4 de agosto de 2009
Por Daniel Colombo(*)
El concejal Carlos Mansilla ha encontrado la bola de cristal. Según ha dicho en una nota a este diario, el Municipio “pergeña subir tasas para capear el ajuste”.
Orgullosamente integro la administración de Miguel Lunghi desde el Concejo Deliberante, pero debo admitir mi desencanto porque el intendente nos escondió su brillante plan de aumentar las tasas en plena crisis. Afortunadamente, lo tenemos a Mansilla para que nos ilumine con su sabiduría, producto tal vez de algún viaje astral.
Claro que hubiera sido mucho mejor que el kirchnerista arrepentido utilizara el oráculo que aparentemente posee para advertirnos sobre las calamidades que llovieron sobre el país, producto del atropello al sector agropecuario del que él mismo fue parte de buena gana, la crisis internacional, el Dengue y la Gripe A.
Dejando de lado la ironía, extraña sobremanera que Mansilla pida eficiencia cuando hasta hace poco era militante de un gobierno nacional que aumentó en pleno invierno las tarifas de gas y electricidad.
También ataca las políticas locales de asistencia y esto sí que es llamativo; probablemente quiera ver niños hambreados en su más corta edad para que en lugar de ciudadanos lúcidos haya votantes subpensantes mucho más fáciles de contentar con un choripán.
Como evidentemente ha olvidado la realidad que atraviesa nuestro país, me tomo el atrevimiento de recordársela:
Se desplomó el crecimiento económico.
Aumentaron la pobreza y el desempleo.
El valor agregado de la producción en franca crisis.
La inversión extranjera ausente.
Bajamos continuamente en el ranking mundial de productividad y competitividad.
Es menor la actividad petrolera y seguimos exportando lo poco que nos queda.
Por primera vez en la historia regasificamos y compramos gas licuado.
Entregamos a capitales extranjeros la explotación minera por un canon vergonzoso, no les cobramos impuestos internos y contaminan el ecosistema destruyendo glaciares milenarios.
Importamos la Influenza A y le agregamos el Dengue.
Crece la criminalidad y solo falta que al “paco” lo vendan en los supermercados del Gran Buenos Aires.
La Educación no crea el capital humano exigido por la nueva Economía del conocimiento.
La corrupción sigue intacta, la certidumbre jurídica es deficiente y la administración pública no brilla (preguntarle si no a las multinacionales telefónicas que mantuvieron su ganancia global gracias al aporte de Latinoamérica).
Podríamos seguir diagnosticando, igual que el colega del “bloque serrano”, que en su obnubilación confunde el acotado margen de maniobra de los municipios con el poder de decisión prácticamente unitario de los Estados Nacional y Provincial.
La triste situación que nos toca a los argentinos en nuestro devenir no debería ser aprovechada por cualquier aprendiz de brujo para tratar de obtener un minuto de notoriedad mediática.
Se necesita calma para encontrar el camino, pero también cordura y algo de memoria; no puede pensar Mansilla que se desembarazará de su reciente pasado kirchnerista sin que la sociedad lo recuerde como el hombre que en Tandil apoyó a un gobierno que, con su necedad y soberbia, ha generado buena parte de los problemas que ahora nos golpean y que afectan principalmente a nuestros vecinos más necesitados.
Esos a los que Mansilla ahora dice representar.
(*)Concejal UCR
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario