11 de abril de 2022
Por Juan Arrizabalaga
Estamos de acuerdo con el señor Intendente. "Tandil no
tiene techo". Estamos de acuerdo, porque esa es la realidad del tercio de la
población tandilense.
Se viene Semana Santa y miles de tandilenses no pueden
acceder de manera justa a un techo. La actitud del gobierno municipal con
respecto a no regular los alquileres informales representa ya una desidia
pública y política. Pero como si fuera poco, se suma a esto la acefalía de la
Oficina Municipal de Atención para Inquilinos. Justo en estos meses tan
críticos.
LA DESIDIA ANTE EL ALQUILER INFORMAL
Las consecuencias de la desregulación de la actividad
comercial que realizan casas y departamentos en el alojamiento turístico
(compitiendo de manera desleal con los alojamientos registrados) ya son graves.
Este fenómeno achica fuertemente la oferta de alquiler de vivienda, eleva
enormemente los precios de los alquileres, impide la posibilidad de renovar
contratos para miles de familias en la ciudad. E incluso va engendrando el
huevo de la dolarización de los precios en la ciudad.
La regulación de este fenómeno es un pedido del sector
registrado del turismo y de la organización de inquilinos. La masificación del
alquiler informal, en manos de dos plataformas extranjeras, está transformando
drásticamente el modelo de ciudad que las y los tandilenses pretendemos o
creemos estar decidiendo.
Estos meses de comienzos de año han sido graves para los
hogares inquilinos. La crisis está en la posibilidad de renovar contrato o
firmar en un nuevo inmueble. Los departamentos están en el alquiler temporario,
y aún falta Semana Santa, o de lo contrario ponen precios por las nubes. El
gobierno municipal se saca el sayo de encima, mira para afuera, y sigue
observando desde la tribuna el drama habitacional.
Los responsables de Rentas, Habilitaciones y el Director
de Turismo bien gracias. Contra un carro panchero o una feria hay mucha
regulación, para lo demás se mira al costado. El incumplimiento de la función
pública es selectivo. La planificación del "Destino Tandil" es un verso.
El sector inmobiliario también quiere una ciudad de paso.
Turistas y contratos cortos para estudiantes universitarios. Lo expresaron las
autoridades del Centro de Martilleros. Que los miles de hogares tandilenses que
alquilan vean como se arreglan.
LA ACEFALÍA DE LA OMAI
Pero si esto no fuera suficiente, la Oficina Municipal de
Atención para Inquilinos, que viene teniendo un papel cada vez más alejado de
los intereses de los inquilinos, hoy se encuentra acéfala. Esta oficina que
debería atender los múltiples reclamos de cientos de hogares inquilinos, ante
tantos abusos, y el drama que están viviendo, hoy está ausente. Si la desidia
municipal ante la desregulación del alquiler informal turístico no fuera
suficiente, la OMAI está acéfala. Su responsable, que además pertenece al
sector inmobiliario, hoy está en otra tarea. Era más urgente la actividad de
"Ceremonial y Protocolo".
UNA BELLA EPOCA PARA POCOS
Para un sector del microclima local, nuestra ciudad está
viviendo especie de "belle epoqué". Pero pareciera ser que éste progreso viene
atado a grandes dificultades para una parte importante de sus ciudadanos. De
seguir así, está a la vista que a la fiesta del Bicentenario una parte de la
ciudad no va a estar invitada.
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