21 de noviembre de 2010

Locales

Locales. Necrologicas

Marcelo Alejandro Waniya

El 28 de octubre falleció a los 32 años en Buenos Aires, Alejandro Marcelo Waniya, después de sufrir un accidente cerebrovascular.

Es raro empezar a escribir sobre alguien que se fue con tan solo 32 años. Uno muchas veces piensa que la vida es injusta, aunque también podemos pensar que Dios ha decidido de este modo por algo.
Aun así duele y mucho.

Marcelo, para los de Tandil, Alejandro para los de Buenos Aires, Wana para los amigos, había nacido en esta ciudad el 28 de junio de 1978. Cursó sus estudios en el Colegio San José, desde el jardín hasta terminar sus estudios secundarios. También formó parte del Club Los Cardos, jugando al rugby.

Terminó sus estudios en Tandil y viajó a Capital Federal a estudiar Diseño Gráfico en la UBA y fue ahí donde despertó su pasión por la fotografía, a todos lados llegaba con su máquina de fotos para dejar reflejado cada momento que vivía él o sus amigos. De hecho ha dejado a cada uno de ellos un momento reflejado en un papel. A través de la fotografía obtuvo premios y menciones. Participó en diferentes concursos obteniendo muy buenos resultados, en 2006 se hizo acreedor del primer premio del Tandil Brilla, también obtuvo un reconocimiento en un concurso organizado por el Banco Ciudad de Buenos Aires, llegando a exponer la obra con la que había sido reconocido. También se dedicaba al diseño de páginas Web para bandas de rock y a la fotografía artística y documental.

Fueron solo 32 años los que le bastaron para cosechar una enorme cantidad de amigos, los del colegio, los del club, los de la facu y los de la vida. Todos ellos rescatando del Wana su bondad, su solidaridad, su ser amigo, esos valores que aprendió junto al seno familiar y que nunca más dejó.

Siempre vamos a recordar esas anécdotas de chico (y muchas de grande también) que van a quedar grabadas en la memoria de todos y cada uno de los que te queremos y te vamos a querer siempre. Y por suerte nos van a quedar eternamente esas imágenes en las que veías la vida, esas imágenes que tomabas con tus cámaras, esas son las que siempre nos van a mostrar como veías las cosas.

Y como vimos en tu facebook, en el que muchos de tus amigos se despidieron de algún modo, te decimos: “Buen viaje... la familia te extraña”.

Sus padres Erena y Roberto, sus hermanos Pablo y Guillermo y sus cuñadas Florencia y Ana destacan su gran sentido de familia y recuerdan que días antes de su partida, tuvo la oportunidad de conocer y fotografiar a su tan esperado sobrino Pedro Kishun.

Los restos mortales de Marcelo Alejandro Waniya reposan en la bóveda familiar, en el Cementerio Municipal.

AGRADECIMIENTO

La familia de Alejandro Marcelo Waniya --fallecido en Buenos Aires el 28 de octubre--, agradece a sus amistades y comunidad eclesial las oraciones por el eterno descanso de su alma, como así también el acompañamiento en su velatorio y las múltiples expresiones de condolencias recibidas. Asimismo ruega a Dios nuestro Señor retribuya tanta generosidad y manifestaciones de apoyo espiritual. El saber que la muerte de Marcelo se transforma en un signo de comunión, ayuda a mitigar el dolor y la tristeza y fortalece la fe, la esperanza y el amor.



Domingo Alberto Fortunato

A los 73 años falleció el 14 de noviembre el señor Domingo Alberto Fortunato, un hombre honesto y respetado, dedicado a su profesión de alma: Policía. Durante su rica carrera llegó a su cargo máximo de Comisario Mayor en la ciudad de Mar del Plata en 1989.

Una cruel enfermedad lo llevó hasta su muerte, recibiendo en su último tiempo de sufrimiento la contención, la atención y el cariño de su esposa, sus hijos: Liliana y Jorge, su nuera Nancy y sus nietos Lorena e Iván. Todos ellos soportan hoy el pesar de su pérdida y agradecen a Dios haber compartido con tal especial persona muchos buenos momentos que no se olvidarán.

