6 de febrero de 2011

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Locales. Necrológicas

OSCAR “EL NENE” FURLAN

Días atrás falleció en nuestra ciudad Oscar Furlán, más conocido como “el nene”, dejando un profundo dolor entre sus familiares y seres queridos.
“El nene”, si bien era soltero, nunca estuvo solo ya que siempre estuvo acompañado del afecto de sus familiares que lo acompañaron hasta el último momento de su vida.
Oscar nació el 5 de julio de 1934 y siempre dedicó su vida en su lugar en el mundo, Cerro Leones. Era hijo de un italiano que se vino a vivir a nuestro país allá por 1890 y que aprendió su oficio de picapedrero.
Era el más chico de nueve hermanos, cuatro de ellos nacieron en donde era la cantera Alvión. Posteriormente compraron un terreno en Cerro Leones en donde levantaron su hogar y en ese lugar nacieron los cinco hermanos restantes.
Cursó sus estudios primarios en la escuela del Cerro y ya a los 14 años comenzó a trabajar junto a su padre en la casa, mientras que a los 15 empezó su tarea en el Club como integrante de la comisión.
Si bien su pasión era el fútbol, a las 21 años entró a trabajar a la cantera, lugar en donde se desempeñó durante muchos años.
“Cuando era chico yo jugaba a la pelota, pero mi papá y mi mamá no me dejaban jugar mucho. Más mí papá. Cuando era un poco más grande, tenía 14 ó 15 años, hacíamos partido con La Movediza, pero antes de ir a jugar primero tenía que puntear la quinta y recién después podía ir”, señalaba “el nene” en una entrevista que le hicieron hace un par de años en la revista Del Cerro.
Asimismo, respecto a su vida en el Cerro, en la misma entrevista recuerda que “las casas acá eran todas de chapa y de madera, la gente se iba a Mar del Plata y se llevaba su casilla. Una vez, mi papá y uno de mis hermanos compraron un lote en Mar del Plata con la intensión de llevarse la casilla hacia esa ciudad. Sin embargo, mi mamá se negó a ir e inclusive ya con el camión parado en al puerta para hacer la mudanza no se quiso ir. Fue así como toda la familia se tuvo que quedar”.
En definitiva, quienes conocieron al “nene” Furlán hoy lo recuerdan con mucho cariño y siguen por el mismo camino, el de defender el lugar en donde se crió y sobre todo inculcando toda una vida de trabajo y honestidad.


SILVIO REINALDO PAGNACCO (TITI)

El 28 de enero, dejó de existir en nuestra ciudad Silvio Reinaldo Pagnacco, dejando un profundo dolor y tristeza entre sus seres queridos.
“Titi”, como se lo conocía, era hermano de una conocida firma del rubro de la construcción “Pagnacco Hnos”. Si bien al principio por su actividad integró la firma, más tarde se independizó tomando la posta de camionero. Tanto como chofer como mecánico.
Los últimos 20 años se dedicó al transporte de alimentos balanceados a diferentes tambos de la zona, respondiendo a la solicitud de la Cooperativa Agropecuaria Tandil-Vela. Tarea que realizó con responsabilidad y eficacia.
“Titi” era un hombre de pocas palabras y no le dio la importancia que requería su corazón, ni a los consejos de sus familiares, amigos y vecinos, para que atendiera más a su salud.
Hacía más de 25 años compartía su hogar con Mary, que lo cuidó con gran esmero y cariño, haciendo todo lo posible para sacarlo adelante día a día hasta que finalmente falleció.
Sus restos fueron sepultados en el Cementerio Municipal.


DANIEL MALASPINA

El 26 de enero, falleció en nuestra ciudad Daniel Malaspina, un reconocido vecino de nuestra ciudad quien a través de sus años de trabajo supo cosechar miles de amigos. Daniel se fue dejando un profundo dolor entre sus familiares, amigos y seres queridos.
Nació en nuestra ciudad el 26 de abril de 1935 y pasó toda su vida en esta ciudad que tanto amaba.
Estudió en Tandil y desde muy chico trabajó en distintos comercios de nuestra ciudad. Entre otras se destacó por su labor en farmacia del Pueblo, luego en continúo en el mismo rubro en farmacia Colón y posteriormente desempeñó funciones en la firma Iglú.
Hoy, sus hermanos Bernardo y Martín; sus cuñadas Nilda Mabel Guex e Itati Morales; sus sobrinos Ingrid, David y Solange, lloran su muerte y el espacio que ha dejado vacío.


