23 de enero de 2010
Luis Antonio Borda
Luis Antonio Borda había nacido en la localidad de Avellaneda el 2 de noviembre de 1944, desde muy joven trabajó en la zona de Bolívar y Henderson, realizando tareas rurales.
Hace 25 años se radicó en esta ciudad y este último tiempo en la zona de Barker.
Formó su familia con Nora Puig y sus tres hijos: Luis Emilio, Jorge Antonio y Mariela; era muy querido por su yerno Raúl Zalazar y sus nueras Teresa Gasco y Karina Algañaraz. Sus nietos lo adoraban: Braian, Lucas, Lía, Clara, Elio, Daiana y Nicolás, además de su bisnieto Bautista, al igual que su nieto político Walter Ron.
Fue una persona que cosechó muchísimos amigos y siempre sacaba una sonrisa con sus ocurrencias y chistes.
Luis Antonio Borda falleció el 9 de enero a los 65 años de edad. Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
Gines Leunda
Ginés Leunda nació en esta ciudad el 22 de septiembre de 1928; siendo aún muy joven, a los 6 años quedó huérfano de padre; luego ingresó en el Seminario de Hermanos Gabriel Taborín, de Córdoba y Uruguay, egresando como hermano, a lo que renunció muy pronto.
A los 18 años ingresó al Colegio Militar de la Nación, y vino a Tandil en 1949 como cabo, prestando servicios en el Comando de la Primera Brigada de Caballería Blindada 1, donde estuvo alrededor de 30 años, retirándose con el grado de Suboficial Mayor; además, integró la primera comisión directiva del Cirse.
Fue una persona que cosechó muchísimas amistades, siendo un ser muy querido y respetado por sus compañeros, tanto subalternos como superiores. También era muy querido por los soldados de aquella época, muchos de los cuales lo visitaban y saludaban.
El 26 de diciembre de 1952 contrajo enlace con Dolores García, llevando 57 años de matrimonio y tuvieron tres hijos: Daniel, Cristina y Jorge, que luego fueron sumando a la familia a sus diez nietos: Pablo, Luciano y Mariano Leunda, Leandro, Juan J. Fernando, Matías y Gustavo Varela, Athina y Agostina Leunda.
Ginés Leunda falleció el 6 de enero a los 81 años de edad. Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Parque Pradera de Paz.
Atilio Minetto
Sabíamos que estaba viviendo momentos delicados pero confiábamos siempre en su fuerza interior que lo había hecho superar muchísimos problemas de salud. Pero esta vez fueron sus pulmones los que no pudieron seguir peleando.
Cuando lo conocí me pareció muy serio, respetuoso, educado, pulcro. Con el paso del tiempo, conociendo su vida a través de sus relatos, me pude dar cuenta que era un grande, una persona que había superado muchos problemas en su larga vida...
Nació en la ciudad de 9 de Julio pero su vida transcurrió en Vela hasta los 20 años, en que decidió venirse a vivir a Tandil. De esa época nos contaba sus peripecias, viviendo en pensiones, trabajando honradamente en distintos comercios de la ciudad, saliendo con sus amigos Pepe Mayo y otros que lo acompañaron en sus años mozos, como decía él. Pero todo cambio cuando la conoció a Pety, mi suegra, que lo acompañó y mimó siempre. Trabajó muchos años en Dunlop ocupando el cargo de gerente y viajando por toda la provincia. De esa época también cosechó entrañables amigos, ya que los que trabajaron con él sabían de su seriedad pero también de su hombría de bien. Atilio en las cenas era un hijo más, Pety servía a todos sus hijos y a él especialmente, porque si no se ponía celoso. Siempre dedicado a su casa, arreglando y embelleciendo todo, jamás ibas a ver algo roto en lo de Atilio, no, porque el no lo permitía.
Para mí fue mi suegro durante 10 años y lo voy a extrañar muchísimo porque no voy a tener con quién pelear y porque detrás de su imagen de “recio” había un ser muy tierno que daba afecto a su manera.
Todos tus hijos, tus nueras, tus nietos y tu amada Pety te tendremos siempre en el corazón. Te amamos...
Sara Montaño de Mariscal
Mamita Sara:
Sábado 16 de enero, ese día partiste a tu última morada. Tenerte como madre fue un gran regalo que nos dio nuestro Señor. Nos enseñaste a transitar por esta vida con buenos ejemplos y tus consejos de madre. Su vida no fue fácil, quisiste hacernos un camino sin tantas espinas. La vida nos regaló una madre ejemplar. Hoy tus seis hijos te lloramos, pues cada paso que damos nos recuerda a ti, cada uno tenemos un pedacito de tu ser.
Te gustaba tenernos junto a vos, compartir lo poco o lo mucho que tenías, pero siempre juntos. No solo nos criaste a nosotros, sino que también le diste tu amor a hijos del corazón, nietos que por circunstancias de la vida están lejos pero unidos por este sentimiento de dolor y resignación, sabiendo que estás en paz, sin tus problemas de salud y reencontrándote con tus dos hijos fallecidos y familiares que lejos vivían, ya que a muy temprana edad dejaste buscando un futuro mejor y no pudiste volver.
