31 de octubre de 2010

Locales

Locales. PALPITAR COMUNAL: El Tandil soñado tuvo su pingüino

Por Guillermo Liggerini

Mientras por éstas horas está en carne viva lo que resulta la muerte del ex presidente Kirchner, con sus lecturas políticas como especulaciones a cuestas sobre lo que depara su desaparición física, se pretende desde éstas líneas reseñar su historia desde donde generalmente éstas páginas busca pararse, una acotada mirada localista.
No es que Tandil resulte el ombligo del país, pero vale la pena tomarse de ese capricho para intentar señalar que, tal vez como pocos distritos del interior, esta ciudad cobijada de añejas como maltratadas sierras puede concebirse como un escenario privilegiado para graficar el paso de este hombre que la historia se encargará de ubicarlo –con aciertos y errores- en el sitial de los destacados lideres de un país.
Tandil inconscientemente palpitó al son de la carrera política de un hombre nacido a muchísimos kilómetros de aquí, pero que su historia personal y política lo iba a traer bajo distintos roles y circunstancias de tanto en tanto por estos lares y, consecuentemente, los tandilenses terminarían siendo testigos de esa intensa como corta vida pública.
Del perfecto desconocido con ambiciones, pasando por el presidente desconcertante, transgresor, amplio, restaurador, simpático, exitoso, al líder caprichoso, cerrado, vengativo. Del defensor de las verdades relativas al rencor de los que no piensan igual. El de las obras generosas y millonarias, al escalofrío de las distantes relaciones.
Así, bajo esa oscilante mirada pasó y posó frente a los ojos tandilenses quien la historia del pago le deberá reconocer, a pesar de las críticas, que resultó el que más recursos destinó para tener una ciudad un poco más justa.
Que esa realidad devino de la bonanza económica, el viento de cola y la mar en coche, son razones atendibles, debatibles, como también merecedoras para con el jefe comunal, a quien también se le reconoce –con razón- que ya se ha ganado el bronce, por sus propias capacidades como por haber estado en el tiempo que debía estar.
Algunos, fundamentalmente radicales de hoy, se detendrán aquí y aseverarán que se trató de un estilo unitario, que como la billetera la manejan sólo ellos y no hay autonomías, se derrama en las ciudades migajas de lo que se llevan de impuestos.
A ellos se responde con los dichos del propio Lunghi en tiempos de armonía: “Aquí hemos tenido la palabra que un Jefe de Estado le dio a un intendente de un pueblo de provincia, la cual se ha cumplido a rajatabla con ese valor supremo que le dieron a la palabra nuestros padres y abuelos. Por eso esta obra contiene la reivindicación de la patria federal en los hechos, sin retórica, a sabiendas de que el gobierno nacional se hará cargo de su costo sin que le demande un solo centavo al bolsillo de nuestros vecinos” (Lunghi dixit, en la Casa Rosada en el 2006 agradeciendo la millonaria obra de cloacas para toda la zona norte de la ciudad).

UNOS POCOS

En este país zigzagueante, pocos creían que aquel gobernador santacruceño tenía chances presidenciables. Ni siquiera aquellos pocos locos justicialistas tandilenses que lo fueron a recibir un día de marzo de 2002.
Sería Jorge San Miguel, quien resultaría el anfitrión de un agasajo del cual departirían apenas unos pocos. No porque no se compartiera su pensamiento. Simplemente era un perfecto desconocido para la gran mayoría, entre ella, claro está, los propios peronistas.
Aún como gobernador de Santa Cruz y todavía sin recibir la venia de Duhalde, Kirchner pasaría por la Unicen, un miting con empresarios que acudieron a la cita de compromiso y sin pena ni gloria dejaría la ciudad, no sin antes departir un encuentro con apenas 80 militantes enrolados en el sanmiguelismo en el Club Uncas.
Testigos dicen que desde allí el mandatario de una rica pero lejana provincia del sur habló sobre sus intenciones, convicciones y convencimiento de llegar al sillón de Rivadavia, pero como todo el país, pocos creían de aquel presagio.
También recuerdan sobre una impronta que lo marcarían de cuerpo entero y luego demostraría una vez en el poder. Aquello de un hombre desacartonado, incansable a pesar de los kilómetros de viaje. Que se sentó en el auto y empezó a informar con prisa y sin pausa sobre sus ideas, hasta que advirtió que su chofer estaba en el asiento trasero durmiendo, fatigado. No dudó en pegarle un sopapo para despabilarlo frente a la impávida mirada de los testigos tandilenses (cualquier similitud con Lunghi arrojando zapatazos a sus colaboradores en su despacho es pura coincidencia).

