21 de febrero de 2020
La mayoría eran pejerreyes de tamaño chico y mediano. El mes pasado, un fenómeno del mismo tenor, pero de un volumen mucho mayor sorprendió a pescadores y cuidadores del lugar.
Con aquella mortandad de la última quincena de enero, se pensó que las altas temperaturas y la importante baja de la cota hídrica de la laguna eran la causa de la muerte de los peces, que se encontraban faltos de oxígeno, un suceso que se repitió en muchos ámbitos de la región.
Por este motivo, se decidió suspender la actividad por unos días, hasta retirar del lugar los peces y dejar limpio el predio. Se volvió a habilitar, presentando el cuerpo de Bomberos de la ciudad de Benito Juárez un predio excelente como nos tiene acostumbrados, pero tristemente, y a pesar de que hubo recientes lluvias que oxigenaron las aguas, una nueva mortandad se dio en la jornada del miércoles.
Cuando mayor es la temperatura del agua, menos oxígeno retiene y disuelve. En tanto, el metabolismo de las bacterias y otros organismos acuáticos que consumen materia orgánica aumenta notablemente y, por ende, también se incrementa el consumo de oxígeno, provocando una reducción importante del gas y por consiguiente la muerte de los peces. Habrá que analizar si fue esta la razón, o si en este caso, otra fue la causante. En las últimas horas del miércoles, el predio ya había quedado limpio y nuevamente en condiciones de recibir a los pescadores.
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