tristeza, uniéndose en el dolor más aún a su hermano Carlos, encontrando alivio luego de un tiempo, nuevamente en el camino del deporte, encontró en la marcha una nueva meta, la cual la llevó a ganar varias competencias en su categoría, llegando a nivel internacional , representando de excelente manera a nuestra ciudad en Río de Janeiro y Colombia, obteniendo ambos triunfos.
Su partida es lamentada profundamente por su hermano Carlos, su prima Silvia y su esposo Carlos, al igual que sus sobrinos Diego y Jorgelina.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Dedicatoria:
“Gallega: imposible descubrir los sentimientos, solamente un ¡hasta pronto! Imagino estarás marchando por el Cielo junto a tu amada Luisa. Siempre vas a estar en nuestro corazón”. Tus amigas y compañeras.
LUIS HORACIO LEIVA
El 17 de marzo falleció en nuestra ciudad Luis Horacio González, causando un profundo dolor entre sus seres queridos y quienes lo conocieron.
Amigo: primeramente quiero decirte las gracias por todo lo que me has dado, por tu compañía, tu apoyo, tu comprensión y presencia. Por brindarme la oportunidad de tener a mi lado a alguien como vos, en quien confiar, con quien soñar...
Fuiste una persona importante y especial para mi. Siempre formarás parte de mi vida, de mis sentimientos, decisiones y emociones...
No me queda ninguna duda de lo importante que fuiste para mi, ni de tu lugar en mi ser.
Mi cariño por ti es muy grande y además has sabido ganártelos con tu especial forma de ser, y de entregar tu amistad. Por eso, no ha cualquiera lo hago llamar “mi amigo”.
Hemos pasado por tantas cosas juntos, buenas y malas, que ya nos conocemos perfectamente. Por eso, nuestra amistad creció y se hizo más fuerte día a día. Al igual que nuestra unión.
“Cuantas alegrías me has dado”, no me despido, pues aquí esteré siempre contigo. Sinceramente tu amigo, Ricardo Luna.
JUAN ADOLFO STUPINO
Cuando contaba con 70 años, falleció en nuestra ciudad, Juan Adolfo Stupino, un querido y respetado hombre que supo ganarse el cariño de todo aquel que lo conoció
Adolfo nació en esta ciudad el 17 de abril de 1941; su niñez y parte de su juventud transcurrió en el paraje El Solcito, donde además de ganarse amigos, conoció a quien fuera su compañera de toda la vida, con la que tuvieron dos hijos.
Excelente esposo, compañero y amigo, padre ejemplar, abuelo orgulloso, que no perdía oportunidad de disfrutar de cada momento con sus nietos, “familiero”, siempre cercano a sus hermanos, tíos, primos, sobrinos… a todos.
Dejaste profundas y buenas huellas en el corazón de todos.
“El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables”… como vos Adolfo.
DORA DENK de KOENIG
A los 81 años, el 25 de febrero falleció en nuestra ciudad Dora Denk de Koenig, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amigos que la recuerdan así:
“Hasta pronto:
Casi puedo ver tus pasos en el aire,
casi puedo oír en el cielo tus risas,
casi puedo oler tu perfume como antes,
casi puedo sujetar tus manos tibias.
Es así que no quiero olvidarte,
es así que te recuerdo cada día,
es así que quiero encontrarte,
es así que no admito tu partida.
¡Cuánta falta me haces querida madre!
¡Cuánta necesidad quedó vacía!
¡Cuántas palabras que no pude pronunciarte!
¡Cuántos momentos que no se repetirán sin tu compañía!
Y mis brazos aún quieren abrazarte,
y mis besos quieren posarse en tus mejillas,
y mis manos aún quieren acariciarte,
y mi voz te llama para que vuelvas enseguida”.
Tu hija Leticia.
CARMELA CHINNICI DE INTELESANO
Días atrás falleció en nuestra ciudad Carmela Chinnici de Intelesano, una inmigrante que llegó a la Argentina en 1951, con 19 años de edad de la Sicilia (Italia).
Junto a sus papás y hermanos: don Vito, Crossifisa (Josefina), Gaetano, Sara y Angelita, llegaron a Tandil y se radicaron en la estancia La Calandria, un campo ubicado en el paraje La Pastora, donde vivieron y desempeñaron su actividad laboral.
Al poco tiempo conoció a un “gringuito”, así lo llamaba a Cayetano Fortunato Intelesano, con quien años después se unió en matrimonio y conforman una linda familia con sus hijos Marcelo y Arturo.
Con el paso del tiempo se instalan en esta ciudad, en la zona de El Calvario y madre e hija desarrollaron su profesión ¿quién no conoció a las masajistas del Calvario? Esas personas con problemas de huesos que ingresaban postrados y salían caminando.
Hacía más de cinco años que Lina estaba afectada de una dolencia y dejó de desarrollar ese don aliviador o sanador. Ella recordaba permanentemente “como puede ser que después de haber sanado a tanta gente, a mi nadie me puede sanar.
El lunes 12 del corriente llegó la hora de su partida, dando sus bendiciones y maneras de ser amables, con su querer y sus recuerdos.
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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