11 de diciembre de 2011
ERNESTO VARGAS
Hace cinco años te fuiste del al lado de nosotros, dejando un lugar vacío que fue imposible de llenar. Hoy, Ernesto Vargas, te queremos recordar de la manera que más te gustaba y con te escritor de cabecera, Jorge Luis Borges, en su poema De Un Recuerdo, dice con las palabras justas lo que estamos sintiendo y por eso, tomamos prestado lo que dijo y te lo queremos hacer llegar a modo de homenaje
Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.
Dime por favor en que vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.
Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descanzar de mi tristeza.
Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.
Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.
Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.
Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.
ESTEBAN LUIS GOMEZ
Días atrás, falleció en la localidad de Benito Juárez, Esteban Luis Gómez, un querido y respetado vecino de nuestra ciudad que pasó los últimos años de su vida en la vecina localidad para poder estar al lado del único hijo que le quedaba.
“Luisito”, como lo llamaban sus seres queridos y quienes lo conocieron, nació en nuestra ciudad y desde entonces fue dejando su impronta por los distintos barrios en donde vivió. Primero, fue en el barrio la Estación, en donde pasó los primero años de su vida ya que su padre era ferroviario. En ese lugar, conoció a sus amistades de la infancia y cursó sus estudios en la escuela del barrio.
Con el tiempo, falleció su padre y junto a su madre y a su única hermana, se tuvo que mudar hacia la zona de Villa Cordobita, ahí continuó creciendo, hizo nuevos amigos y con mucho esfuerzo pudo terminar sus estudios secundarios en la Escuela Nacional Técnica Nコ 1, Felipe Senillosa, de donde egresó con el título de Técnico Electromecánico.
A partir de ahí trabajó en distintos establecimientos industriales en donde siguió haciendo amigos y recogiendo afecto.
Cuando tenía 26 años conoció a quien fue su compañera de toda la vida, con Ernestina se casó y tuvo dos hijos, María Elena y José Luis. Lamentablemente la vida de jugó una mala pasada y María Elena, cuando apenas tenía dos añitos, falleció a causa de una terrible enfermedad. Esta situación, le causó un fuerte golpe que lo llevó a proteger aún más a su familia.
Luego, la vida le dio una caricia cuando nacieron sus nietos quienes si bien no pudieron tapar el dolor inicial, trajeron amor y mucha felicidad para una persona que realmente se lo merecía.
Por cuestiones de la vida, nuevamente le tocó sufrir al perder a su compañera.- Sin embargo, esta partida la tomó como parte de las reglas de la vida y siguió adelante para estar al lado de su hijo y sus nietos.
En los últimos años, su salud le jugó una mala pasada y ya no pudo estar más solo. Fue así que se mudó a la ciudad de Benito Juárez en donde sin querer reconocerlo, los mimos de sus nietos hicieron que los últimos años de su vida transcurrieran con mucha alegría.
“Hoy abuelo ya no estás, por eso la mejor manera que tenemos de recordarte es honrando tu memoria y predicar en el futuro todas tus enseñanzas. También, en cada lugar que nos mencionan tu nombre inflamos el pecho por el orgullo de llevar tu sangre. Por eso, no somos egoístas porque sabemos que las reglas de la vida son así. Simplemente esperamos que te hayas podido reunir con tus seres queridos y que seguramente en el asadito de los domingos que seguirás preparando que no te olvides de nosotros porque algún día de estos nuevamente vamos a estar todos juntos”. Tus nietos, hijo y seres queridos.
MARIA LEORATO DE DAL CERO
El 25 de noviembre, con la paz de haber sido y la esperanza de una vida eterna, partió de este mundo María Leorato de Dal Cero, una querida mujer de 87 años de edad.
María nació el 5 de marzo de 1924, en Montecchia de Crosara, Verona (Italia). Allí creció junto a una numerosa familia, trabajó muy duro en la campiña y en una fábrica de seda.
Conoció el amor, Giovanni, la crueldad de la guerra y emigró. Se estableció en este valle que le recordaba su lejana tierra. Primero con su pequeño grupo familiar se desempeñó en el campo, luego en Tandil, donde se dedicó con tesón y coraje a la hotelería.
Esa actividad la desarrolló por espacio de cincuenta años. Fiel esposa, contenedora madre y una abuela fuerte de vivencias relatadas como cuentas, mareó valores y vivió profundamente su fe. Dejó su estela de servicio y generosidad como ejemplo.
Su familia, colaboradores y amistades la llevan consigo como claro referente de humildad, sencillez y entrega.
