3 de octubre de 2020
"Nunca pensábamos que sería breve, teniendo en cuenta lo que
ocurrió, por ejemplo, en Europa y cómo siguen dando la batalla. Pero desde el
principio tuvimos claro que los enfermos no son números, que los comercios no
son un balance contable, que los emprendedores no son una fuerza viva de ayer y
una agonía de hoy. Siempre, en la forma y en el fondo estamos hablando de seres
humanos, de sueños, de vecinos, de mujeres y hombres que comparten nuestras calles
y nuestras angustias y nuestras esperanzas. Pensar estrategias, escuchar,
reinventar proyectos, acompañar nuevos rumbos, atrevernos a cambiar la
realidad, aunque la realidad nos golpee tan duramente, son parte de mis
desvelos.
Confío en nuestro sistema de salud pública, en todos y cada
uno de sus integrantes, de igual modo que valoro el trabajo del sistema
privado; y en medio de la complejidad de la hora resalto aun más la potencia de
nuestra comunidad, nuestro Tandil, que se planta y da batalla. Con debate, con
ideas diferentes, con tensiones propias del momento extremo que nos toca vivir,
pero juntos en la importante y con un objetivo en común: salir adelante.
Ayer nos conmovimos con uno de los tantos ejemplos de la
lucha por la vida y el trabajo admirable de quienes la sostuvieron. Es la
historia de una señora de 73 años, enferma de coronavirus, que estuvo 31 días
intubada en la Terapia Intensiva del Hospital Ramón Santamarina, con patologías
previas y todas las ganas de vivir. Fue tratada con plasma, profesionalismo y
mucho amor y desde ayer habita una sala común del Hospital. Estas son las
pequeñas batallas que nos emocionan y que se ganan en el minuto a minuto. Cada
enfermo recuperado, cada comercio recuperado, cada empresa que vuelve a abrir
sus puertas conciliando el protocolo sanitario con la necesidad de trabajar y
producir, son pequeños combates de una pelea larga que todavía nos demandará
mucho tiempo, palmo a palmo y codo a codo.
Está claro que podemos hacerlo. Confío en todos ustedes y
les agradezco la confianza. Cada tiempo, cada época del mundo, tuvo sus dramas,
sus pestes, sus mortales angustias, sus pérdidas dolorosas. A nosotros nos tocó
lo que nos tocó. No vale quejarse. Estamos construyendo como sociedad un
equilibrio imprescindible, aunque difícil, entre la prioridad que es la salud y
el desarrollo de las actividades, la producción y el trabajo. Ese puente
delicado pero necesario es el que vamos tendiendo y transitando cada día y está
hecho de una palabra esencial: el compromiso de todos. Por lo mismo, vamos a
remontar el barrilete color esperanza. No hay lugar para el pesimismo. Si el
optimismo es la fe que conduce a un logro, bienvenida sea esa energía para
seguir celebrando la vida hasta que el coronavirus sea un mal recuerdo definitivamente
derrotado".
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