4 de abril de 2020
Queridas vecinas y vecinos:
Esta mañana no estamos como dicta la tradición en la cima del Parque Independencia, al pie del monumento al fundador, celebrando un nuevo aniversario de la creación de nuestra ciudad.
Estamos en esta casa, el Palacio Municipal, que es la casa
de todos. Siento que desde aquí, en este despacho que habito como tantos otros
intendentes a lo largo de la historia, no les estoy hablando a todos ustedes
sino a cada uno de ustedes. Y lo hago desde la razón y desde el corazón. Nos
toca este 4 de abril en una circunstancia excepcional, compleja, angustiante e
inédita.
Este hecho sin antecedentes, grave y extremo, nos pone a
prueba como sociedad, como pueblo, como comunidad, como familia social. Y
también -pues presumo que esto está ocurriendo en el interior de todos y cada
uno de nosotros- nos está sirviendo como enseñanza, lección que finalmente
cobrará toda su forma cuando el coronavirus sea parte de nuestro pasado.
Esta pandemia global que ha cruzado temerariamente la vida
de todos llegó a tres años del bicentenario de Tandil. Es una fecha anhelada
por la que venimos trabajando desde hace tiempo, y que hoy aparece tan cerca y
tan lejos. Antes que el bicentenario, entonces, está el aquí y el ahora. Por
primera vez una pandemia atroz ha unido lo urgente con lo importante. Frenar la
pandemia, cuidar la salud de nuestros vecinos, trabajar día y noche para que no
colapse nuestro sistema de salud, une en una misma idea-fuerza lo urgente con
lo importante.
Y en un mismo plano está para nosotros el de atender, como
lo venimos haciendo, las demandas sociales más imperiosas de los sectores más
vulnerables de la ciudad. Porque Tandil es un modelo de ciudad solidaria. Su
historia se hizo con la energía mancomunada de los sectores privados y
públicos: hay patriadas históricas que así lo demuestran, por ejemplo nuestra
Usina Popular y Municipal; por ejemplo, nuestra Universidad Nacional del
Centro. Con ese mismo espíritu que cifra la voluntad de acción de las
vecindades activas, que es nuestra ideología de base, las que nos une a todos
reduciendo cualquier grieta a su mínima expresión, estamos dando la batalla
desde lo público y lo privado, con gestión, con donaciones, con compromiso
social, con la valentía de todos los hombres y mujeres de nuestro sistema de
salud, de las organizaciones intermedias, de las fuerzas de seguridad, de
bomberos, de voluntarios que se han
puesto al hombro la responsabilidad social de ser parte vital de una comunidad.
Con todos ellos estamos dando la pelea.
Las vecindades activas hicieron esta ciudad. Y su legado
está a la vista: son las vecindades activas nuestro mejor anticuerpo contra la
pandemia. Es la reserva moral de una comunidad que no baja la guardia, que
cumple responsablemente con lo que tiene que hacer, quedarse en casa para
evitar el contagio, cuidarse uno para cuidar a todos.
A lo largo de la historia hemos sufrido pérdidas y
tragedias, pero nunca una amenaza tan devastadora que nos obliga concretamente
a cerrar la ciudad y a cerrar nuestras vidas, con todo lo que ella implica. Mi
posición sigue siendo la que tomé desde el primer minuto: Primero la vida,
después la vida y después la vida. Todo el resto puede arreglarse y de hecho va
a arreglarse. Y eso también lo haremos entre todos.
Ahora es el momento de la primera batalla, la que estamos
dando para evitar el contagio, la más importante, y yo sinceramente me conmuevo
con la actitud de más del 90% de los vecinos, de preservarse y preservar la
vida de los otros, para seguir siendo esa ciudad que hace 197 soñó el brigadier
general Martín Rodríguez al momento de fundarla.
Esta pandemia ha puesto a prueba de qué materia estamos
hecho los tandilenses. Estamos hechos de empatía, de voluntad de lucha, de
espíritu emprendedor, de solidaridad con los que menos tienen, y de
responsabilidad social y ciudadana. Estamos hechos con el pasado admirable de
nuestros pioneros, con la incertidumbre del presente que nos pone a prueba como
individuos y como sociedad y con el futuro, que será el tiempo de nuestros
hijos y de los vecinos del porvenir.
Como médico, como intendente y como vecino, soy un optimista
de nacimiento. Seamos optimistas con realismo. Esta batalla se gana desde cada
una de nuestras casas y será por el bien de esta casa de todos, nuestro querido
Tandil que hoy cumple 197 años de vida. Las saludo a todas y a todos los
tandilenses con una cita del filósofo José Ingenieros, que es como un canto a
la fortaleza tan necesaria para los momentos difíciles: "A los hombres
fuertes les pasa lo que a los barriletes: se elevan cuando es mayor el viento
que se opone a su ascenso".
Muchas gracias.
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