“Queremos decirte que fuiste un padre muy especial, a veces distante, pero a veces muy al lado nuestro. Nunca nos hiciste faltar nada a nadie de la familia incluyendo a tus hermanos y sobrinos. Berto, hoy lloramos tu viaje sin retorno, fuiste y serás para todos los que te hemos tratado un cabal ejemplo de amistad, honestidad y generosidad”.

La familia agradece a todas las personas que acompañaron las horas de su velatorio y posterior traslado a su última morada.

Sus restos fueron inhumados en el cementerio Municipal.


Amalia Baldoni viuda de Cortés

De manera repentina, el pasado 12 de noviembre se apagó la vida de Amalia Baldoni viuda de Cortés, cuando contaba con una edad de 88 años.

Amalia nació en la ciudad de Tandil un 21 de junio de 1922. Dedicó toda su vida a su familia y seres queridos: hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.

Por su manera de proceder en la vida fue amada y querida por todos lo que la conocieron.
Sus restos, previo velatorio, fueron sepultados en el Cementerio Municipal.


Concepción Agüera de Hidalgo

Días atrás se apagó la vida de Concepción Agüera de Hidalgo causando un profundo dolor entre sus seres queridos, familiares y amigos. Todos ellos hoy la recuerdan con mucho dolor.

Sus hijos: Miguel y Mabel; sus nietos: Mariela y Diego y sus bisnietos: Lisandro y Juliana quieren brindarle un breve pero sentido homenaje por intermedio de éste medios. Todos ellos la siguen recordando hoy y le agradecen por todas sus enseñanzas.



Juana Adelina Montero de Gianoli

Profundo pesar y tristeza ha provocado el fallecimiento de Juana Adelina Montero de Gianoli, una querida y apreciada mujer que contaba con 96 años de edad.

Juanita había nacido en esta ciudad el 30 de agosto de 1914, desarrollando toda su actividad laboral como una eficiente y laboriosa ama de casa.

Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.

Dedicatoria:
“Gracias por la enseñanza y el amor que nos diste a tus hijas, tus nietos y tus bisnietos y a todos los que te conocieron. Vivirás siempre en nuestro corazón”.
“Juanita: Ayer te fuiste viejita y nos dejaste con un hueco en el corazón.
Ayer te fuiste y no queríamos que eso pasara.
Ayer te fuiste y estamos seguros que allá en el cielo vas a estar mejor y esperándonos a cada uno de nosotros.

Ayer te fuiste y no lo podíamos creer.

Ayer te fuiste y te voy a recordar con una gran sonrisa, aunque me veas llorando, eso es porque te voy a extrañar y me duele tu partida, de saber que ya no vas a estar más con nosotros en cuerpo, sino que tendremos que acostumbrarnos a que esté tu alma hermosa junto a nosotros.

Ayer te fuiste, por que tus ojos ya no eran esos “ojazos” que me miraban cada vez que entraba en la habitación, y que a pesar de todo lo que te pasaba, esas dos bolillitas negras me demostraban tus fuerzas y tus ganas de vivir.

Ayer te fuiste, y a pesar de que los últimos días no te vi para nada bien, voy a recordar todas las cosas lindas que vivimos juntas, junto a tus hijas, mis hermanos y sobrinos. Voy a recordar esa infancia en la que vos tuviste un papel fundamental, en la que nos reíamos mucho, jugamos juntas a las cartas, a ver quien se golpea más fuerte, a los palitos chinos, y al genga ( a pesar de tu parkingson jugabas conmigo, y eras buena!) pintábamos, escribíamos, comíamos todas las golosinas que se nos ocurrían (pidiendo siempre la colaboración “pícara” monetaria de la tía, que estaba tejiendo en su habitación), me ayudabas a hacer los deberes y últimamente rezabas por mi y le prendías una velita a la virgen para que me vaya bien en los exámenes (y casi nunca falló!).

Ayer te fuiste, y que voy a hacer cuando entre a tu casa y no te encuentre, y ya no me cebes mate (que siempre iban con un poco de azúcar) y ya no vayas con tu andador para abrirme la puerta, y ya no te vea más sentadita en la cocina, a veces durmiéndote pero siempre con la fuerza suficiente para estar levantada, y ya no pueda jugarte a las cartas…

Ayer te fuiste, y tengo tantas cosas para decirte, tantas… y no soy nada buena para escribir cartas, pero lo que te estoy escribiendo lo hago con el corazón.

