5 de diciembre de 2010
JOSE RAMÓN ALDAZ
Cuando tenía 86 años, días atrás se apagó la vida de José Ramón Aldáz, dejando un profundo dolor entre familiares y amigos.
José Ramón (Pichón) había nacido en Juan N. Fernández el 6 de octubre de 1924.
Siendo muy joven su familia se radicó en nuestra ciudad, en donde nacieron sus dos hermanas: Luisa y Francisca; viviendo siempre en actividad.
El 26 de noviembre de 1955 contrajo matrimonio con Julia de Jazmín. Su comunión se vio reflejada con 2 hijos, José Alberto y Marcelo Daniel; quienes con el paso del tiempo le dieron tres nietos: Facundo, Alejo y Justo Aldáz.
Por varios años trabajó en Metalúrgica Tandil, posteriormente dejó la ciudad para ir a trabajar al campo, hasta merecida su jubilación.
Ultimamente vivió en nuestra ciudad acompañado y atendido por familiares y seres queridos.
Sus restos previo velatorio recibieron inhumación en la bóveda familiar ubicada en el Cementerio Municipal.
ANA MARIA CARROSIO DE OSCAR
A los 56 años el 26 de noviembre el alma de Ana María Carrosio de Oscar se fue con Dios, Nació en la ciudad el 5 de agosto de 1954 y dedicó su vida al bienestar de su familia.
Siempre estuvo al lado de su esposo Juan Oscar y a sus hijos Cristina, Emanuel, Leandro y Florencia. También fue una persona muy querida por ser abuela de sus nietos “Cristian, Fiama, Morena y Benjamin.
“Ana llevaste una lucha desigual con tu enfermedad y nunca te rendiste. Nos dejaste un ejemplo de vida en la adversidad. Te fuiste una madrugada en Paz y con una sonrisa. Te recordaremos siempre alegre. Ana te extrañamos, te amamos y te llevamos en nuestro corazón por siempre, hasta luego Linda”. Tu esposo, hijos y nieta.
GONZALO RICARDO MAGLIONE
A la edad de 72 años, el pasado 21 del corriente dejó de existir el doctor Gonzalo Ricardo Maglione, causando dolor y tristeza entres sus familiares y amistades.
Ricardo nació en Capital Federal el 16 de septiembre de 1938. Asistió al Colegio Argentina Modelo donde conoció a los amigos que hoy son sus hermanos y formó parte del memorable equipo de fútbol del エ55 del Club Universitario de Buenos Aires. Se graduó como Doctor en Ciencias Económicas. Tuvo tres hijos María José, Matías y Carolina.
En 1975 se radicó en esta ciudad, donde conoció a su mujer: Dora Scafoglio. Su pasión por la náutica lo llevó a ser presidente del Club Náutico Tandil durante muchos años. También fue un gran lector de historia, apasionado por los sucesos de la Segunda Guerra Mundial.
Durante todos los años de su vida supo cosechar las mejores amistades contagiando su energía y buena predisposición a la vida. Cualquier palabra es insuficiente para describir su bondad como persona, gran compañero de su mujer, incondicional amigo y un padre lleno de cariño.
En sus últimos años de vida supo demostrar su condición de gran luchador, su infinito optimismo y una fortaleza inconmensurable sin importar el desafío.
Su energía, alegría y actitud positiva hacia la vida es algo que quedará presente en el recuerdo de todas las personas que tuvieron el honor de conocerlo.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio Parque Pradera de Paz.
MARIA ESTER ISABEL GOMEZ de SOTO
Días atrás, a los 82 años de edad el alma de María Esther Isabel Gómez de Soto, se fue con Dios.
La abuela María nació en esta ciudad el 20 de julio de 1928, dedicándose durante toda su existencia a los quehaceres domésticos, además de criar a sus dos hijos y ser buena “abu” de sus dos nietos.
