22 de julio de 2010
En la previa, la marcha al municipio en reclamo de una política habitacional para Tandil se presentaba infructuosa y reiterativa, pero un debate cara a cara, por espacio de una hora, entre el jefe de gabinete, Juan Pablo Frolik y los dirgientes sociales, rompió el molde y arrancó novedades sobre el conflicto en la toma de Smata.
En su propio despacho y con los medios de prensa en la sala, el funcionario protagonizó un áspero debate político sobre la situación en el complejo habitacional de los mecánicos.
Entre los puntos salientes donde el Gobierno dio un paso atrás, se destaca la polémica figura del "comodato irrevocable". Antes de la encendida discusión, Miguel Lunghi jugaba todas sus fichas a utilizar este marco para entregar las 20 casas prefabricadas a las 16 familias que habitan Smata.
Frolik se comprometió a revisar la figura legal para que los beneficiarios se hagan de los inmuebles en forma definitiva. Previo acuerdo del Instituto de la Vivienda, obviamente. El segundo del intendente respondió así a las denuncias por "discriminación", explicitadas en los letreros que se dejaron ver en la concentración.
Las ONGs reiteraron que las casitas deben levantarse lo antes posible, y si es necesario, que la comuna haga los desembolsos sabiendo que desde La Plata llegarán los recursos, antes o después. Incluso transmitieron que la empresa "Viviendas Roca" en escasos días podría terminar el conjunto habitacional.
Aunque el Ejecutivo le puso un coto a la solicitud, pues sostiene que como toda obra pública, la cuestión debe respetar los procesos licitatorios, trámite que no demandará menos de 45 días.
Por su parte, Frolik le mostró a los reclamantes un mensaje de texto donde se confirmaba que en 15 días estará en Tandil el ATP, es decir, los fondos de Provincia para solventar los inmuebles precarios para la gente que ocupa en Smata.
Otro de los párrafos salientes del debate se centró en los términos consensuados durante la visita a Tandil de Rubén Opel, titular de Tierras de la Provincia. Frolik perjuraba que la Gobernación y el municipio "estamos en pleno de acuerdo" con no extender los servicios, pues sería convalidar la toma en Smata.
"No es lo que hablamos, nosotros estábamos y Opel nunca dijo eso", desmintió Cena visiblemente indignada.
Es que la interpelación mutó desde la construcción de la veintena de casas para salvar la emergencia habitacional hacia el problema inmediato: el frío, la falta de salud y alimentación, la desprotección social de decenas de menores y el incumpliento del amparo judicial que ordenó dotar de prestaciones básicas al barrio.
"No me resbala que 38 chicos estén padeciendo el frío", contestó Frolik para pedir paciencia. "Servicio Local en el barrio sí, pero te pido que no me pidas luz y agua", le dijo a González.
Las agrupaciones le clamaron por una canilla de agua corriente, garrafas y alimentos para salvar el panorama hasta que se edifiquen las prefabricadas.
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