30 de junio de 2016
La lectora Marisol Rivas puso al descubierto el maltrato recibido por parte de empleados del servicio público de salud ante un caso de ataque de pánico, en tanto que se mostró indignada por el denominado "Tandil Soñado", slogan que tras el mal momento vivido lejos está de cristalizarse, opinó.
"¿Tandil lugar soñado?. Generalmente cuando una persona se siente mal, suele llamar a un médico que por su juramento hipocrático debe atender al paciente. El miércoles pasado a las 19.15" llamaron al Hospital Ramón Santamarina por un cuadro de ataque de pánico, indicó la señora en su relato.
Lo primero que le contestaron era "si yo no podía traer a la persona, cuando el ataque de pánico prácticamente inmoviliza por un tiempito" a quien lo sufre, describió.
Rivas indicó luego que "llegó la doctora sin título en la ambulancia, una enfermera, y empieza a gritar, "colaborá, colaborá, parate, así no, parate y colaborá, vamos, como te llamás, decime dale, respira bien por la nariz (tarea no tan sencilla)".
Inmediatamente, la enfermera "miró al chofer de la ambulancia y hace un hermoso comentario como: "está empastillada". Primero no es una forma de expresión de un profesional de la salud y segundo no es un buen comentario para hacerle al paciente que sufre un ataque de pánico".
Al paciente "lo suben a" la unidad sanitaria, "siempre con ese buen trato de parte de la enfermera Analía, se llega al hospital, obligan nuevamente a colaborar al paciente, "parate, sentate en la camilla, vamos, dejá de temblar, pone todo flojito, respira bien, 1 hora reloj sentado en una camilla, vuelve la misma enfermera: "levantá la lengua, tomá esto. "Qué es", pregunta el acompañante del paciente, y contesta "una pastilla". Buena respuesta. Una hora más y llega una doctora, "bueno, ya está", entonces nuevamente el acompañante pregunta si no se le puede hacer una tomografía, porque se desmayó".
La galena contestó que "no era necesario porque no tiene síntomas de nada. Es vidente natural. Nunca jamás puso un dedo sobre el paciente, ni auscultó, no tomó la presión, y muy vagamente consultó sobre que había pasado, ni hablar de consultarle como se sentía. "Bueno me firmás para retirala", le pidió al acompañante, mientras tanto había un síntoma de adormecimiento, en brazo y pierna derecha. Vuelve la doctora y le hace sacar el buzo, levanta los brazos, abre las manos, "abrilas", le gritaba. Acostate, dobla la rodilla, así no, doblá, levantá, dale así no, el músculo está tenso. Maltrato y más maltrato, abandono total de un paciente. Pero sin juzgar en la cabina de al lado dos médicos atendiendo a un chico que se sentía mal, tenés fiebre, alguna vez tuviste bronquitis, te nebulizaste, te hiciste puff, todas las respuestas eran no. ¿ Fumas? no, va si, pero no cigarrillos, marihuana, pero no le digan a mi papá porque me mata. Yo creía que hacía bien, vamos a hacer placas, radiografías, tomografías. Si "yo" 19:30 hubiera estado empastillada capaz que me atendían como corresponde, o al menos hubiera recibido un trato mas humano", concluyó la vecina.
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