26 de julio de 2009
Por Guillermo Fernández
La decisión de no participar de los Juegos Deportivos Bonaerenses quizás no signifique nada para aquellos que no están vinculados al deporte, pero para otras personas es una determinación que no se puede entender.
¿La grave crisis social en la que está inmersa la ciudad se soluciona con dejar a una gran cantidad de personas sin Bonaerenses?. ¿El dinero que se necesita para participar de los Juegos es la solución para la gran demanda social que existe en la actualidad?.
Lo concreto es que el municipio recortó en deportes, un lugar que por lo hecho durante el gobierno de Miguel Lunghi y en los anteriores interesa muy poco.
El deporte y todos los beneficios que genera como herramienta de inserción de una persona en la comunidad, es simplemente un verso de políticos. A decir verdad a ningún dirigente político le interesa el deporte de Tandil.
Jamás hubo una política deportiva ni la habrá, hasta tanto no se conforme una Secretaría que tenga su presupuesto anual. Como eso está lejos de producirse, lo deportivo inmerso en la Secretaría de Desarrollo Social no sirve.
Para el gobernante de turno lo más fácil es salir en la foto con el deportista exitoso, entregándole algún obsequio y listo. Porque no me van a decir que colaborar con un atleta o delegación para que haga un viaje o entregarle un cuchillo en el despacho del Intendente, es desarrollar una política deportiva. Basta de verso por favor. Se han comenzado a sincerar ante la gente y es bueno que esto suceda, aunque la gente lo siga respaldando en las urnas por la cosmética que se ha realizado en la ciudad.
Tandil en materia de infraestructura deportiva está atrasado 30 años y a nadie le importa. Por el actual gobierno radical pasaron como directores de Deportes: Ernesto Palacios, Leonardo Bepmale y Carlos Ilero. Los dos primeros prometieron imposibles y se fueron, él restante habla poco. Ninguno hizo absolutamente nada, ni siquiera han logrado realizar una fiesta del deporte como los deportistas merecen.
No hay capacidad de gestión para elaborar nada, porque no interesa nada. ¿Dónde está el trabajo en los barrios del que tanto alarde hacen?.
La situación es muy lamentable, muy triste. El gobierno tiene solo dos premisas deportivas a lo largo de los 365 días. La primera la Colonia de Vacaciones. La segunda los Juegos Bonaerenses. Ya se han perdido los Bonaerenses por una decisión política emitida en un escueto comunicado, manteniendo la línea de no darle demasiada trascendencia a lo deportivo. Esperemos que el próximo objetivo no sea ponerle punto final a la Colonia de Vacaciones, que es algo que disfrutan innumerable cantidad de pequeños de distintos barrios de la ciudad, en lo que muchas veces los políticos dicen pensar.
Sin querer inmiscuirme en la economía comunal, le propongo al intendente Miguel Lunghi que le pida la renuncia a Carlos Ilero y a todo su equipo de trabajo y que ese dinero que se ahorra en sueldos, el municipio lo destine a la ayuda social.
También sería un buen gesto que Carlos Ilero renuncie ya mismo a su cargo. No sirve de nada ser Director y cobrar como tal si hay muy poco trabajo para desarrollar, a lo que se le suma una muy poca capacidad de gestión para generar recursos, optando por entregarse a las determinaciones de sus superiores sin la rebeldía necesaria.
El reciente slogan de campaña política - donde se gastó mucho dinero para promocionar a Marcos Nicolini - expresaba: "Lunghi esta". En el deporte aún se lo está aguardando porque salvo a los deportistas, ni al intendente ni al resto de los funcionarios que lo acompañan les interesa en lo más mínimo el deporte en Tandil.
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