Mujer buena, bondadosa, dedicada al cuidado de su familia, por lo que “te amamos y nunca te vamos a olvidar. Descansa en paz”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
LUCIA MILLIONI
“Chuli: como yo te decía, te fuiste amando tu Gardey, en junio de 2007 primero en mi casa y después en el Hogar Santa Lucía, te cobijaron, te llenaron de mimos y amigas, donde eras feliz con tus cuadernos que día a día escribías.
No te olvidabas de nada, la llegada de nuevas abuelas, las visitas, los cumpleaños, tu infancia cerca de Acelain, nada faltó escribir allí.
Pero hace cuatro meses ya no hubo ganas de seguir, suavemente los abandonaste y fue dura la señal de tu deseo de partir.
El infinito amor que me regalaste me hacía sentir tu hija, tu aire, tus ojos, tus miedos si no me veías por la casa, esa necesidad de tenerme cerca; hoy me falta oír tu voz, repitiendo mi nombre y por momentos te veo sentada amacando tus pies (que no te llegaban al piso) cuando estabas enojada o celosa.
Así eras, grande de carácter, pero tan chiquita físicamente, 。y me dejaste Chuli! Te marchaste en un sueño calmo, tranquilo y dulce al encuentro del Señor. Te cuidé y te quise tanto. Siempre estarás conmigo. Que descanse en paz tu alma, viejita”. Mercedes
MARIA LUCIA GREGORINI
A la edad de 88 años de edad, el 17 de noviembre se apagó la vida de María Lucía Gregorini, y sus seres queridos la recuerdan así:
“Querida Nona: cómo expresar con palabras lo que el corazón y la razón no pueden entender cómo entender este dolor si ya no estás vos para explicarnos lo inexplicable?
Tan buena fuiste que sufriste tanto los últimos años, solo para estar con todos nosotros y para no dejar al viejo solo.
Pero tu cuerpo ya no pudo más y ahora estás allá cantándole a los ángeles en italiano.
Te extrañamos horrores y ese gran vacío es tan extraño y tan duro. Dejaste tu huella en tus nietos, bisnietos y tataranietos. 。Te amamos con todo el corazón! Descansa en paz”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
FERNANDO ERNESTO BARIFFI CITTONI
El 21 de noviembre, en horas de la madrugada a los 95 años falleció en Hinojo, partido de Olavarría, el ingeniero Fernando Ernesto Bariffi Cittoni.
Fernando era hijo de Donato, uno de los tres hermanos Bariffi que en 1918 dieron comienzo con inicios muy modestos a la actividad metalúrgica de la fundición en nuestra ciudad.
Tras graduarse en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Buenos Aires había ingresado en el Banco de la Nación de donde pasó al Banco Industrial creado poco antes, en calidad de asesor técnico en el área de Importaciones.
Con familiares suyos fundó en Buenos Aires Industrias Bariffi que se destacó como proveedora en el mercado autopartista argentino de bocinas Claxon según licencia otorgada por la central francesa.
Había contraído enlace con Elena Arrouy de la sociedad azuleña y de su matrimonio nacieron tres hijas, Mónica, Magdalena y Alejandra.
Con admirable empeño se constituyó en el albacea de los recuerdos históricos de su familia, desde los tiempos distantes, a mediados del siglo XIX, en que antepasados de ese apellido trabajaban en la “Fondería de Rubini” en Dongo, a orillas del Lago de Como, en Italia. Donato Bariffi, el que luego sería padre del ingeniero Fernando, decide con sus hermanos tentar suerte en la Argentina. Y en enero de 1918, radicado Donato en Tandil, suma en la empresa a sus hermanos Francisco y José y crean en la avenida Colón un pequeño taller que pronto llevará su nombre y se transformaría en 1940 en sociedad anónima, con el nombre de BIMA (Bariffi Industrias Metalúrgicas Argentinas) una planta fabril- la más importante de su tiempo- situada en la calle Rodríguez , entre Machado y Arana. Para entonces, Donato, casado con Josefina Cittoni, fue padre de tres hijos: Elaine, Tulio y su primogénito Fernando.