Dedicatoria:
“A nuestra Nona:
“El corazón de Dios, las manos del trabajo”
Rosal en tela, cual vestido
primaveral (fragancia dulce);
más dos hijos, 。vaya lustre!
CARLOS ALBERTO ACOSTA
“Querido amigo Carlitos: el miércoles 30 de noviembre se cumplió un año que te fuiste, seguramente a naufragar con tu balsa, como dijo tu inmensamente admirado Litto Nebbia.
Los que te quisimos nos quedamos por ahora, pero te aseguro que por más que remes fuerte te voy a alcanzar algún día y volveremos a andar los caminos de felicidad que hemos vivido; tenemos tantas cosas que volver a charlar que no nos va a alcanzar la eternidad.
Te debo un montón de cosas con las que alimentaste mi espíritu, sin embargo eras vos el que siempre estaba agradecido conmigo.
Quiero que sepas que nunca tuve ni tendré un amigo igual, que yo seguro que no te merecía, vos fuiste el que siempre me recordaba, hablabas por teléfono, soñabas viajes que nunca podíamos realizar y sueños que nunca podíamos cumplir. Estabas siempre buscando la felicidad y me pedías consejos, como si yo supiera más que vos, 。Que tonto!
Quiero pedirte que saludes a tus viejos, seguro que estás con los dos; 。cómo te querían!, y vos a ellos ni hablar. Yo aprendí a quererlos por vos.
Pero sabes que aparte de mí y de mi familia, en este mundo te quedó tu hija, tu nieta, tu yerno, que me tomé el atrevimiento de hacerlos como parte mía (vos seguro que me lo hubieras pedido si no te hubieras ido tan rápido), quédate tranquilo que si me necesitan yo siempre voy a estar, 。cómo te recordamos cuando nos juntamos!, cuantas anécdotas de vida que tuvimos desde los 17 a los 60; 。cuántos años! y a la vez que pocos que fueron, pero vos siempre estabas apurado y no pudiste esperar.
Se fue la luz que brillaba en la oscuridad, pero seguro que estas prendido en alguna estrella u otro lugar que nosotros, los seres simples no podemos ver, eras incansable, a pesar de todos tus inconvenientes de salud y cuando creímos que te estabas recuperando de todo, Dios dijo, “No”, este ser de lujo es para mí.
Esto que te escribo es solamente para que todos los que te conocían menos que yo, sepan lo grande que eras y también para pedirte disculpas por no estar a tu altura en muchas cosas, pero lo mío fue ignorancia solamente, te quiero un montón y te extraño mucho más. Chau Carlitos, hasta pronto, tu amigo Néstor no te olvidará nunca. Néstor Norberto Santomil.
MARTA ANDREA LOPEZ ACTIS
“El pasado domingo 27 de noviembre, hace pocos días (siempre serán pocos días), murió Andrea López Actis, nacida en esta ciudad el 3 de enero de 1962.
Su radiante carga de creatividad y lucidez, sus opiniones rotundas, sus incansables proyectos, fueron las fuerzas que la mantuvieron en pie ante la saña de la vida. Colmada de una fe lejana a la soberbia de los pacatos pero firme como las verdaderas convicciones, debió apelar a las tareas más disímiles para subsistir, comandando cada acción con su timidez ceñuda, malhumorada y bromista. Se reía de sí misma y de todos con espontaneidad abrumadora y palabras exactas, con el abismo y la soledad que se desprende de la sabiduría.
La literatura, el arte en general, esas ingratas y dificultosas relatividades, fueron su constante, su motivación y esencia al momento de escribir, al momento de discutir y divertirse, y también las bases desde donde se impulsaba para desplegar la casi insensata solidaridad de sus actos.
Tal vez, entonces, no sea injusto parafrasear a Milena Jesenská en un intento de definir a Andrea: Su conocimiento del mundo era amplio y profundo. Ella misma era un mundo amplio y profundo”.
Eduardo Piras.
NOEMI ESTER DE SCIULLO de BOCCACCIO
Muestras de pesar y tristeza han provocado la noticia del fallecimiento de Noemí Ester De Sciullo de Boccaccio, una querida y apreciada mujer que contaba con 65 años de edad.
Noemí nació en Salto (prov. de Buenos Aires) el 17 de enero de 1946; en plena juventud se casó en Arrecifes, tuvo tres hijos: Silvia Paola, Mariela Andrea y Leandro Daniel; en 1986 se radicaron en esta ciudad para darle educación, participando en el Club de Madres y en la asociación cooperadora de las escuelas a las que concurrían.
