14 de diciembre de 2008
Por Guillermo Liggerini
La semana política se expiró de la mano de la celebración de los 25 años de democracia que se supo conseguir. Sistema generoso, por cierto, a la hora de contener aquellos actores que incluso atentaron contra ella en oportunidad que pudieron y más luego resultaron avalados por el voto de la mayoría. El resto, en tanto, sabedores de un sistema aún joven y rengo, que no alcanza a dar respuestas básicas para cualquier sociedad moderna que se precie.
El acto en el Salón Blanco municipal, acaso sirve para graficar sobre lo que implicaron estos años. Las presencias y ausencias fueron algo así como la fábula perfecta sobre los personajes y personalidades que le dieron vida a los tiempos contemporáneos tandilenses. Plagado de buenas y malas voluntades, tropiezos, especulaciones, miserias y virtudes, de una desprestigiada casta política que intenta, pero no puede revertir aquella apatía y recelo ciudadano.
Precisamente la escasa presencia del la gente de a pie, la ausencia de exponentes que para bien y para mal formaron parte de una buena parte de esta historia, los discursos acerca de reivindicar a la política por resultar la herramienta para resolver los problemas del pueblo, no del gobernante, precisamente en boca de aquellos cuya imagen no viene de la mano de la austeridad, son apenas algunos rasgos de por qué aún resta mucho por mejorar.
En definitiva, se trata de los viejos nuevos actores de uno y otro sector que esta novel democracia supo generar para representar el interés de los representados. La pregunta sigue siendo qué grado de complicidad han tenido éstos para que aquellos sigan adeudando las obligaciones de ayer y de hoy. Cuánto de esa apatía sirvió para alimentar las chances de los que en definitiva siguen resultando los mejores beneficiados del sistema del que todos debieran participar, y no solo con el sufragio.
LUNGHISMO
Mientras tanto, también el lunghismo agendó la fecha para festejar su nuevo año al frente de la gestión. Más allá de la celebración, pareciera ser que al radicalismo ya se le comienza a hacer carne la preocupación siempre flotando en el aire acerca de qué hacer más allá del pediatra.
Con una imagen positiva para envidia de cualquier dirigente político, Lunghi pareciera transitar cómodo por la gestión más allá de los desafíos que le impone la coyuntura. Por eso hay porqué festejar y tiempo como para calibrar la estrategia de cara a los nuevos escenarios electorales que se avecinan.
En el concierto de las especulaciones a nivel local y seccional, hoy el lunghismo parece resuelto a dejar de mantener su aislamiento y manejarse cual fuerza vecinalista. El propio Lunghi confió en su interés por contar con presencia provincial, conciente que hoy más que nunca el radicalismo local, a través de la sólida gestión, tiene chances y válidas pretensiones para pretender candidaturas más allá de las fronteras serranas.
Una vez más, se topa con las fragilidades de cuando entonces. Su solidez de equipo de gobierno se reduce a escasos nombres. De irse uno (Carlos Fernández el más probable), no hay reemplazantes de tamaño detrás. Si no, alcanza con recordar sobre el amago de Julio Elichiribehety en Desarrollo Social o la búsqueda de candidatos para liderar la lista de concejales. El apetito electoral tandilense se reduce al pediatra, y detrás hay un abismo, del cual sigue asomando sus narices un díscolo concejal que no goza de la toda la simpatía dentro del gabinete, Hugo Escribano. Ahí detrás nomás, en la consideración de la gente vendrá luego el que sigue siendo el enemigo público número uno del lunghismo: Néstor Auza.
JUSTICIALISTAS
El peronismo vernáculo, en tanto, después de la intendencia de Pizzorno a la fecha sigue tropezando con sus miserias, atado a los vertiginosos como cambiantes escenarios que le presenta la escena nacional y provincial. Tarea nada sencilla se encomendó el flamante presidente del partido, Raúl Escudero. Limar asperezas y congregar a la unidad precisamente desde un perfil que poco aporta a la armonía interna. El pequeño detalle de la toma de las instalaciones de la sede partidaria, invitando a los medios de prensa para denunciar sobre el presunto vaciamiento de lo que se supone la casa de todos los justicialistas, no ayudan en nada a la proclamada unidad. Más bien redunda en la folclórica riña intestina sobre la que nadie resultará airoso.
Tan solo escuchar las especulaciones que por la bajo se entretejen alrededor del mutualista, poco y nada favorece a la anhelada cofradía de cara a lo que será el armado electoral del año que se viene. Hablan de destierros para unos, y hacerles la vida difícil a otros que ahora intentan reacomodarse ante el esquivo escenario que vienen soportando sin solución de continuidad.
Así las cosas, se va transitando las últimas horas del año, el mejor de Escudero a la hora de medir un liderazgo político entre las filas peronistas, el quinto con la misma intensidad de un Lunghi más aplomado en la conducción municipal, y los 25 de democracia, con sus deudas pendientes.
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