23 de noviembre de 2008
Por Guillermo Liggerini
La semana se fue con escasas manifestaciones concretas de asuntos que se ganen la atención de la opinión pública. Sí comienzan a respirarse aires de conflictividad, a partir del pronóstico de crisis que repercutirá -ya algunos sectores han dado las primas severas señales- en la estabilidad laboral de cientos de trabajadores.
Afortunadamente, la ciudad aún mantiene su diversidad económica, y en contraposición de aquel mal augurio se anuncian millonarias inversiones, con generación de puestos de trabajo, como por ejemplo la reapertura de la emblemática Posada de los Pájaros. La construcción, en tanto, alude a una desaceleración, pero con un movimiento aún singular para estos pagos.
En dicho contexto, una buena iniciativa de los gremios promovió que referentes de todos los colores políticos se encontraran para evaluar y encontrar políticas comunes de cara a lo que muchos presagian como una crisis importante.
Entre los presentes se vio a representantes del gobierno comunal, que fueron parte del convite no sin antes marcar pautas claras: no utilizar el escenario para mostrar la inquina contra la gestión. No querían ser víctimas de una interpelación. Munidos de su información, dejaron su diagnóstico y una consideración, no promover más de lo que en realidad se sabe sobre la incertidumbre. Medir los discursos, no “sobreactuar” y “alentar” a una de por sí delicada situación existente.
Más allá de algunos delicados y puntales casos (Loimar), se sostiene por lo bajo que del centenar de trabajadores cesanteados en las distintas metalúrgicas, algo más del 50 por ciento fue reincorporado en otra empresa. De todas maneras, no resulta mala la iniciativa de juntarse más allá de sus diferencias políticas, siempre y cuando la inquietud se extienda en el tiempo y no sea una reacción espasmódica para una foto. Que el ámbito creado sirva para alentar aquel viejo anhelo que persigue políticas comunes más allá de las banderías políticas de cada uno de los protagonistas.
Hasta aquí los gestos y señales de un complejo escenario. Sin embargo, de la reunión hubo poco y nada de autocrítica del sector empresarial, sobre su falta de previsibilidad y la responsabilidad social de hacer los esfuerzos necesarios para mantener las fuentes laborales. Tras contar en su haber con años de notable crecimiento, ante el primer tembladeral la primera variable de ajuste es el personal, sin más.
Así la semana se esfumó, con una casta política que también juega sus propias cartas que les permita cierto aire de protagonismo. El justicialismo enlodado en una interna sin demasiados adeptos, y un radicalismo que cimienta una gestión comunal que deberá lidiar entre aquel complejo panorama y su necesidad de seguir mostrando ejecutividad. No aflojar un ápice en su exposición y seguir generando acciones, con algo de lo que llaman cosmética y otro tanto de obras de la chequera nacional y provincial.
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