26 de junio de 2026
Desarrollada por el INTA, la nueva variedad presenta menor pardeamiento y mayor tolerancia al daño mecánico. Fue inscripta oficialmente en el Registro Nacional de Cultivares y en el Registro Nacional de Propiedad de Cultivares el 23 de junio de 2026.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) alcanzó un hito en la biotecnología aplicada al agro con la inscripción de OLI INTA, la primera variedad mejorada mediante edición génica registrada en la Argentina. La oficialización se concretó a través de su publicación en el Boletín Oficial el 23 de junio de 2026, tras su incorporación al Registro Nacional de Cultivares del Instituto Nacional de Semillas (INASE).
El desarrollo fue llevado adelante por el equipo del Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce, quienes utilizaron herramientas de edición génica para apagar de manera precisa el gen responsable del pardeamiento enzimático en papa. Como resultado, la ausencia de moretones subsuperficiales en tubérculos sometidos a golpes durante la cosecha, el transporte o el almacenamiento.

Innovación con
impacto productivo e industrial
OLI INTA se caracteriza por mantener mejor su color luego
del corte y no desarrollar moretones frente a los golpes y daños mecánicos.
Esta característica resulta particularmente relevante para la cadena industrial
de la papa, donde las manchas internas provocan descartes y pérdidas
económicas.
Gabriela Massa, investigadora del INTA y del CONICET e
integrante del equipo de desarrollo, explicó que "la edición génica
permitió inactivar el gen de la polifenol oxidasa, lo que evita la formación de
pigmentos oscuros en los tejidos dañados". En este sentido, destacó que
"al reducirse el pardeamiento, disminuye el descarte industrial y se
mejora la calidad del producto final".
La especialista subrayó además que esta mejora tiene
beneficios tanto económicos como ambientales. Por un lado, permite reducir
pérdidas en la industria procesadora y mejorar la valorización de la
producción; por otro, contribuye a disminuir el volumen de residuos generados
en el proceso.
Tecnología de
precisión y marco regulatorio
La edición génica utilizada en el desarrollo de OLI INTA sin
incorporar información genética de otras especies, lo que la diferencia de los
organismos transgénicos. Este aspecto resulta clave desde el punto de vista
regulatorio, ya que estas variedades siguen la misma normativa que las
obtenidas por mejoramiento convencional.
Argentina cuenta desde 2015 con un marco regulatorio
específico para estas tecnologías, lo que ha permitido avanzar en su desarrollo
y aplicación. En este contexto, la inscripción de OLI INTA constituye una
evidencia concreta de que la ciencia nacional puede traducirse en innovaciones
con potencial de adopción productiva.
Proyección
internacional y contexto global
El registro de esta variedad se da en un momento de
creciente reconocimiento internacional de la edición génica. Recientemente, la
Unión Europea avanzó en la adopción de un nuevo marco regulatorio para las
Nuevas Técnicas Genómicas (NGTs), reconociendo su potencial para el desarrollo
de cultivos más resilientes y sostenibles.
En paralelo, la inscripción en Argentina abre la posibilidad de avanzar con registros en otros países de la región, como Brasil, donde esta tecnología también cuenta con un marco regulatorio favorable.

Una herramienta para
los desafíos futuros
Además de las mejoras en calidad, la edición génica se
presenta como una herramienta estratégica para el mejoramiento vegetal frente a
escenarios de cambio climático. Permite introducir modificaciones específicas
en cultivares ya difundidos, acelerando los tiempos de desarrollo y
favoreciendo la adaptación a nuevas condiciones ambientales, plagas y
enfermedades.
"Esta tecnología permite incorporar cualidades a
variedades exitosas para la producción, lo que representa un cambio fundamental
en la manera de hacer mejoramiento en la papa", señaló Sergio Feingold,
ex-Coordinador del Programa Nacional de Biotecnología del INTA.
Articulación
institucional
El desarrollo de OLI INTA fue posible gracias al trabajo
conjunto de investigadores del INTA y del CONICET, con financiamiento de
iniciativas como Procisur y FONTAGRO. Este proceso integró conocimiento
científico, formación de recursos humanos y demandas del sector productivo,
dando como resultado una innovación concreta transferible a la cadena
agroindustrial.
La inscripción de OLI INTA marca el inicio de una nueva
etapa para el mejoramiento vegetal en la Argentina, en la que la edición génica
comienza a consolidarse como una herramienta clave para generar soluciones
tecnológicas orientadas a una producción más eficiente, sostenible y
competitiva.
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