5 de diciembre de 2009

Locales

Locales. Palpitar comunal: Una alfombra cada vez más corta

Por Guillermo Liggerini

Dicen que el intendente Miguel Lunghi respiró profundo, aliviado, y tiró: “ojalá no pudiera, así me voy a casa”, frente a su séquito que, azorado, prefirió tomarlo como una humorada frente a lo que sería una catástrofe para el radicalismo, pero principalísimamente para ellos, que tendrían que buscar otros horizontes más allá de la estructura municipal.
La reflexión lunghista provino del anuncio del proyecto que veda dos períodos consecutivos para intendente y concejales. La noticia pudo haber conmovido el tablero político, habida cuenta que a pesar de los seis años transcurridos, el radicalismo no pudo aún cambiar la ecuación Lunghi o el abismo.
Sin embargo, rápidamente se esfumó la especulación, habida cuenta que ninguna ley puede ser retroactiva, por ende recién el jefe comunal estaría cumpliendo en el 2011 la primera reelección. El alivio, entonces, fue para todos los salieris de Lunghi que se arrogan los votos de él.
De todas maneras, hay un gran margen de duda en que realmente lo expresado por el mandamás revistiera un profundo deseo. A pesar de los consejos familiares, el pediatra quiere seguir trabajando de intendente. No tiene otra cosa que lo entusiasme más.

DUDAS

Sobre lo que el lunghismo no debiera relajarse tiene que ver con lo que de tanto en tanto se destapa en el Hospital, y que en vez de vanagloriarse por las distinciones recibidas por la transparencia en la gestión (cómo será el resto de las administraciones) debería profundizar lo emprendido para que la población tenga una real dimensión de lo que ocurre en las tripas del centro asistencial.
Está claro -así lo marca el presupuesto- que Lunghi ha priorizado la política de salud y el Hospital es el estandarte de esa prioridad, pero sucede que pasan cosas muy extrañas que van a contramano de ese esfuerzo, incluso económico.
Vuelve a hablarse de un accionar delictual, con la sospecha de complicidades varias que el Ejecutivo ha tratado de minimizar hasta llegar al extremo de hacerse el distraído hasta que la justicia actúa.
No es la primera vez. El escándalo presentado como caso formol se llevó puesto a los directores. Ahora no se está tan lejos si las especulaciones de la pesquisa se transforman en pruebas.
Desde el gobierno se dirá que se reaccionó rápido, ordenando sumario interno y separando al enfermero sospechado de entregar ampollas de morfina con destino poco claro. Pero no es menos cierto que las sospechas sobre la presunta irregularidad viene hace tiempo antes de la denuncia de una paciente.
El expediente deja en evidencia que hace meses que hay graves interrogantes sobre un stock de ampollas de morfina que una droguería reclama y nadie sabe qué se hicieron. El propio enfermero separado informó a sus superiores sobre estas dudas que ahora recaen todas sobre él. Consta de informes de la propia administración hospitalaria indagando sobre ese reclamo del proveedor, vía carta documento incluso.
?Por qué no se presentó la respectiva denuncia entonces? Hasta aquí la justicia se aboca a investigar lo que la paciente expresó, acerca del suministro de morfina de parte del agente municipal. Pero el municipio no ha presentado denuncia alguna por lo que se presume un faltante de droga. ?Qué encierra semejante pasividad de las autoridades responsables? Alguien debiera dar la respuesta.
Incluso desde la misma coordinación de la administrativa del centro asistencial el 26 de noviembre aludió al asunto que “aparenta tener gravedad toda vez que podría tratarse de una venta y/o entrega de drogas usualmente utilizadas en quirófano a una paciente de Hospital”.
Asimismo, rezaba la nota que “no escapa al director que la temática en conocimiento puede tener relación con la faltante producida en Farmacia y por a cual ya se enviaron intimaciones fehacientes a la anterior encargada de la unidad de Farmacia. Recomiendo la instrucción sumarial dispuesta por el Intendente y denuncia penal en su caso”. También el director Administrativo, Daniel Binando, hizo lo propio.
Lo más curioso aún es que la oposición vuelve a quedar débil frente a lo que debiera ser un pedido de explicaciones. Hasta un alfil radical supo inferir que si fuera Carlos Fernández quien ocupara una bancada en el HCD como en sus viejos tiempos, se haría un picnic con lo que se ha detectado.
En verdad, la curiosidad sobre el rol de la oposición se devela en que están resignados. Ya muchos de ellos, y principalmente quien estoicamente intentó de tanto en tanto marcarles la cancha, Carlos Mansilla, se está despidiendo.
La tesitura radical se condice con otros tantos escándalos que le tocó afrontar. En el affaire de tesorería hasta el caso de las horas extras, fueron empujados a presentarse ante la Justicia como particular damnificado. Aquí, en este nuevo grave suceso, vuelven a hacerse los distraídos, sin notar que ya la alfombra está quedando chica para tapar más basura.

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