14 de febrero de 2010
Por Guillermo Liggerini
Se va transitando el final de la temporada veraniega ya sin sobresaltos para la casta política vernácula, hoy focalizada en el debate en el HCD sobre radicaciones comerciales, proyecto que el oficialismo logrará imponer a fuerza de su mayoría y comunión política con el bloque Unión Pro, a pesar de los reparos del justicialismo y los propios comerciantes minoristas, que pretendían una nueva prórroga al decreto del jefe comunal.
Entre bambalinas, en tanto, surgen especulaciones políticas más allá de las fronteras serranas que vuelven a colocar a la ciudad en un supuesto epicentro de dirigentes nacionales. Se retoma la creencia de sentirse el ombligo del termómetro político. Aquella que reza que se tiene en cuenta a la ciudad -como ciudad intermedia del interior que es-, como parámetro de lo que pudiera suceder en el resto del territorio nacional.
Así, se llenan espacios y se completan líneas periodísticas al son de un coqueteo y supuesto interés de referentes tales como el propio Mauricio Macri o Diego Bossio ( nativos del pago aunque exiliados por propia voluntad desde sus primeros pasos), por instalarse con candidatos propios en vistas al lejano escenario electoral del año que viene.
Aparentemente la estratégica (por lo millonaria) cartera de Bossio daría cabida a algunos dirigentes con afán de retomar protagonismo en la escena local justicialista, ávida de caras y propuestas nuevas que logren tentar a un electorado que por estos días sigue mayoritariamente apostando al liderazgo lunghista.
Las mismas especulaciones proponen que desde el macrismo y/o de Narvaez, se mire con curiosidad al “eterno” candidato Patricio Fernández, dirigente camaristas que hoy conforma un tándem estratégico con Renis en el directorio mixto de la Usina. Nadie puede negar su potencialidad, más aún cuando por éstos tiempos a nivel nacional la predilección del votante se inclinaría por candidatos prudentes, mesurados (Reuteman, Cobos), aunque varios prefieren lisa y llanamente definirlos como tibios.
ABRIL
La optimista mirada de la oposición vernácula ensayando candidatos podría radicar en que en los meses de verano hay tiempo ocioso para elucubrar y que algunos se hagan eco de esa golondrina, aunque para otros está la sensación que el lunghismo ha arribado a su techo. Si bien ninguno niega la notable imagen que aún conserva el intendente Lunghi, se huele entre las huestes justicialistas que ya desde los meses del año que pasó y lo que se está transitando el poder lunghista evidenció un estancamiento político, básicamente denotado por las ruidosas demandas sociales que se ganaron enero, con reclamos por servicios básicos.
En las antípodas de este pensamiento, claro está, el radicalismo se muestra convencido que hay lunghismo para rato, siempre y cuando el pediatra decida seguir trabajando de intendente, como el propio Lunghi ya ha sabido dejar entrever.
De todas formas, desde el propio seno radical se concede que tras el delicado cimbronazo de fin de año y gran parte de enero, habrá asuntos que asumir a fin de cuentas más allá de lo que se pueda gestionar en Nación y Provincia, como fielmente se ha seguido en los seis años de gobierno.
Retomando sus funciones tras veranear en las playas peronistas de Pinamar (Cariló para ser más precisos), sabe que lo peor estaría por venir, en materia de demandas. A saber, colaboradores suyos le han anticipado que desde abril devendría un incremento de la demanda. No es lo mismo contener a las familias carenciadas, en viviendas en la precariedad más absoluta en verano que invierno.
El conflicto en Movediza -por situar un escenario- está igual de latente como irresoluto que sus comienzos. Los anuncios nacionales amainaron la exposición pública, pero las necesidades e incómodas situaciones siguen como ayer.
Generalmente -se esgrime-, hay dos caminos. Mostrarse indiferente, restarle trascendencia a lo que sucede y dejar que se caiga por su propia impotencia, o como estado intervenir y así prevenir males peores.
“Hay que dejarlos solos, ellos mismos se encargarán de diluir el conflicto por sus propias peleas”, será una de las teorías. “Como dijo el general acerca de los peronistas: parecen que se pelean. En realidad se reproducen”, se animan a contradecir otros radicales. ソCuál de los dos escenarios ha resuelto encarar el lunghismo? Tal vez por el mes de abril se esclarezca...
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