11 de abril de 2010
Por Guillermo Liggerini
La semana se fue con el hecho político que implica el discurso del Intendente en la apertura de sesiones ordinarias del Hcd. La nota saliente, el párrafo que generó mayor repercusión versó sobre la problemática habitacional. Una piedra en el zapato del pediatra que lo hizo -lo hace- trastabillar en su exitoso paso al frente de la comuna.
El asunto, como pocos otros, ha descolocado al lunghismo, que evidencia improvisaciones frente a una demanda constante y sonante. Aquel discurso en el Anfiteatro que otrora ediciones se reflejara, podría tomarse cual metáfora de los sentires radicales.
Aquella incomodidad del intendente frente al criticable escrache de los sin techo desde la tribuna, parece resultar la figura de lo que en el fondo está padeciendo el lunghismo frente a una situación que no supo, no quiso, ver.
Encima, en aquel acto, el mandatario bonaerense junto al titular del Anses anunciaron la construcción de 50 viviendas, pronunciamiento que volvió a sorprenderlos, aunque no por eso a las horas lo digirieron con la siguiente reflexión: “así finalmente queda demostrado que quien tiene que dar respuestas sobre el tema es la Nación y la Provincia, no el municipio”.
Pero las intervenciones comunales en el tema siguen dejando margen a la crítica. No sin discusión interna, finalmente y tras años de desconocerlo abrió un registro único de demanda habitacional, y como botón de la muestra, el papelón frente a lo que se había acordado con las Mujeres sin Techo, devenidas en asociación civil De Corazón Tandilense. Primero negando la demanda, luego desafiando y tras cartón, quedando enlodados en una incomodidad mayúscula.
El dicho popular lo sintetizaría mejor: desorientados como caballo en el techo. Primero se negó la entrega de terrenos en Movediza porque estaban destinados al Plan Federal. Ante la insistencia se acordó vía acta (se encargaron que Lunghi saliera en la foto con las demandantes para cerrar el año) vender los terrenos linderos al barrio 17 de Agosto. Pasaron los días y se anoticiaron de un informe lapidario (las precisiones y demandas técnicas datan de la década del 80) que redunda en lo inviable del predio sin obras de infraestructura que alude a millones de pesos de inversión.
Frente a la mala nueva, se retomó la idea de aquellos terrenos en La Movediza que primeramente habían sido negados, con la curiosa novedad que se toparon con un ocupa sojero. Ya no sólo se vieron sorprendidos por tomas masivas en Movediza y en Smata, sino con un nuevo perfil de ocupación que, claro está, tuvo mejor trato que con aquellos otros necesitados.
Anoticiados por la propia agrupación, el Ejecutivo se dijo enterado de predios que forman parte del patrimonio comunal eran ocupados por un vecino que abusó de la confianza y/o desidia para sembrar el yuyito.
Sin sonrojarse, se admitió la situación, con la buena nueva que el ocupa “mostró buena predisposición” para retirarse, no sin antes levantar la cosecha y acordar un canon. La pregunta sería si dicho canon será por la última cosecha o por los años que aprovechó la siesta del estado comunal.
La parodia protagonizada forma parte de aquella misma incomodidad que el lunghismo vive frente a una demanda que ya se instaló para quedarse, por más excusas y validos argumentos que se ensayen sobre las responsabilidades del erario nacional y provincial.
RECONOCIMIENTO
El mismísimo discurso de Miguel Lunghi en la apertura de sesiones lo admite. Por primera vez se reconoce la problemática y se dedica un par de párrafos al asunto.
El jefe comunal habló de la necesidad de mayor federalismo y una mejora en la coparticipación (bandera compartida por todos) y lo que genera el desequilibrio fiscal, para así asumir el reclamo de viviendas.
Insistió en que los municipios “por razones estrictamente presupuestarias”, no están en condiciones de abordar programas que ataquen seriamente el problema en forma estructural, contradiciendo lo que otras administraciones comunales hicieron.
Pidió dejar la hipocresía de lado a aquellos que reclaman que los impuestos de los tandilenses se destinen a intentar solucionar parte del problema habitacional, cuestión que podría ser al menos discutible, porque en definitiva, en el fondo, se trata de prioridades.
Lo que no podrá pedir Lunghi será que el asunto se retire de la agenda pública, y que la incomodidad vaya en aumento si se improvisa con acciones aisladas, forzadas, que flaco favor la hacen a una administración aplaudida por una mayoría de los tandilenses.
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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