El papel de BIMA como escuela de fundidores y modelistas que dieron origen a los cuadros iniciales de la expansión metalúrgica tandilense fue proverbial. En el esfuerzo documental que realizó el ingeniero Bariffi, ha quedado rescatada parte del increíble repertorio de piezas de fundición como aquellas tradicionales cocinas económicas, quemadores, estufas, repuestos agrícolas, prodigiosos trabajos de herrería como las puertas del Palacio Municipal y la fundición de las columnas de alumbrado de la Plaza Independencia. La crisis de importación que produjo el estallido de la segunda guerra mundial había afectado en el país la reposición de autopiezas, algunas de las cuales fueron fundidas con éxito en BIMA, como campanas de freno y tapas de cilindros. Este valioso testimonio quedó documentado en un libro que lleva por título su apellido familiar: “Los Bariffi”.
Como descendientes directos de aquella tríada fundadora, sobreviven al ingeniero Bariffi Cittoni, su hermana Elaine y sus primos Beatriz y José Horacio Bariffi Luchessi.
Sus restos fueron trasladados a Tandil y descansan en la bóveda que la familia posee en el Cementerio Municipal.
ELSA CLEMENTI de EKEROTH
El 14 de noviembre falleció Elsa Clementi de Ekeroth, cuando contaba con 71 años, causando profundo dolor ente sus familiares, amigos y vecinos.
Elsa era nativa de Oriente, donde nació el 4 de mayo de 1939, pero desde pequeña se radicó en esta ciudad.
En su juventud contrajo matrimonio con Mario Eduardo Ekeroth, convirtiéndose en una excelente esposa y madre de sus hijos: Nora, Eduardo y Christian; al igual que buena consejera de sus nueras Alejandra Quiña e Ivana Marderwald. También supo disfrutar del inmenso cariño de sus hermanos Vilma, Laura, Adolfo, además de cuñados, sobrinos, primos y demás familiares.
Era una mujer muy especial: buena, humilde, noble y se la notaba muy orgullosa de sus nietos: Karen, Sofía, Xoana, Agustín, Ezequiel y Franco, quienes colmaron su vida de inmensa alegría. Toda su familia la apreciaba muchísimo y la rodeó con amor y cariño hasta sus últimos instantes.
Era muy querida por sus amigos, entre las cuales se cuenta su amiga incondicional Beby Sinka y sus hijos Verónica, Ernesto y Mayra.
“En nuestra memoria quedará imperecedero su recuerdo que vivirá como siempre en los corazones de sus afectos.
CARMEN MORALES de CASTRO
El 18 de noviembre, a los 91 años, después de varios días de internación en la Clínica Chacabuco, dejó de existir Carmen Morales de Castro.
Carmen nació el 17 de mayo de 1919 en Balcarce, pero desde muy chica vivió en Gardey, donde se casó con Andrés Castro (f) y tuvieron ocho hijos (seis varones y dos mujeres).
Su vida se tornó muy difícil, ya que enviudó siendo muy joven, y con sus hijos pequeños luchó para salir adelante.
Con el paso de los años, la vida le dio otra oportunidad, conociendo a Julio Pulido, con quien contrajo matrimonio en segundas nupcias y estuvieron unidos por espacio de treinta años, pero nuevamente enviudó y quedó sola.
Vivió en el barrio de Villa Italia, rodeada del afecto de sus hijos, nietos, bisnietos y amigos.
Gozaba de la admiración de sus vecinos y conocidos, por su pasión y dedicación que tenía en sus tejidos al crochet. “No te olvidaremos” (Tu familia).
JUAN DAVID MAMONDES (07/02/1935 – 07/12/2007)
Al cumplirse tres años del fallecimiento de Juan David Mamondes, sus hijos María, Ester, Azucena, y Daniel, sus hijos políticos Oscar y Miguel, sus nietos Braulio, Gonzalo, Celeste, Laura, Emilio, Mariano, Valeria, Macarena, y Ana Soledad, su primer y único bisnieto que conoció en vida Emiliano, y todos sus familiares y allegados, quieren recordarlo de la mejor manera: “Abuelo, hoy es el tercer aniversario de tu fallecimiento.