GREGORIA IRURETA DE CALLES

El 16 de enero pasado, a los 96 años, falleció Gregoria Irureta de Calles, una mujer que disfrutaba enormemente de su familia y sus amigos.
Gregoria había nacido el 23 de octubre de 1937, en Ayacucho, ciudad de la que partió, junto a su familia, cuando era muy pequeña. Sus padres eran Donata Goñi y Toribio Irureta, y tuvo varios hermanos.
Esta cálida mujer se casó con Manuel Calles y, promediando la década del 60’, juntos tuvieron un famoso comercio en El Amanecer, a la vera de la Ruta 226, que se llamó “El boliche de Calles”. El establecimiento fue muy conocido, incluso era la parada de los micros de la empresa El Rápido que viajaban a Mar del Plata.
En el boliche, típico almacén de ramos generales, despachaban mercadería a granel y también era el centro de las reuniones de los habitantes de los campos cercanos. Además, tenía su equipo de fútbol y organizaba bailes y eventos sociales. Los clientes eran las familias de la zona, que llegaban a hacer las compras en la casa de Gregoria y Manuel.
La construcción era de chapa, y una vez por semana arribaba un peluquero desde Tandil para atender a la comunidad de El Amanecer.
Gregoria tuvo dos hijas, Libia Beatriz (Bety) y Nelly (Coca), que luego le dieron seis nietos, trece bisnietos y cuatro tataranietos.
Cuando dejó El Amanecer, se mudó a la zona de Uriburu al 1200, en esta ciudad. Su marido falleció en 1978 y tiempo después vivió con su hermana Juana “Chola” Mazorco, quien hoy tiene 90 años.
Los vecinos, con quienes disfrutaba charlar Gregoria, la ayudaban a hacer mandados y se preocupaban por su salud. Por todo esto, seguramente el barrio ya la extraña mucho.
Esta simpática mujer disfrutaba tejiendo al crochet, pero también amaba salir a la puerta de su casa a charlar, porque era muy sociable y siempre supo tener buena compañía. Además, a pesar de sus 96 años estaba muy lúcida; le encantaba estar al tanto de las novedades de la familia y era la primera en alistarse para participar de las reuniones.
Hoy, su nieta Laura, quien recordó la historia de Gregoria expresa: “Mi abuela fue muy importante en mi vida”, lo que resume el amor que inspiraba esta noble persona.



ALFREDO MAXIMILIANO GUEVARA

Tras padecer una penosa enfermedad, días atrás, falleció en nuestra ciudad Alfredo Maximiliano Guevara, dejando un profundo dolor entre los seres que lo conocieron.
“Maxi” nació en la localidad de Benito Juárez y en dicha localidad pasó gran parte de su vida. En ese lugar cursó sus estudios y desde muy joven comenzó a dedicarse a la albañilería, profesión que con el tiempo perfeccionaría y sería su modo de vida.
Por cuestiones de la vida allá por el 2007 se vino a vivir a nuestra ciudad y desde entonces, hasta sus últimos días, siguió trabajando de lo que tanto le gustaba.
Tuvo siete hijos, Tamara, Nadia, Aquiles, Nahuel, Nicolas, Sofía y Morena. Hoy todos ellos lloran su perdida junto a los seres queridos que no sólo compartieron su vida en Benito Juárez, sino también aquellos que estuvieron durante estos éstos últimos años en nuestra ciudad.


