21 de octubre de 2013
Habitantes de la zona cercana al complejo Sierra del Tigre alzaron la voz contra lo que califican como un "total abandono" comunal, y mientras abonan religiosamente las tasas, los caminos permanecen intransitables, al tiempo que carecen de los servicios básicos.
Carlos Alberto Flores (47) vive hace 7 años en ese pujante sector urbanizado, aledaño a unos de los paseos tradicionales de la ciudad. Según manifestó a LA VOZ, "pagamos impuestos de Berverly Hills y nos dan la estructura de Mozambique",
Los lugareños afirman que nunca vieron una máquina municipal que empareje los senderos de tierra. Flores tiene su domicilio en el pasaje Maradona, entre las calles Cereseto y Pueblo Vasco.
A menudo, el barro y la lluvia copiosa les impide a las familias salir a realizar sus actividades cotidianas, mientras los reiterados reclamos en la Municipalidad cayeron en “saco roto”.
Con las precipitaciones, "mi esposa es docente y no puede ir a dar clases, y los chicos tampoco van a la escuela", lamentó el entrevistado.
Además, es un sector marginado de la red de transporte público de pasajeros. En tanto que el agua se obtiene de los pozos, y con esfuerzo -y dinero- personal encararon el acceso al gas natural.
"Es muy preocupante el modo en que se administran los recursos públicos", criticó el vecino.
Además del mal estado de las calles, la falta de prestaciones como cloacas y agua corriente, realidad que viven otros tantos lugares de Tandil, aqueja a los habitantes de ese sector periférico, al sur del ejido tandilense.
"De alumbrado, barrido y limpieza pagamos 200 pesos, y acá no viene nadie", puso en blanco sobre negro.
Flores enfatizó que ante la ausencia de respuestas del Estado, "lo único que me queda es intimarlos". Por otro lado, cuestionó la "injusticia" en el reparto de los servicios según el apellido. "Del otro lado de la avenida Don Bosco vive (Juan Martín) Del Potro, y la calle está espectacular. Me parece bárbaro, pero debe ser equitativo para todos", espetó.
"No sé qué es lo que esperan, tendré que recurrir a la Justicia como hicieron los vecinos de La Elena, porque esta zona también creció muchísimo", dijo Flores.
También puntualizó el contribuyente que "somos más de 50 familias" y las arterias son todas de tierra y piedra, con lo que el paso de los camiones y las lluvias terminan "destruyendo todo".
"La únicas arenadas son las calle Francia (donde se ubica el Boliche de Noli) y Suiza, pero las adyacentes están abandonadas", refirió.
El vecino insistió en que "Tandil no es todo color de rosa", y opinó que "a la gente hay que hacerle un monumento, porque el que administra debería facilitarle la vida al ciudadano; hoy parecen ser nuestros enemigos, nos complican día a día", protestó sobre las autoridades locales que no toman nota de los reclamos. "Es digno de que esto se sepa", cerró Flores con la esperanza de "tocar la sensibilidad de algún funcionario".
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