31 de octubre de 2010

Locales

Locales. Necrológicas

Martina Tipy viuda de Lizaso
26/11/1920 – 26/10/2010
“La Tía Martina” para quien en vida la amamos y siempre la recordaremos; Nació un 26 de Noviembre del año 1920 en Gardey, donde desde pequeña edad ya se desempeñaba en los tambos de La Tandilera juntos con sus padres y hermanos. Llevaba en su sangre la tradición de sus antepasados aquellos primeros vascos que poblaron nuestra región y mayoritariamente se dedicaron a las actividades rurales. Luego conoce a quien fuera su esposo José Hernán Lizaso ,”el negro” con quien forman un matrimonio muy unido y se radican en la ciudad de Pacheco partido de Tigre donde se dedicaron a la carnicería y fiambrería respectivamente, lugar donde fueron muy queridos y tuvieron muchos amigos que perduraron en el tiempo, una vez ya jubilados se radican en nuestra ciudad en el año 1974 en su domicilio de la calle Chacabuco.
La vida no le dio la gracia de ser madre pero la doto de un amor único y un temple envidiable, madre del corazón para quienes hoy escribimos estas sentidas líneas, jamás hubo viento, lluvia o sol que frenara el amor de esta viejecita de bolsito de mimbre y ojos llenos de cielo, porque donde la vida propuso un obstáculo o un dolor ella estuvo allí para batallar. Hoy solo nos queda por decir : “…te amamos Martina!!! Siempre estarás en nuestros corazones!!!...”.

Pancho, Pipi, Juan, Raúl y Susana.


María Esther López
Días atrás, dejó de existir en nuestra ciudad María Esther López, dejando un profundo dolor entre sus familiares, seres queridos y quienes la conocieron.
María Esther nació en nuestro partido el 23 de abril de 1921 y contaba con 89 años de edad cuando dejó este mundo. Gran parte de su vida transcurrió en la calle Montiel 658, donde supo tener un almacén durante muchos años.
Logró formar un hogar compuesto por sus dos hijas, quienes años más tarde le dieron lo que fueron el amor de su vida: sus cuatro nietos, nueve bisnietos y un tataranieto.


María Luján Agustina Cía de Renis
María Luján Agustina Cía de Renis, dejó de existir el pasado 12 del corriente y sus seres queridos la recuerdan así: “Solo quienes son capaces de encarnar la utopía son aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.” Estas son las palabras finales de Ernesto Sabato en su libro “Antes del Fin”.
Goshi, como la conocíamos, colaboró durante sus 90 años en la construcción de un mundo mejor con su rectitud, conducta, generosidad, justicia, solidaridad, fe. Seguramente, que sin heroísmo por supuesto, se acercó a esa utopía de la que nos habla Sabato. Pues su vida fue lucha desde pequeña cuando en Gral. Belgrano no tenía secundario y fue así que a los 12 años el Colegio de la Misericordia en Buenos Aires fue su refugio espiritual pero también su soledad afectiva. Luego vendría la Universidad en casa de su abuela Rita, a quien tendría siempre en un lugar destacado de su afecto.
No eran épocas para muchos viajes, las distancias dificultaban la frecuencia y solo lo epistolar hacia posible la comunicación
Los veranos, tiempo de receso escolar o universitario fueron su alegría con sus primos, y ya jovencita en algún baile del Hípico conoció a Beto con quien soñó formar una familia numerosa, mientras se recibía de escribana para ser en Tandil la primera mujer que ejerciera el notariado.
No lograron una familia numerosa, Dios no lo quiso, pero la fe de Goshi amalgamada al optimismo de Beto, hizo que sortearan el profundo dolor de la pérdida y así alcanzaran parte del sueño de juventud.
Durante muchos años trabajó en su profesión, sin abandonar jamás lo que era su prioridad, su familia, cuentan algunas de las personas que trabajaban con ella que hacía dormir la siesta a sus hijos pequeños en la oficina para tenerlos siempre bajo su custodia.
Llegada la edad de jubilación no dudó un instante en acogerse a ella, ya que venía su primer nieto en camino y no fuera que el tiempo o la vida no le alcanzara para gozar de él y verlo crecer. Con este, el primero, como con los otros tres, su coquetería no permitía, a pesar de su complicidad con ellos, el juego rudo de los varones, que por eso la miraban a veces como distante o inalcanzable. Ya mayorcitos comprendieron que a pesar de estos detalles estaban frente a un ser extraordinario del que había mucho que aprender.
Antes del fin quiso la vida que se ausentara, con una sonrisa siempre a flor de labios para quien le dedicara su tiempo o su palabra, con la grandeza y amabilidad que caracterizó toda su vida, olvidando nombres, rostros, lugares, pero recordando siempre los valores religiosos y morales que fueron una constante en su vida
Creemos quienes la conocimos que como dice Sábato “encarnó la utopía”.