RUBEN ERNESTO VELOZ

El 31 de enero dejó de existir en la ciudad de La Plata, cuando se encontraba de paseo y visitando seres queridos, Rubén Ernesto Veloz. Su desaparición causó hondo dolor entre sus seres queridos que se sorprendieron por la noticia y por eso al día de hoy siguen penando su partida.
Rubén nació en el barrio de Villa Italia, de nuestra ciudad, un 12 de enero de 1950 y toda su vida transcurrió en la ciudad de Tandil.
Desde muy chico comenzó a trabajar de pintor al lado de “Los Ruscani” y con Mario Díaz. Dicha profesión le valió poder tener muchos amigos.
Además de su trabajo, su hobby era ir al Club el Zorzal, en donde supo cosechar muchas amistades y vivir momentos muy importantes.
Sus hermanos: Eduardo Gerardo, Francisco Domingo, Antonio Enrique, Héctor Alberto, Alfredo José, Juan Carlos y María Cristina, hoy lo recuerdan con profundo dolor. Ellos fueron su familia ya que nunca se casó.
También sus sobrinos hoy lloran su partida, en especial Mauro y Cristian, quienes vivieron con él y supieron acompañarlo en largos momentos de su vida.
Sus cuñado Raúl y sus cuñadas Isolina, Teresita, Elvira, Esther, Elvira y Teresa también extrañarán su presencia y los buenos momentos vividos junto a él.


MARTA ELECTRA FRANZINO DE ARENAZA

El pasado 19 de enero a los 92 años se apagó la vida de la querida y respetada Marta Electra Franzino de Arenaza, conocida por todos como la abuela Electra.
Había nacido en Ayacucho, el 3 de febrero de 1918. Al casarse se trasladó junto a su marido, Marcelino Arenaza, a la zona de La Numancia, formando allí su familia integrada por tres hijos, Marta, Luis y Francisco (Pelusa), quienes le dieron seis nietos, quince bisnietos y la vida le regaló un tataranieto, llamado Thiago.
Con el transcurso de los años, Electra adoptó la zona de Tandil para vivir. Todos quienes llegaron a conocerla coinciden en que ayudó y se preocupó de cada uno de los problemas que la pudieron aquejar.
Era solidaria, predispuesta, tolerante; nunca faltó un plato de comida en su casa para quien la visitara.
“La persona más inteligente que conocimos, nunca se quejaba, vivió siempre para los demás y por los demás, sin pedir nada a cambio.
Gracias por haber sido la mejor abuela. Vamos a extrañarte mucho hoy y siempre, y por sobre todo, las grandes sartenadas de papas fritas que nos preparabas a cualquier hora. Gracias por todo. Te queremos mucho”. Tu familia.


FEDERICO ANTONIO GRANATE

En los primeros minutos del martes 25 de enero, se apagaba la vida de Federico Antonio Granate, conocido como “Fede” o el “Negro”, cuando tenía 87 años de edad.
Hijo de inmigrantes laboriosos, Blas Granate y Florinda Castiglioni. Desde muy joven trabajó en la industria de la herrería y la carpintería, iniciando en 1957 junto a su hermano Juan Carlos y su cuñado, Vito, la empresa familiar Talleres Marconi, de Pingitore & Granate Hnos, dedicada a la fabricación de carrocerías para camiones, tranqueras, mangas y casillas rodantes para el agro. Trabajó en dicha empresa hasta el retiro de los tres socios en la década del 90.
El fútbol fue en su juventud el deporte que lo relacionó a los clubes Independiente y, muy especialmente, a Jorge Newbery, donde se destacó en los años 50 sumando amigos que lo acompañaron hasta sus últimos días.
Casado en 1954 con Lydia “Chola” Echeverríeta, tuvieron la dicha de compartir juntos 52 años de matrimonio y de hermosos viajes. Tuvieron tres hijos: Dora, Sara y Marcelo, quienes formaron su familia con Guillermo, Alfredo y patricia, respectivamente. Fue abuelo de Leonardo, Leticia, Ana Belén, Leandro y Candela. Mientras que su bisnieto fue Tao, quien llegó a conocerlo y a amarlo profundamente.
Su temple y fuerte carácter no ocultaban su generosidad, bondad y afecto...así lo recuerdan sus hermanos Rosa, Quita, Elvira y Roberto, sus cuñados, sobrinos y amigos.
Muy joven ensayó su rol de “abuelo paterno” con sus tres sobrinas más pequeñas: Karina, Mariela y Fernanda, disfrutando de esas tres “diablitas” que parecían y se comportaban como sus primeras nietas. Después llegaron sus cinco nietos que tuvieron la dicha de ser cuidados, consentidos y mimados por el abuelo “Fede”.
“Negrito Querido...una larga y linda vida has recorrido. Un gran tipo como vos se mantendrá eternamente en el recuerdo de todos los que te conocimos...Hasta siempre”.

