20 de agosto de 2021
Gracias a
este aporte no reembolsable del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación,
los ocho integrantes de esta nueva unidad productiva dedicada a la carpintería
podrán potenciar la producción de maceteros, postigos, estantes y otros objetos
elaborados con pallets y diferentes maderas.
Se trata de
la primera cooperativa de liberados que se pone en marcha en nuestra ciudad y
apunta a la inclusión social de aquellas personas que han atravesado
situaciones de conflicto con la ley penal en pos de promover una sociedad más
justa y segura.
El acto se
desarrolló en la sede de la fábrica recuperada Ronicevi, ubicada en avenida
Falucho 950. Participaron el presidente de la Asociación de Magistrados y
Funcionarios Judiciales de Tandil, Diego Araujo; el padre Andrés Pérez; la
directora de la Región 1 del Patronato de Liberados, Silvina García; la jefa de
la Delegación Tandil, María Valdez; el delegado seccional del Instituto
Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), Diego Britos; y la
precandidata a concejal por el Frente de Todos, Noelia Domenighini; entre otros
invitados e invitadas especiales.
En primer
lugar, compartió unas palabras Micaela Ferreira, una de las coordinadoras de la
cooperativa e integrante del Movimiento Evita. Contó que todo comenzó a partir
de una invitación de Nicolás Carrillo para poner en marcha este proyecto.
Así fue
como, en articulación con el Patronato de Liberados, empezaron a coordinar
reuniones y encuentros con los liberados, para que comiencen a reconocerse como
trabajadores. Luego de definir que querían avocarse a la carpintería, pusieron
manos a la obra y compraron los primeros pallets para empezar a producir
diferentes productos, utilizando sus propias herramientas.
Además de
apuntar al trabajo, Ferreira detalló que también realizan un acompañamiento
terapéutico a los integrantes de la cooperativa y anticipó que el próximo
objetivo es poder conseguir un espacio propio para poder reforzar el sentido de
pertenencia.
Por su parte, Fernando, uno de los integrantes de Coopere, contó que comenzaron con serigrafía y estampado, pero como no tenían herramientas, decidieron dar el vuelco hacia la carpintería. Así fue como empezaron a tomar pedidos y vienen manteniendo la cooperativa en pie.
Una experiencia nueva
Seguidamente,
María Valdez admitió que para el Patronato de Liberados se trata de "una
experiencia totalmente nueva esto del trabajo cooperativo, fue muy interesante
y movilizante la convocatoria, y que las chicas pudieran hacerse cargo de la
coordinación. Nosotras también estamos aprendiendo cómo es este sistema, recién
estamos empezando y ya presentamos un proyecto para poder conseguir más
herramientas".
Reconoció
que "esta forma de organización es muy nueva para el Patronato de Liberados y
era fundamental, así que estamos muy contentos y en lo que necesiten, cuenten
con nosotros".
Luego, tomó
la palabra Silvina García y afirmó que "trabajar con la economía popular es
nuevo también. Surgió a partir de la nueva gestión del Patronato de Liberados,
donde entendimos que si no tenemos trabajo ni educación, no vamos a poder salir
adelante. Es satisfactorio este trabajo y creemos que es el camino".
En tanto, Diego Britos consideró que "el hecho de que ellos se integren al modelo cooperativo es muy bueno. El éxito de esta unidad productiva va a estar atado al compromiso que tengan ustedes y también a las nuevas formas de producción que vayan surgiendo para seguir creciendo, diversificando sus productos y combinándose con el resto del esquema cooperativo en la ciudad y en la región. Cuentan con todo el apoyo del Inaes. Los felicito y sigan así".
"Es importante juntarse y trazar ideas"
Por su
parte, Diego Araujo expresó que "los protagonistas son los chicos y tomar esa
iniciativa para conformar algo que les puede hacer bien es un paso más para
integrarse en la comunidad, ya que a veces no hay espacios, ésa es la realidad.
Y las chicas son un motor que tiene que estar ahí. Es un esfuerzo conjunto".
Admitió que
"muchas veces nosotros queremos colaborar en forma individual y resulta
insuficiente. Es importante juntarse, trazar ideas, llevarlas adelante,
mantenerlas y compartir el enorme esfuerzo que están haciendo, y que va a tener
sus frutos. No sólo ustedes en el trabajo cotidiano que van a hacer en la
cooperativa se van a sentir útiles, sino que eso también se refleja en la
familia y en la comunidad. Los felicito por la iniciativa y cuentan conmigo en
lo que pueda colaborar".
En tanto,
el padre Andrés contó que hace más de 16 años que está trabajando como capellán
en cárceles y "siempre faltó esto, que me parece novedoso. Siempre falta esa
posibilidad para quien sale en libertad de tener un trabajo digno, en este
formato de cooperativa también, y uno lo celebra. En la diócesis de Azul
tenemos alrededor de 9 cárceles y esto que están haciendo ustedes es la primera
experiencia, así que espero que pueda replicarse en otros lugares".
Por su parte, Noelia Domenighini felicitó a los integrantes de la cooperativa y consideró que "la reinserción después de una pena privativa de libertad es muy difícil y pareciera que uno lo ve como escrito en papel, y ver que existe esta posibilidad de que se hayan agrupado con un fin que tiene que ver con el trabajo es para celebrarlo y también para replicarlo".
Apostar al encuentro
Finalmente,
Nicolás Carrillo dijo que "hoy venimos a celebrar un punto de partida. Estamos
iniciando un nuevo sueño, como cuando iniciamos el resto de las cooperativas
que pusimos en marcha, y este comienzo necesita una celebración y un
encuentro".
Citó al
Papa Francisco y habló de la "cultura del descarte", en la que no sólo la
humanidad descarta cosas materiales, sino también personas porque "el hecho de
que hoy la mitad de la población en la Argentina esté bajo la línea de pobreza,
tiene que ver con una cultura del descarte, de olvidarnos de los demás, y lo
vemos a diario".
"Y en ese
descarte, se dan para mí dos paradojas crueles: cuando uno está afuera del
sistema, parece que la sociedad le echa la culpa. Y también se da que estamos
en un sistema en el que si bien todos somos iguales, no todos tienen los mismos
derechos. Y más allá de la coyuntura en la que estamos, quiero celebrar esto
porque acá hay un objetivo de trascendencia. Felicito a las compañeras porque
vinieron a hacer la política con mayúscula, la que transforma la realidad. Una
política de ayudar al otro por los que vienen", destacó Carrillo.
Apuntó
entonces a avanzar en la cultura del encuentro y en la organización para
mejorar las condiciones de vida de toda la comunidad. "Recién estamos empezando
y esto tiene que ser una experiencia para demostrar que se puede hacer otra
cosa, que podemos construir una forma de vida. Tenemos que construir una
sociedad con dignidad y el Estado no puede negar más esta realidad. Tiene que
ser una prioridad".
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