27 de septiembre de 2009
Por Guillermo Liggerini
Factiblemente lo que se escriba por éstas horas resultará más que nunca papel para guardar huevos o encender el asadito de domingo. Todo lo que se diga sobre el asunto que se ganó la atención de la opinión pública -el conflicto municipal- resulta tan relativo como volátil frente al escenario que se viene. Ejecutivo y Sindicato se volverán a ver las caras obligados por las circunstancias, bajo el paraguas de la conciliación en el ministerio de Trabajo. Saldrá de allí un acuerdo o seguirán tirando de la cuerda, sólo los concienzudos protagonistas lo sabrán. Mientras tanto, el vecino que obligadamente está invitado a este entuerto, sufre, padece y se enoja. Primero con los municipales (su imagen no es la mejor), pero más temprano que tarde con el gobierno, que no supo o no quiso resolver lo que era una obviedad.
Se argumenta que no hay más plata que la ofrecida. Tal vez esta vez haya que creerle. De hecho los representantes gremiales, tras la reunión y consiguiente oferta, vertieron su intención de aceptar habida cuenta de los tiempos de vacas flacas. Empero, dicha tesitura no se acompaña con gestos claros. Que se sigan sosteniendo en la función pública a colaboradores con cargos inventados para realizar el seguimiento del servicio de antena de canal 7 (¿?), o el proceso de las licitaciones (¿?), o que se soporte a aquellos que fracasaron en sus otroras funciones y fueron premiados con un cargo de privilegio, y encima se dedican en sus largos tiempos libres a pergeñar confabulaciones contra quien piensa diferente, no ayudan a descomprimir un delicado escenario.
Los representantes gremiales, en tanto (otro tanto), parecen estar siempre en duda en cuanto a su representatividad, lo que complica y mucho a la hora de contarlos como los interlocutores válidos.
Se dijo, éstos estaban dispuestos a convalidar un acuerdo ante la propuesta oficial, sin embargo las bases, con un enojo como hacía rato no se denotaba, la rechazaron contundentemente, poniendo en aprietos a la conducción sindical.
Precisamente ante esa disyuntiva el lunghismo creyó que el paro anunciado no iba a generar mayores contratiempos. Especulando que algunas áreas no se iban a plegar a partir del posible desaliento que podría motorizar la cúpula sindical.
Nada de eso ocurrió. Las bases dieron una muestra cabal de su bronca con una huelga contundente.
No conformes con ello, el Ejecutivo siguió tirando más leña al fuego y fue por más, con provocaciones varias. Primero, destinando colaboradores para tomar nota bien de cerca sobre los huelguitas y así registrarlos para el futuro descuento por los días no trabajados. No conformes con ello, se decidió que dichos descuentos lo sufrirán en la venidera liquidación de haberes.
Y si algo más hacía falta para alimentar la furia obrera, nada mejor que restringirles en la cara el ingreso al Palacio comunal. No sin antes provocar con la desmesurada presencia de efectivos policiales.
“Había amenaza de toma del municipio”, se esgrimió como excusa desde el gobierno. Flaca argumentación. “Hay que preservar el patrimonio edilicio”, se añadió. Prejuiciosa mirada.
¿Qué antecedentes hay de manifestaciones de los municipales rompiendo la casa de todos? Ninguno.¿ Se tuvieron los mismos reparos con la manifestaciones de los chacareros cuando reclamaron lo que creían justo?. No, allí Lunghi se subió a una cosechadora y dijo que lo que querían escuchar para recibir la ovación.
Más allá aún, cuando foráneos dirigentes de la UTA se hicieron un asadito frente al Palacio el pediatra los terminó seduciendo cruzando a la plaza y pidiendo compartir un choripán.
Se trata de señales, gestos, que permitirían descomprimir los ánimos crispados que se viven. Cuidando las formas, incluso podrían coincidir trabajadores y autoridades que no hay más margen para tirar de la cuerda.
La batalla del lago
Agua
La legión de tenistas sigue ganando en la atención mundial. El tandilense Juan Pico Mónaco -foto- llegó a la final del torneo ATP de Bucarest. Le ganó a Pablo Cuevas 6.3, 2-6 y 6-1. El número 37 del ránking mundial vuelve colocar a la ciudad en lo más alto del tenis mundial, siguiendo los pasos del consagrado Juan Martín Del Potro.
Tocado
Pedro Espondaburu -foto-, había resultado el blanco de todas las miradas ante la ola de rumores sobre su futuro al frente de la secretaría Desarrollo Local. Durante la semana, desde Apymet, Omar Farah salió a respaldarlo. También el funcionario se mostró junto a dirigentes del sector turístico para informar sobre acciones conjuntas del Instituto Mixto.
Hundido
El jefe comunal, Miguel Lunghi -foto-, fue severamente cuestionado por los municipales frente a la falta de diálogo que los demandante exigen de cara a una recomposición salarial. Lejos de acercarse a los trabajadores, cerró las puertas del palacio comunal, no sin antes emplazar una fuerte custodia policial que se pareció más a una provocación que a un resguardo del patrimonio edilicio.
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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