Roque Cabrera
El fallecimiento de Roque Cabrera, ha provocado profundo pesar y tristeza. Era querido y un respetado hombre que contaba con 89 años de edad.
Nació en Rauch el 19 de julio de 1921, era hijo de Petrona Heredia y Teófilo Cabrera, siendo el mayor de ocho hermanos.
“Abuelo Roque: después de 89 años de una vida de trabajo, de nunca bajar los brazos, de seguir siempre para adelante pase lo que pase, de tristezas y un montón de alegrías, el domingo 26 de septiembre decidiste no seguir más, tu corazón después de pelearla tanto dijo basta.
Desde muy chico te desempeñaste en las tareas rurales, después formaste una familia junto a quien fue tu compañera de tu vida, la abuela Chola, forjada en el respeto, trabajo y cariño. Más tarde llegaron tus cuatro hijos: Miguel, Elsa, Alcira y Raúl, sin olvidarse de “Cacho”, tu hijo en el afecto, que juntos lograron crecer y formar cada cual su destino.
Nos enseñaste a valorarnos por nosotros mismos, tan cual somos y que con mucho esfuerzo cualquier cosa se consigue.
Abuelos vamos a extrañar tus mates bajo la parra, un lindo día de pesca, el truco después del asado, no encontrarte en tu casa sentado en tu sillón de caña, pero sobre todo vamos a extrañar la buena persona que eras, lo bien que siempre nos trataste y lo mucho que nos cuidaste.
Siempre vas a estar en nuestros corazones como el mejor esposo, padre, abuelo, bisabuelo; nos sentimos orgullosos de haber compartido nuestras vidas junto a vos.
Tu familia re recordará con amor y respeto. No te decimos adiós, solo te decimos ?hasta pronto Abuelo!”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.


Carlos Raúl Alvarez
El miércoles 6 del corriente, falleció Carlos Raúl Alvarez, un querido hombre que contaba con 26 años de edad.
Carlos nació en esta ciudad el 3 de octubre de 1984; era hijo de Blanca Nélida Aguilera y Carlos Vicente Alvarez; curso sus estudios primarios en la Escuela N? 1 y los secundarios en la Escuela Media 8, hasta noveno año, finalizando en la Escuela Media N? 1.
El 10 de julio de 2002 nació su única hermana: María Sol a la que amó muchísimo. A partir de 2003 se desempeñó como chofer de una combi transportando maestras de la Escuela de Concentración de Azucena. Luego trabajó con su padre en una zapatería ubicada en avenida Perón al 1.400, donde aprendió el oficio. Asimismo, desde muy chico jugó al rugby, deporte que adoraba y practicó en el club de sus amores: Uncas.
El 13 de marzo de 2004 nació su “princesa” María Milagros, a la que amó y cuidó siempre; le enseñó el valor del amor por sobre todas las cosas, de hecho sus últimas palabras hacia ella fueron: “te amo gorda”, palabras que Mili jamás olvidará.
El pasado 4 de julio nació su segunda “princesa”: Juana a quien también amó, cuidó y disfrutó.
Sus familiares, amigos y todos aquellos que lo conocieron y supieron querer, lo recuerdan con mucho cariño.
Dedicatoria:
“Papá: te extraño mucho. Cuidáme siempre desde el Cielo, desde esa estrellita que busqué para vos. Te amo y siempre vas a estar en mi corazón” -Mili
“Carlitos: hijo mío. Decidiste dejar este mundo que no era para vos, tan solo con 26 años.
Te amo y te extraño y aunque me quieren tranquilizar con palabras de fuerza, no lo consigo.
María Sol, tue hermana con 8 años; tus hijas María Milagros (tu gorda Milu) con 6 años y tu bombón Juana con tres meses, Papá y todos aquellos que te aman de verdad, te extrañamos. Hijo: ?te amo tanto y tanto! - Mamá


