5 de diciembre de 2010
Por Guillermo Liggerini
La semana se inició con rezagos, conclusiones que dejó el masivo acto en el CCU, donde el kirchnerismo se movilizó al son del homenaje al ex presidente fallecido, Néstor Kirchner. Sentido recuerdo que también sirvió para verse las caras y, desde allí, posicionarse rumbo a lo que será, sin dudas, un espacio interesante en el mosaico electoral serrano.
Cuanto de los que allí se escuchó y se vio, se traduce en la practica y encarna una atractiva alternativa a la conocido en las urnas de 2011 hay un largo y denso camino. A priori se vio una confluencia de vecinos más allá del ideario peronista. Una manifestación más heterogénea. Tan rica como compleja, confusa, a la hora de intentar descifrar cómo aquella presunta manifestación cuasi religiosa por el líder muerto se transforma en una misma cofradía, en la comunión que logre bautizar un candidato común.
Como dato alentador, según la fotografía de los sondeos de opinión. Contarán con el repunte de la imagen presidencial y lo que presume una nueva candidatura del gobernador bonaerense, respecto al posible voto arrastre. En contrapartida, las diferencias intestinas folclóricas del justicialismo vernáculo que, ahora, afronta el desafío de convivir con otros sectores que comparten las políticas impulsadas por el kirchnerismo, pero no forman parte del credo peronista.
La patriada, entonces, será primero congraciar al mayor abanico posible de adeptos al curioso movimiento y no dejar muchos heridos en el camino, para luego dar batalla a un lunghismo triunfalista, que ya ha dado muestras de jugar -fuerte si es necesario- muy bien en la arena electoral, cimentado en una sólida gestión y moviéndose al compás del paladar tandilero.
GESTION
A propósito de gestión, también se ganó la atención mediática semanal los vaivenes de la administración lunghista que, podrían circunscribirse en dos menesteres importantes, aunque de dispar interés para el paladar del vecino de a pie.
Seguramente sigue provocando mayor repercusión en el frentista que se junte o no los residuos domiciliarios a lo que se imponga como regla de desarrollo urbano para con la reconversión de las canteras, pero ambos problemas merecen su atención.
Para con la basura, lo ocurrido con los contratados de la promocionada cuadrilla de limpieza urbana fue otro botón de la muestra que en Servicios algo huele mal, y no precisamente tiene que ver con los residuos que se juntan. Sin ingenuidad se viene fogoneando la salida del legendario director Lino Fernández, y desde allí se promueven conflictos que a priori demostrarían cierto desmanejo.
Cuánto incidirá el presunto desgaste del funcionario y cuánto de intereses políticos sindicales, difícil de establecer. No así para algunos funcionarios lunghistas que, al primer grito surge el acto reflejo de apuntar a la oposición. Frente a dicha estrategia discursiva, todo lo que suceda de aquí en más y descoloque al gobierno habrá que repetir sobre el presunto azuce de actores políticos interesados en inquietar la plenitud radical.
Para con lo que se podrá hacer o no en la virtual reconversión canteril, también hay intereses varios que, como mínimo, generan dudas. El radicalismo se dijo ofendido por las críticas de aquellos (entre ellos los preservacionistas) que sospechan de nuevos privilegios para los empresarios mineros, ahora inmobiliarios. Es que en los talleres promovidos para que participen todos los que quieran, hasta aquí no sugieron mayores precisiones, y se respira un halo de desconfianza al suponer que la participación es una mera formalidad para convalidar una suerte que ya estaría echada.
El radicalismo ostenta haber sido la fuerza política que mantuvo una coherencia en su discurso y en la acción frente a la problemática canteril. La historia así lo refrenda. También ostenta la tansparencia como modo de vida administrativa y actos de gobierno, todavía está a tiempo de esclarecer qué es lo que verdaderamente podrán hacer los mineros en los predios que por ley les arrebataron. Si dejarán de explotar la piedra para preservar el patrimonio natural o paradójicamente se reconvertirán en otra explotación igual de dañina, como la del indiscriminado negocio inmobiliario, con excepciones de por medio.
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