Además supo disfrutar del cariño que le brindaban sus tres nietos: Mariano Gabriel, Santiago Ezequiel y Tiziana.
Era una mujer que por su cordialidad y virtudes, supo granjearse de amistades en los cursos de yoga, gimnasia y en los últimos años en los talleres de pintura, que fueron su refugio ante las limitaciones impuesta por su enfermedad.
Amante y fiel espectadora del cine argentino; habitué de las puestas teatrales y conciertos de todos los géneros musicales.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
JOSE ANIBAL AGUERRE
A los 93 años de edad, el pasado domingo 30 de octubre dejó de existir José Aníbal Aguerre, causado dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
“Yoyengo” Aguerre nació en Rauch el 27 de marzo de 1918, era hijo del matrimonio conformado por José Aguerre y Justa Zozaya, siendo el mayor de cuatro hermanos.
Cursó sus estudios en el Colegio San José y luego comenzó a trabajar en la actividad agrícola ganadera junto a su padre, a su hermano Héctor “Firpo” y a sus primos Juan y Aniceto.
En su juventud, se casó con Ethel Ana Nanini y tuvieron dos hijos: José María y María Luján, que con el transcurrir del tiempo le dieron cuatro nietos: Matías José, Mercedes, María Felicitas y María Josefina.
Al fallecer su padre, se hizo cargo del establecimiento rural “San Francisco”, posteriormente “Aleluya”, situado en el paraje La Constancia, en inmediaciones de Ayacucho, donde continuó desarrollando su actividad laboral, incluso tras alcanzar sus beneficios jubilatorios, hasta que enfermó, cuando se trasladó a la Capital Federal, donde pasó los últimos años de su existencia.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el cementerio parque Pradera de Paz.
MARIA ELENA RISSO DE RODRIGUEZ
A los 68 años de edad, tras atravesar una prolongada enfermedad, el 31 de octubre falleció en nuestra ciudad María Elena Risso de Rodríguez, una querida y apreciada mujer.
María Elena nació en Orense, partido de Tres Arroyos, el 13 de abril de 1943; era hija de Leopoldo Risso (f) y María Elena Guridi. Allí vivió hasta los cinco años, luego estuvo un año en Claraz y después toda la familia se radicó en Villa Cacique (Barker), donde ella integró el plantel de personal de la fábrica Loma Negra.
En su juventud se casó con Casimiro Rodríguez, de cuya unión nacieron sus dos hijos.
Después de trece años felices, su compañero falleció del Mal de Chagas, lo cual le golpeó duramente, que la obligó a radicarse en esta ciudad con sus niños, que con el paso del tiempo la alegraron con la llegada de sus nietos Sebastián y Marcos, a los que amó y disfrutó plenamente.
Sus últimos años transcurrieron junto a su madre, su hijo Eduardo, su nuera Nancy, de Paola y Daniel. Un espacio muy especial lo ocupó en su corazón y en su vida la pequeña Iara.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
Dedicatoria
“María Elena: este último tramo de tu vida no ha sido fácil, pero sabemos que llegaste a Casa. Allí, el que te amó siempre, te estará esperando.
El (Jesús) dijo: “voy a prepararles un lugar porque vendré a buscarlos para que estén conmigo”.
Te nos adelantaste en el viaje. Qué bueno saber que nos vamos a reencontrar un día. Estás en nuestro corazón. Tu familia”.
DARDO RUBEN ECHEVERRIA
El 2 de diciembre, a los 76 años, falleció en nuestra ciudad Dardo Rubén Echeverría, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Dardo nació en esta ciudad el 13 de noviembre de 1935, desde muy joven desempeñó su actividad laboral en el oficio de mecánico.
Supo ganarse el cariño de sus amigos y de las personas que lo cuidaban, para las que sólo tenía palabras de agradecimiento. Sus seres queridos lo recordarán eternamente con inmenso cariño.
MARヘA ELENA DAOUD DE VICENTE "KITA"
El martes 22 de Noviembre, en el “ Día de la Música”, a las 7 y cuarto de la mañana, a la hora que habitualmente comenzaba su día, se fue de esta vida que conocemos, María Elena Daoud de Vicente, "Kita" para sus amigos y familiares, a iniciar una nueva vida, en la Casa del Padre, donde no hay llanto, fatigas ni dolor, en la certeza de reencontrarse con su querido esposo que se adelantara en el camino a fines del siglo anterior, y con su querida familia y amigos que allá la esperaban, como así nos estará esperando a quienes en la fe compartida, creemos en la Resurrección y la Vida Eterna.