Nos inculcaste el amor a Dios, la Virgen y Jesús.
Hoy, mamita, te decimos un hasta luego, sabemos que siempre nos guiarás.
Te amamos mami.
Tus hijos.
Miguel Enrique “Chiflete” Aznar
。Hola papá!, tantas veces intenté escribirte éstas líneas y cada ves que lo hacía el dolor era más grande, porque me recordaba que ya no estás más a mi lado y también junto a tu familia que tanto te quieren.
Llegaste a este mundo el 31 de julio de 1950, hijo de Osvaldo Enrique Aznar y Margarita Candial. Fuiste único hijo varón, eras un poco el más mimado de tus padres. Creciste rodeado del afecto de tus hermanos Noemí (f), Mónica (f), que seguramente te recibieron con los brazos abiertos en el cielo. Ana, Cristina y Gladys, las que estuvieron hasta tu última gota de vida sufren la ausencia de su hermano.
Tu niñez la pasaste en el Barrio Sarmiento, donde lograste tener amigos, aquellos que seguro hoy te recordarán por lo buena persona y honesto que fuiste.
Cuando ya eras todo un hombre de bien, conociste a mamá, Teresa Manuela Vidal, con la que te casaste y tuvieron cinco hijos: Claudia, María de los Angeles (o sea yo, Viri, como vos me decías), Cristian, Karina y Paola.
Fuiste un gran padre y siempre nos diste buen ejemplo y creo que siempre intentamos ser buenas personas en todo lo que pudimos lograr.
Cada un de nosotros te dimos nietos, Jonathan, Gabriela, Damián, Nahuel, Mariana, Selia, Lucía, Brenda, Yamila, Macarena, María José, Lautaro y Camila, a los cuales quisiste mucho y trataste de disfrutarlos a tu modo, en lo que tu enfermedad te dejaba.. Fuiste muy compañero de tus yernos Gabriel, Ricardo y Mario.
Fuiste un gran laburante, ya que desde muy pequeño trabajaste junto a tu padre como mozo, luego te dedicaste a la construcción, donde te apodaron “Chiflete” porque a donde ibas te la pasabas chiflando viejo!!. Ttambién pasaste por Metalúrgica, Impopar, donde más de uno se acordará tu estadía por allí.
Hoy la familia siente un gran dolor, pero sobre todo un vacío enorme que no podremos llenar.
Te fuiste y no llegaste a saber que ibas a ser bisabuelo, tu nietos “Piti” va a ser papá si Dios quiere para agosto.
Junto a mis hermanos tratamos de cuidarte y complacerte en todo lo que querías, en el caso de Paola ya no estarán esos días en los que te iban a limpiar la casa y le encargabas esas mandarina de cáscara suelta, de Karina los productos que usabas exclusivamente de de un mercado y a la que peleabas con gracia cuando no llegaba y la hacías enojar... de mi papi las tardes de mates, todos los días miro hacia la puerta de calle y nunca legarás, me parece escuchar el celular que me hacías sonar y yo te llamaba y hablábamos a cada rato, siempre te hinchaba en mi hora de descanso del trabajo y vos atendías y decías... ソque haces Vaca?.
Que sufrimiento es esto, dicen que la pérdida de un hijo no se supera nunca y yo creo que la partida de un padre es igual porque son personas únicas en la vida.
Te pido que nos des fuerza para seguir, sobre todo a tus viejos que han sufrido tanto injustamente y viven en el fondo de tu casa, el dolor será más grande, el vacío que sentirán cunado al levantarse cada mañana y ya no te verán.
Pido disculpas si me olvido de algo, pero es difícil hacer esto, quería agradecer a todos aquellos que nos acompañaron en este momento tan feo de nuestras vidas. A familiares y amigos que de una forma u otra sienten y lamentan tu ausencia viejo!!!
No puedo olvidarme de la atención en el Hospital Municipal Ramón Santamarina, tus médicos y enfermeros, sobre todo a la Clínica del Corazón de la Clínica Chacabuco, quienes trataron de hacer todo lo posible para que vivas en confort hasta el final de tu dolorosa enfermedad.
Como todo hincha de Boca, ソque genio no?, la peleaste con ganas hasta lo último y sufriste mucho, espero que Dios te haya dado la paz y el descanso eterno que vos merecías, aunque uno a veces es egoísta y quería tenerte por muchos tiempo más, algún día no volveremos a ver en esa otra vida que deseamos tener todos.
Nunca te olvidaremos, te queremos mucho, mucho!!!
Tu hija, mi hermanos, tu esposa, tus padres, hermanas y el resto de la familia.
Miguel Enrique Aznar falleció el 15 de enero a los 59 años de edad. Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
Rafael Humberto Novelino
Rafael Humberto Novelino había nacido el 14 de marzo de 1930 en Gral. Belgrano.
Desde muy joven se desempeñó laboralmente en varias ciudades de la provincia desempeñándose en tareas rurales.
No se casó, pero siempre estuvo a su lado su prima Teresa que lo cuidó hasta sus últimos días.
En sus años en Tandil se trabajó en el área de Parque y Paseos el Municipio.
Rafael Humberto Novelino falleció el 19 de enero a los 79 años. Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal.
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