RECUERDO

?Bataraz!... Fuiste en la cancha wing izquierdo, de los mejores!.. imponías, sin proponértelo respeto, responsabilidad, seriedad, compromiso y confianza. Fuiste mi consejero, me hermano, mi Amigo... Amigo es el hermano que se elige, que ocupa nuestros pensamientos y nos duelen las mismas cosas, y las mismas cosas nos alegran. Era un placer encontrarnos para los festejos del club o del día del amigo.
Siempre bien dispuesto, agradecido a la vida, sin enojos, sin preocupaciones, sin apuros, es decir, “tranqui”... en una palabra: Feliz!!!
Así te recuerda Tomasito Malinarich.


RAMON SALVOCH

Días atrás, falleció Ramón Salvoch, hijo de inmigrantes españoles, nacido un 12 de junio de 1917.
Hijo de una familia muy pobre, comenzó a trabajar desde muy chico como peón rural en la zona del partido de Tandil para ayudar a su familia. Así creció y en los años de su juventud se trasladó junto a los suyos, a la Colonia Suiza en la zona de napaleofú, partido de Lobería. Allí conoció a María Victoria, con quien se casó y tuvo seis hijos. Fue padre, abuelo y bisabuelo ejemplar.
El 26 de enero, a las 93 años, rodeado de sus seres querido se apagó su vida para siempre y a pesar de la enorme tristeza, lo recuerdan con todo cariño y desean que su alma descanse en paz.
“Querido Papá! Todavía con la tristeza de tu partida. Pero conforme de haber tenido la dicha de contar, cuantos años estuviste como guía de familia que hoy llora tu ausencia. Seguro estarás otra vez junto a mamá, como lo hiciste durante 64 años en esta vida. Que el Señor de los cielos ilumine tu camino, para hallar el lugar que mereces!
GRACIAS por la fortuna que nos dejaste. Honestidad, humildad, amor y paz”. Tus hijos.

MARÍA EUGENIA GALICIA

Tía Mecha, abuela Mecha, mamá o simplemente: Mecha, así la llamábamos. Y hacía honor a su sobrenombre: rápida y decidida para ayudar a los que la necesitaran, o para desempeñar sus tareas. Sabía dar esa de luz pequeña, que luego se torna en fuerza.
Fue un ser abnegado en las diferentes responsabilidades que debió enfrentar en la vida. Y al hacerlo puso el mayor empeño sin demostrar queja alguna, al contrario, siempre esbozaba una sonrisa. Y así fue, aún en los momentos de su larga enfermedad.
Hija de una antigua familia del pueblo de Vela, se casó con Víctor Theill. Así se fusionaron no solo dos almas, sino dos razas. Supieron amalgamarse y coincidir en las ideas familiares que ambos desarrollaron para la educación de sus hijos.
Cuando los hijos tenían necesidad de continuar los estudios, se instalaron en Tandil. Mecha dejó el pueblo por la ciudad, pero su modo de vida siguió la misma dirección. El norte de su brújula fue la familia y a ella dio todo el amor y dedicación.
La familia política era numerosa, de origen danés, con distintas costumbres y los mismos principios . Mecha fue una más entre todos los daneses, supo hacerse querer o fue querida porque así era su naturaleza. Como es la naturaleza de aquel que sin albergar grandes títulos, deja entrever en su vida el título mayor, aquel que dice: Supo dar y sentir amor, fue amable con todos, fue digna y leal hermana de sus hermanas y amigas, fue amorosa esposa, madre y abuela. Esto hace la eternidad de su alma, esto es lo que la distinguió, fue el ejemplo dejado por Mecha, como por descuido, sin pretenderlo, espontáneo. Es lo que perdurará para siempre y nos permitirá pensar que su partida, es para ella,un verdadero descanso en Dios.

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