Como te dije anteriormente te voy a recordar con mi mejor sonrisa, porque te voy a estar eternamente agradecida por todo lo que hiciste por mí, por cuidarme, por quererme, por criarme, por enseñarme; gracias viejita por compartir estos casi veinticuatro años de mi vida.

Te quiero muchísimo y te voy a extrañar. 。Siempre vas a tener un lugar irremplazable en mi corazón! Un beso enorme”. (La Sole)



Miguel Angel Vittone

El 2 del corriente se produjo el fallecimiento de Miguel Angel Vittone, un conocido hombre que contaba con 55 años de edad y dedicaba su actividad laboral en la zinguería Perniola.

Sus seres queridos lo recuerdan así:

“Gringo, te fuiste y te llevaste un pedacito de los que te queremos mucho contigo. Eras respetado y querido por tus amigos; un apasionado de la pesca; un luchador de la vida; un tipo sencillo, siempre dispuesto para todos... una buena persona. 。Hasta siempre... loco lindo!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.



Polonia González

Cuando tenía 97 años, el miércoles 3 del corriente dejó de existir Polonia González, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.

Doña Polonia era oriunda de Ingeniero White (Bahía Blanca), había nacido el 14 de febrero de 1913; luego se radicó en esta ciudad junto a su madre, llegando a congraciarse la amistad y el cariño de todos quienes la rodearon.

Al fallecer su madre, conoció a José Rodríguez y formalizó sus vínculos durante diez años. La pareja desarrolló sus actividades en la cantina del otrora Club Español, siendo muy queridos por los socios de la entidad; mientras que durante los últimos treinta años convivió con la familia Costantino – Ruggiero.

“La recordaremos como la abuela del corazón que fue para todos nosotros”.

Sus exequias se efectuaron en el Cementerio Municipal.


Eduardo Petovello

A la edad de 79 años falleció en nuestra ciudad el señor Eduardo Petovello, causando dolor y angustia entre sus seres queridos. Era una persona de espíritu emprendedor y de carácter alegre y optimista. Gustaba del ciclismo, deporte del cuál participó y en que formó un gran grupo de amigos. También dedicó muchos años de su vida al Centro de Salud Lisandro de la Torre, en donde colaboró de manera incondicionada.

“Pa, Tati, Abue: la enfermedad te fue llevando, te extrañaremos pero nuestros corazones viajarán contigo acompañándote siempre y tu recuerdo vivirá entre nosotros. Te amamos, tu familia”.

“Eduardo: hoy lloramos tu viaje sin retorno, fuiste y serás para todos los que te hemos tratado un cabal ejemplo de amistad y honestidad. Nos faltará en días de competencia la invalorable, innegable y dedicación personal que siempre tuvimos de vos. Se ha ido tu cuerpo, pero, como lo hacen los grandes, nos dejaste un hermoso recuerdo” Tus amigos del ciclismo.

AGRADECIMIENTO

La familia agradece a todas las personas que acompañaron las horas de su velatorio y posterior traslado a su última morada. También el equipo del centro de salud Lisandro de la Torre, por el cual estaba orgulloso y a tanta juventud que se hizo presente.

Sus restos fueron inhumados en el cementerio Municipal y el hogar de duelo fue en Lisandro de la Torre al 900.



Cledia Estela Vasallo de Onesti

Cledia Estela Vasallo de Onesti nació en Tandil el primero de enero de 1925 y fue la primera de cinco hermanas.

Vivió su infancia y adolescencia en la calle Sarmiento al 1100 e hizo la primaria en la Escuela Nコ 5.
Trabajó en la fábrica de tejidos Masllorens en donde permaneció durante 15 años.

Se casó en 1957 con Victorio Onesti con quien tuvo dos hijos: Víctor y Miguel.

Su vida fue la familia (dentro de sus actividades de ama de casa lo que más le gustaba era tejer).
El 12 de noviembre a las 20, en paz y en silencio, Dios se la llevó.



María Haydee Cesio Fabianich

El pasado 27 de octubre, a los 66 años, María Haydee Cesio Fabianich se durmió en la paz del Señor confortada con los auxilios espirituales de su credo.