Carlos Díaz
Carlos Díaz, nació el 21 de Setiembre de 1937, falleció el 23 de Octubre de 2010, tras una corta enfermedad.
Oriundo de la Ciudad de San Rafael Mendoza, muy joven partió hacia la Capital Federal, donde conoció a su esposa Hilda Alvarez (F), con quien conformó su hogar.
Allí nació su hija su hija Nancy, y tras unos años se radicó definitivamente en nuestra ciudad, donde nació su hijo Ricardo (Pico), quien junto a Lucrecia, le regalaron dos hermosos nietos, Valentín y Román.
Fue integrante de la comisión de fútbol infantil del club Martín Rodríguez (Ex BIMA), donde jugaba su hijo.
Chapista de profesión se desempeñó hasta los últimos meses de vida en el taller del Sr. Luchinni.
Asistía asiduamente al Club Juventud Unida donde compartía tardes de truco con quienes fueron sus amigos.
Hijos, Nuera, hermanos, hermanos políticos, amigo, vecinos y demás deudos, ruegan una oración en su memoria. Que descanse en paz.


Ana María Paladino
El 17 del corriente se apagó la vida de Ana María Paladino, una querida y apreciada mujer que contaba con 78 años de edad. Nació en esta ciudad el 1 de marzo de 1932; era hija de Ana Galleni y Vicente Paladino. Vivió una infancia feliz junto a sus hermanos: Rodolfo (f), Vicente (f), Nelly (f), Pichín (f) y Hugo. Actualmente difrutaba del cariño que le brindaban sus 11 sobrinos y 23 sobrinos nietos.
La muerte te llegó inesperadamente, después de un viaje de placer junto a tus sobrinos Marcelo , Cristina y tu hermano Hugo. ?Que en paz descanses!
Te vamos a extrañar mucho, vivirás siempre en nuestro corazón”
(Tus sobrinos: Mario, Vilma, Daniel, Marcelo, Cristina, Nora, Ethel, María José, Lucrecia, Verónica y Claudia).


María del Rosario Bagnato
En el despertar de la primavera de una vida promisoria de frutos abundantes, con un alma ya madura para la eternidad, en el anochecer del pasado 2 de octubre, partía al cielo María del Rosario Bagnato (Charito).
Su vida, aunque breve, con sus quince años, fue como el vuelo de un ángel que al pasar nos deja la estela luminosa de una existencia muy simple, pero que jamás se borrará en el corazón de sus padres, compañeros, amigos y docentes.
Todo en ella era reflejo de un don celestial: su vida, su mirada transparente, su sonrisa siempre a flor de labios y la delicadeza de sus modales que a todos atraía.
Era la perlita que un 26 de octubre venía a contemplar la corona de felicidad del hogar constituido por sus padres Estela y Hugo y su hermanito Martín. De inmediato le fue impuesto el dulce nombre de María del Rosario. Era el soplo inspirador invisible, que las madres sienten al elegir el nombre de sus hijos.
Un breve paso por el Jardín 901 y de la mano de su hermanito Martín, ingresó al Colegio San José, institución que la recibió y la hizo sentir como parte importante de una gran familia.
Muchos de sus compañeritos y compañeritas de la primera salita de cinco serán los amigos y amigas inseparables hasta el último momento.
Durante el verano pasado un constante malestar comenzó a afectar su inalterable buen humor y alegría. Pese al dolor, su sonrisa permanecerá inalterable. Trasladada a Buenos Aires, permanecerá internada en un conocido nosocomio capitalino durante largos meses. La fe que mueve montañas, la ciencia médica de prestigiosos profesionales y la solidaridad incondicional de sus compañeritas y amigos, se unieron en una sola meta: la pronta recuperación de Charito.
Como en el caso de Marta y María, hermanos de Lázaro, íntimos amigos de Jesús, el Señor pareciera haber llegado tarde a la cita, poniendo a prueba la fe de todos.
Pese al punzante dolor de los últimos días y la imposibilidad de poder expresar con palabras, sus padres, familiares, amigos y amigas que nunca se alejaron de su lecho, en la dulce mirada de sus bellos ojos, descubrían la paz y la amistad que su tierno corazón sentía para con todos. María del Rosario, iba a cumplir dieciséis años.
Frente a tanto dolor que a todos nos embarga, solo nos queda reafirmarnos en la fe del Señor que dice: “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi morirá jamás”.
María del Rosario. Las lágrimas de nuestros ojos poco a poco se irán enjugando. Las blancas flores que sobre tu tumba depositan a diario tu fieles compañeritas y amigos, se marchitarán, Solo tu memoria y la oración que surge de nuestros labios temblorosos, permanecerán para siempre.