Queremos que sepas que te vamos a recordar como la gran persona que siempre fuiste, un abuelito ejemplar para todos nosotros, un abuelo que siempre nos brindó todo su cariño y afecto. De parte de toda la gente que te quiere, este pequeño recordatorio”.
ANDRES ANIBAL HARKES
El 22 de noviembre a las 91 años se durmió en paz Andrés Aníbal Harkes. Trabajador incansable, luchador de la vida y un valiente con todas sus letras.
El abuelo Andrés estuvo casado con Celia Josefa López (fallecida), con quien tuvo su único hijo: Aníbal Edgardo.
Había nacido en Rauch el 8 de abril de 1919 y sentía un gran amor por las tareas rurales, ya que durante muchos años trabajó en el campo. Primero en la estancia La Mercedes y luego en sociedad con Mordentti y Albelo.
En 1957 entró a trabajar a Metalúrgica Tandil en donde preparaba piezas para moldeo, en dicho lugar cosechó infinitos amigos. Luego se jubiló para volver a lo que tanto amaba: el campo. En dicho lugar trabajó con Juan Cavalleri y con Juan Miguel Ballent, con quien mantuvo una gran amistad.
Su pasión era la pesca, pasatiempo que compartía con su hijo; también se dedicaba a las tabas que el mismo grababa; a las bochas y las barajas.
Don Andrés tenía una memoria y lucidez increíble que conservó hasta su último día contando anécdotas e historias que lo habían marcado a la largo de su vida.
Fue abuelo de cuatro nietos: Laura, Yamila, Lorena y Andrea, quienes le dieron 10 bisnietos a quienes disfrutaba constantemente.
Querido y admirado en el barrio de Villa Italia, fue un gran vecino y el “héroe de todos”. Papá, abuelo y bisabuelo extraordinario, supo inculcar valores y jamás dejó pasar un injusticia.
Hoy estarás con la abuela puerteando los dos al sol con tu boina marrón y tu bastón como a vos tanto te gustaba.
El Concejo Deliberante y el Instituto de Historia y Aeronáutica “Eduardo Olivero” el pasado 26 de noviembre lo distinguieron con el diploma “Ejemplo de valor y ciudadanía” después de sacar a bastonazos a un ladrón que pretendía robarle su jubilación.
Nos quedamos con sus enseñanzas, que fueron muchas, con tu ejemplo de honestidad, valor y lucha. Virtudes que hoy en día son difíciles de encontrar pero que llevamos como estandarte en tu honor.
“Sonreí viejito!!! Te fuiste siendo feliz”.
“Gracias ala vida que me ha dado tanto...” Te llevamos en nuestros corazones. Tu hijo, nietas y biesnietos.
SUSANA SERRA
La elección de ser bueno:
Caminar es elegir y errar, y volver a elegir por sobre los errores. Elegimos de continuo, y peor para nosotros si lo hacemos mal.
Un amigo se refería a la muerte de su padre como: “la vida lo castigó con lo más duro como para justificar ser malo, y sin embargo, eligió ser bueno”
No se es bueno porque si, se lo es por convicción, sin ingenuidad. La ingenuidad es solo eso: ingenuidad.
La bondad se construye. Es un bien social. El que se aprende a cuidar desde la infancia: eligiendo. Y en esa opción no hay atajos ni dolores. Es un tránsito de alegría en la entrega. A contramano del cuerpo, disponiendo la vida en la prosecución de los principios.
La dignidad en cada paso. Cuando el atajo pretende una renuncia, elegir el caminos de las piedras.
Como alguna vez nos marcó en la infancia la señora Celestina Palmieri de Trotta, o con la misma convicción con que el Che presuponía al Hombre Nuevo.
Elegir, siempre elegir mirando por sobre los ojos de nosotros mismos allá donde están los demás, los que no dan razón de ser.
Los que verdaderamente nos hacen existir: los otros. Los que están, los que quedan y los que vendrán, los que dicen: estás vivo.
Querida hermana: A esto no lo pensaste, no lo dijiste. Lo construiste a diario con la sangre. Así de simple.
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