3 de enero de 2010
Generalmente por éstos días todos se encargan de hacer un repaso, un balance del año que se deja. Luisito, un amigo, pedirá que no desista de esta costumbre de dejar sentada una mirada sobre lo que nos pasa y, en este caso nos pasó durante los 12 intensos, críticos meses. No sé porqué motivo, uno cierra el año pensando que el que viene será mejor.
En un país cíclico, imprevisible como el que se habita, no habría demasiadas armas para sostener esa esperanza, pero bien vale la pena intentarlo una vez más.
Un ligero y rápido recuento de las cosas que nos pasaron, podrían detenernos largo y tendido sobre lo que deparó la crisis económica, la crispación política, pandemia y demás yerbas. Pero también de esos conflictos se sucedieron hechos que alimentan aquel optimismo que el otrora presidente de emergencia que ahora quiere repetir -Duhalde- supo exclamar frente a las cámaras sin sonrojarse. “Estamos condenados al éxito”. En particular Tandil y la administración lunghista tuvo un año muy complejo por transitar. Una industria madre como la metalmecánica en depresión, un campo resentido por las políticas k, sumado a la emergencia sanitaria, deparó en meses muy sensibles, delicados de sobrellevar.
Empero, surgieron datos, acontecimientos y actores, que nos remite a pensar que aquella frase del ex caudillo bonaerense con ganas de recuperar terreno para destronar al que el mismo supo ungir, nos puede caber. Para la emergencia sanitaria, desde la ciudad se actuó con celeridad, con decisiones rápidas en el corte del ciclo lectivo y el montaje de un laboratorio propio con la Unicen para intentar de esclarecer lo desconocido.
Paralelamente, los profesionales de la salud trabajaron a destajo, poniendo al servicio de la comunidad todo su conocimiento, respaldado por una infraestructura que la administración lunghista supo concebir, vía colaboración y donaciones de vecinos varios. Por la ola de suspensiones, cesantías y desocupados por la depresión metalmecánica, la dirigencia política, sin distinción de credos ni banderías, organizó un comité de monitoreo de la crisis. Sus resultados fueron al menos de contención para sectores varios, no solo por los subsidios recibidos, sino también por el sólo gesto de juntarse en pos de unir esfuerzos y consensuar propuestas.
Ya más acá, finalmente el gobierno puso en marcha el compromiso del presupuesto participativo. La prueba piloto resultaron los velenses, que con una participación notable supieron asumir el compromiso de la participación y ahora podrán decidir en qué se gastan los recursos destinados para su pueblo.
En medio de la crispación política emanada desde Nación, en la ciudad el gobernador Daniel Scioli, el intendente Miguel Lunghi y el ex senador devenido en concejal Néstor Auza -el enemigo público número uno del radicalismo vernáculo- supieron sentarse en una misma mesa, tragarse varios sapos, ceder en sus ambiciones y/o pretensiones, y acordaron un proyecto de ley audaz, acorde a la imperiosa necesidad de preservar el tesoro natural más preciado: nuestras sierras. Se trata del proyecto Paisaje Protegido, por el cual se da un coto a la explotación minera en la poligonal. Un paso gigante, dilatado por décadas, que permitirá darle un mejor panorama a las futuras generaciones.
Sólo resta que los diputados ahora lo aprueben, y dependerá de todos aquellos y nosotros de no que no haya un amago más en la votación. Y cerrando el año, en el grave flagelo del déficit habitacional que la ciudad no supo resolver, un grupo de mujeres se organizaron, presionaron y empujaron a que el poder político los contenga. La agrupación Mujeres sin Techo, lograron acordar con la comuna un pacto que permitirá construir una treintena de viviendas en terrenos municipales. Las pagarán en cuotas a una constructora privada. Finalizando, en la última sesión del Concejo Deliberante, una misiva fue expuesta en el recinto para su tratamiento. Sí, Apeba, la asociación de prestadores eléctricos de la provincia de Buenos Aires, de la cual forma parte la Usina, habla de la intención de explorar en el mercado de las telecomunicaciones, en el negocio del cable.
La coyuntura, a través de la sanción de la ley de medios y la intención de darle fin a los monopolios, facilitará un viejo objetivo de la empresa mixta local que por circunstancias económicas pero también políticas de una dirigencia conservadora hasta aquí no había emprendido. Los ediles levantaron la mano sin dudarlo, ahora dependerá de aquella dirigencia salir de la modorra, comodidad que las acciones de la sólida empresa “municipal” de energía les supo dar.
Se trata, entonces, de buenas nuevas. El avión llegó. La ciudad demostró capacidad para afrontar la crisis y buscar, entre todos, la mejores salidas. Porqué entonces no pensar que Tandil está condenada al éxito.
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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