Lionel Omar Mosse (Presbitero)
Con motivo de cumplirse 4 meses de su fallecimiento, sus hermanas Olga y Norma, sus hermanas políticas María Vázquez y Elba Domato, sus sobrinos, sobrinos políticos, sobrinos nietos y demás familiares y amigos agradecen las innumerables muestras de afectos recibidas.


José Luis Martínez
Cuando contaba con 58 años, el pasado 20 del corriente se apagó la vida de José Luis Martínez, causando dolor y un gran vacío entre sus seres queridos. “Mundialito” (así lo llamaban sus compañeros).
Nació el 13 de noviembre de 1951 en Coronel Pringles, era hijo de Blanca Bassagaistegy y Baudilio Wilfredo Martínez (f).
Vivió una infancia feliz junto a sus hermanos Jorge y Buby. A los 17 años comenzó a dar sus primeros pasos en el ferrocarril siendo llamador, pasó por distintos lugares de trabajo hasta que llegó a ser maquinista (tío, cada vez que viajabas llevabas tu bolsa de golosinas).
A los 30 años conoció a su compañera de toda la vida, Tomasa Aguero, quien lo acompañó en las buenas y en las malas, ambos construyeron un techo en base a esfuerzo y dedicación.
A los 46 años la vida le jugó una mala pasada, con la cuál luchó y vivió hasta sus últimos días.
José te recordaremos por siempre. Tomasa, Blanca, Leonor, Marta, Alejandra, Bubi y tus sobrinos Cristian, Paola y Fcaundo.
Sus restos previo velatorio fueron inhumados en el cementerio municipal.


Pedro Acosta
A la edad de 87 años falleció el 20 de octubre Pedro Acosta, dejando un profundo dolor entre sus familiares y amigos.
Pedro nació el 31 de enero de 1923 en Ayacucho, ciudad que aún alberga a su gran familia y siempre visitaba, en especial a sus hermanos, Blanca, Mario y Oscar, pero también a sus sobrinos.
Desde muy chico se trasladó por cuestiones de trabajo a la zona de La Numancia. Trabajó como encargado durante 20 años con Martínez Torres en la zona de Estación López. Después se fue para Vela, ahí trabajó como encargado de un importante establecimiento durante 18 años hasta que se jubiló y se trasladó con su familia a Tandil.
Fue un padre ejemplar y compañero de su hijo Néstor y de su hija política Graciela. Fue muy compinche de sus nietos, Gustavo y Marcos, con quien iba a las fiestas de destrezas criollas, domas, yerras y desfiles; que disfrutaba con tanta alegría.
Muy cariñoso de sus bisnietos Nicolas, Mariana , Román, Lara y Martina.
Fuiste un gran trabajador, honesto luchador. La vida te golpeó, pero te aferraste fuerte de tus hijos y nietos.
Siempre disfrutabas de los asados en familia y te gustaba jugar al truco con todos, pero sobre todo con tus nietos y bisnietos.
Fuiste el “gran “Don Pedro” y siempre te recordaremos con amor.

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