LA VERDAD RELATIVA

Tandil seguiría tras sus pasos o él volvería sobre los suyos. Ya ungido Presidente, el bautizado pingüino retornaría a la ciudad para concebir un acto que, en verdad, trajo más alegrías para la ciudad (por las obras prometidas) que para su presente político. La convocatoria no iba a ser la deseada y, encima, se encontraría con una manifestación universitaria que reclamaba por un mejor presupuesto.
Ocurrió un lunes 22 de agosto de 2005, cuando ya el hombre había concebido el poder y logrado cumplir determinados objetivos como ganado los primeros enemigos.
Allí al mandatario no se olvidó que había estado antes de la campaña electoral y que volvía a Tandil como Presidente. Habló del país heredado, de la Argentina derrumbada. “Un país en el que estaban prácticamente enfrentados unos con otros, absolutamente quebrado moral, política e institucionalmente”.
“No me molesta escuchar la verdad relativa del otro, lo voy a escuchar con toda atención, porque saber comprender la verdad relativa de aquel que me habla y que pueda pensar distinto que yo me va a permitir encontrar la verdad superadora que todos los argentinos necesitan”, se escuchaba convencido.
Bajo el aplauso de los presentes, insistía en que iba a estar abierto al diálogo, “siempre voy a abrir mis brazos al que piensa diferente, siempre voy a luchar por la pluralidad, por el consenso. Me avala la historia y me avalan mis compromisos, porque no creo bajo ningún aspecto en las posturas autoritarias. Posturas autoritarias son aquellas que dicen “se hace lo que yo quiero o no se hace nada” y en la Argentina no se hace lo que quiere uno o el otro, se hace lo que necesitan todos los argentinos para que el país pueda ir adelante. Este es un tema central y fundamental”.
Cuánto de aquel discurso lo trasladó a la práctica en el último tiempo, pareciera que no mucho, la crispación está a la vista...
Ya en tren de despedida, el último párrafo se lo dedicaría al mismísimo Lunghi: “querido amigo, usted me explicó con toda claridad, y lo escuché con mucha atención, cuáles son las necesidades más importantes que tiene Tandil; me explicó de las 20 mil personas que se encuentran en estado de exclusión y también me explicó sobre los sectores de inversión del turismo que le están dando la reconversión económica a esta querida Tandil, que tenían problemas con la inversión en cloacas. Delo por hecho, acérquese a Buenos Aires a firmar el convenio que el Gobierno Nacional lo va a apoyar con toda nuestras fuerzas para que Tandil siga creciendo”.

LA PIEDRA

Un año más tarde, Kirchner volvía a ser noticia exclusiva para Tandil. Invitaba a la Casa Rosada para firmar el compromiso de lo asumido.
En octubre de 2006, el lunghismo hablaba de un acto histórico, en el que Lunghi y el Presidente firmaban el inicio de la obra más importante de las ultimas décadas para la ciudad. Se formalizaba el contrato para iniciar la construcción de una nueva planta depuradora en Villa Aguirre, la ampliación de la actual y la instalación de la red cloacal para toda la zona norte, por un valor superior a los 33 millones de pesos.
Posteriormente, se anunciaba la entrega del Aporte del Tesoro Nacional por 500 mil pesos, que servirá para la colocación de una réplica de la Piedra Movediza, como parte del proceso de la creación de un Parque Lítico.
Al año siguiente el Presidente estaría otra vez por estos pagos. Más precisamente el 17 de mayo de 2007, acudiría al pie del cerro La Movediza para inaugurar oficialmente la Réplica que aquel intendente que lo entusiasmaba le había pedido.
La prensa local como nacional destacó de aquel día que Kirchner apoyaba por primera vez abiertamente a un candidato extra partidario para las elecciones de octubre próximo.
Allí definió a Lunghi como un "amigo" y que sus "amistades en mi vida siempre las practico de cara a la sociedad", supo asegurar sin tapujos para el mal trago de otros justicialistas que habían quedado abajo del escenario.

LA HISTORIA RECIENTE

Luego llegaría la historia más reciente y que se padecería hasta estos días, llegada la noticia luctuosa. El conflicto con el campo y el subirse a la cosechadora, serían las causales de una distante, fría relación de Kirchner para con Lunghi y viceversa, y por obvia consecuencia, para Tandil. De aquella embelesada relación, “despojada de prejuicios políticos” (Lunghi dixit en el acto de la Casa Rosada) a la denuncia de discriminación por castigo.
Así, por éstos días de pleno debate por el déficit habitacional en la ciudad, se detallará desde la comuna sobre los datos del Plan de Federal, por el que municipio y la Nación firmaron dos convenios para la construcción de viviendas.
El primero fue para las 139 viviendas de la primera etapa y 200 en la etapa II, precisamente las que ahora están en proceso de terminación. Vale reseñar que se iniciaron en 2005 y se piensa que estarán terminadas en unos meses (estuvieron paralizadas más de un año y medio y derivó en la ocupación).
El otro convenio fue por el Plan Federal II. El municipio compró 13 hectáreas en La Movediza para ello. El acuerdo establece la construcción de otras 355 viviendas allí, 70 en Vela y alrededor de 40 en Gardey. En total son 465 viviendas que nunca empezaron.
“Todo esto está firmado y anunciado por Kirchner en sus visitas a la ciudad. Si se cumpliera, habría más de 800 nuevas viviendas en Tandil entre la etapa I y II”, se escuchó en las últimos días al Ejecutivo frente a los dichos de Bossio en su reciente visita.
Si se trata de reproches, también desde el kirchnerismo se le recordará al pediatra sus propios dichos cuando agradeció por los dineros para la Replica de la Piedra, cuando dijo: “la coronación en el Cerro revitalizará y pondrá en valor al barrio que la circunda; creará fuentes de trabajo, atraerá el turismo nacional e internacional (...)”.

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