Durante toda su vida prodigó a su familia, pacientes y amigos del amor, la bondad, la comprensión y la caridad, esencia de su ser, con la espontaneidad con que realizaba cada uno de sus actos, sin medir la relación entre la siembra y la cosecha.

La entrega a los demás fue su forma de vivir derramando amor en todos y cada uno, incluso con el don sanador de sus manos. Excelente hija, hermana, amiga y tía.

Sus sobrinos fueron sus retoños, los quiso mucho, muchísimo, y los prodigó de mimos y caprichos.

Con su férrea voluntad movía montañas. No conoció pereza ni para trabajar ni para disfrutar. Seres como ella no mueren, sólo pierden su forma corpórea, la que le había impedido manifestar el ángel que siempre ha sido. 。Era cómo era! Un cristal transparente a través del cual se podía ver su esencia de persona buena, sin dobleces, sin simulaciones, irradiando su luz interior.

Un ser tan especial que debemos recordar por la alegría que nos dio en vida y no por la tristeza que nos dejó al partir”.

“La paz que es la simplicidad de espíritu, la serenidad de la conciencia, la tranquilidad del alma, el sitio del amor”. Padre Pío.
Qué te pasó en tu vida
mi querida hermana
que estando tan juntas
un día te extraño.
Qué pasó en tus días
mi amada hermana
que un viento ligero
te ha llevado el alma.
Qué nos fue pasando
mi querida hermana
un día, de pronto y sin darnos cuenta
la muerte maldita nos ha separado”.


EN MEMORIA DE OSVALDO ASCIONE

Cuando una persona pasa 54 años de su vida laboral, en una misma empresa, ininterrumpidamente, y se va reprentinamente, la palabra extrañar adquiere una dimensión muy difícil de definir.

Al señor Osvaldo Ascione, Río Paraná S.A lo va a extrañar con esa misma dimensión.

Hombre de pocas palabras, de gesto serio, escondía tras esa máscara, al otro hombre, a la persona cálidad, de extrema honradez, aferrado a aquellos códigos inquebrantables de respeto y colaboración que hoy tantas veces añoramos y que tan necesarios son en las relaciones humanas.

Sus pocas palabras, se convertían en un torrente cuando recordaba las anécdotas de sus primeros años en la empresa. Sus inicios como cadete, sus épocas de boletero en aquellos tiempos difíciles donde los servicios transitaban por caminos de tierra y barro, su acompañamiento en el crecimiento durante años de economías duras, hasta llegar, ya hace muchos años, ese cargo indiscutido de Gerente, donde comenzó a volcar lo que no se estudia, lo que no se compra, su experiencia.

Cuantas generaciones de conductores, mecánicos, proveedores, agencieros, en definitiva, el mundo humano de la empresa, recurrieron a él en momentos dificultad, ante necesidades personales, familiares, económicas, etc. A todos escuchaba, y tras su gesto de seriedad, aparecía la palabra justa, la solución esperada, pero sobre todo el respaldo que significaba saberse escuchado con respeto.

Su cara se iluminaba cuando hablaba de su familia, de sus nietos, y porque no mencionarlo, cuando el tema en cuestión, tocaba a su querido Boca Juniors. Tuvo la suerte merecida de poder desarrollar a través de la radio una de sus grandes pasiones, el tango.

Como no recordarlo, en aquellos frecuentes asados que reunía a la empresa, donde su imagen se transformaba, para dar espacio a la persona con un humor incansable, de broma medida, de animador entusiasta, que tanto contrastaba con su seriedad habitual.

Hoy lo imaginamos, como tantos días, año tras año, sentados mano a mano, frente a frente, con Don Ricardo Morel, intercambiando ideas, recuerdos, proyectos, anécdotas, bromas, unidos en ese respeto mutuo que ambos cultivaron y que permitió que durante ese largo tiempo que compartieron, su relación no tuviera un sello laboral, sino de amistad.

A quien hoy le toca resumir en tan pocas palabras el sentimiento de muchos, no lo llamaba por su nombre, Osvaldo. La palabra que utilizaba era MAESTRO, nunca tan apropiada para definir a alguien que dedicó tanto de su vida a transmitir su experiencia en el dficíl mundo del transporte público de pasajeros.

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