Nacida en Tandil en los albores del Centenario de la ciudad, en junio 1922, se fue con ella un retazo de la historia tandilense y familiar. Hija de Nasib Daoud (don Pedro) y María Silvia Valdés.
Fue testigo en su juventud, de la ciudad que ya no existe, de calles polvorientas y abiertas, con solo empedrado en las calles céntricas, espacios abiertos que permitían ver desde cualquier lugar las sierras en su estado virginal, y adonde era habitual que fuera primero en familia con su padre y madre y sus hermanos menores a disfrutar de un picnic campestre a la vera de un arroyo rumoroso.
Desde su niñez conoció el Evangelio transmitido por sus mayores que la iniciaron en el camino de la fe, ya que su abuelo estuvo entre los primeros miembros de la Iglesia Evangélica de la Unión de calle Mitre 647, participando activamente en las actividades de la congregación, ya fuere en la Escuela Dominical, en la Sociedad de Jóvenes o en llevar la Palabra de Vida a las entonces humildes barriadas de la incipiente Villa Italia adonde, en las Horas Felices, trabajó con los niños .
Varios años trabajó de modista con su taller anexo a la peluquería de su padre, don Nasib Daoud, mas conocido como don Pedro, ubicada en la cuadra de Sarmiento entre Rodríguez e Irigoyen, hasta que contrajo matrimonio con Elías Vicente, con quien se conoció a través de las actividades que desarrollaba la iglesia evangélica con las congregaciones de otros lugares de la provincia y del país.
Trabajadora incansable, crió junto a su esposo a cuatro hijos que fueron llegando con los años (Silvia; Guillermo; David y Sarita), transmitiendo ambos el gusto por la música por lo que hoy varios de ellos y también sus nietos cultivan éste don. Le gustaba cocinar, y hoy vamos a extrañar esas empanadas de antología que rememoraban las que hacía la Chacha para el indio Patoruzú, y también sus dulces, de los cuales el de higos era una ambrosía.
Consecuentemente, queremos destacar otra de sus pasiones, que fue el amor y el cuidado hacia a sus plantas; sus flores y su huerta que compartió junto a su esposo. Devoción que alegraba su vida y perduró hasta el final de sus días .
Cultivó amistades que perduraron desde la niñez a través de los años, dejando hoy el recuerdo entre ellas de los sábados cuando disfrutaba visitándolas y pasando horas conversando de temas actuales o rememorando años idos.
Fue una mujer adelantada en el pensamiento a su época y su entorno, que no pudo encontrar los canales adecuados donde desarrollar la potencialidad que expresaba, lo cual la llevó en muchas oportunidades a rebelarse contra el orden establecido, sintiendo de alguna manera la frustración de no poder llegar donde sus condiciones le hubieran permitido. A pesar de ello, nunca se dejó vencer por las dificultades, y con tesón y voluntad, a pesar de las limitaciones que traen aparejados los años y la edad, persistió con empeño para continuar activa hasta el final.
Partió en paz, dejando en nuestros corazones el cálido recuerdo de su vida, con sus luchas, sus contradicciones y el cariño que sentía por cada uno de sus queridos, aunque muchas veces no lo supiera expresar y no lo entendiéramos en su momento. Sigue viviendo en nuestros recuerdos, en cada cosa que hacemos que ella nos transmitió, en la huella que dejó en nosotros sus hijos; hijos políticos que amó como propios y en los 10 nietos que disfrutó y amó entrañablemente.
Tenemos la esperanza que nos reencontraremos cuando el buen Dios así lo disponga. 。Hasta pronto mamá!.
JUAN DAVID MAMONDES (07/02/1935 – 07/12/2007)
Al cumplirse cuatro años del fallecimiento de quien fuera en vida Juan David Mamondes, sus hijos María, Ester, Azucena y Daniel, sus hijos políticos Oscar y Miguel, sus nietos Braulio, Gonzalo, Celeste, Laura, Emilio, Mariano, Valeria, Macarena y Ana Soledad, como así Emiliano (su primer y único bisnieto que conoció en vida), y todos sus familiares y allegados, quieren recordarlo de la mejor manera: “Abuelo, hoy se cumple el cuarto año de tu fallecimiento. Pasan los días, pasan los meses y así pasan los años y hoy hace ya uno más de que te fuiste. Más allá de que ya no te tengamos aquí físicamente, queremos que sepas que lo vas a estar por siempre en el corazón de cada uno de nosotros. De parte de toda la gente que te quiere, este pequeño recordatorio”.
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