26 de junio de 2011
Por Guillermo Liggerini
Finalmente las principales fuerzas políticas largaron en esta particular carrera electoral, en la que se presenta como dos tiempos de un partido que, a pesar de que muchos entienden como un resultado cantado, nadie quiere relajarse y todos mantienen legítimas aspiraciones.
Fue casi en simultáneo y a escasos metros. Diferentes perfiles, estrategias opuestas según la estrategia de cada uno de los aspirantes que, una vez más competirán por el sillón de Duffau.
El intendente Miguel Lunghi y el concejal Néstor Auza pasaron la primera prueba, aquella que alude a abrir el fuego para la casta política y su respectivo microclima. Por eso nada de lo que se dijo y expuso como puesta en escena sorprendió. Se trató más de un regodeo de la propia tropa, como la primera función para invitados y la prensa. Ya habrá tiempo para la verdadera campaña, aquella que se hace en la calle, puerta puerta, de cara al vecino que, a estas alturas -se cree que la mayoría- todavía siquiera sabe de qué se trata lo que se vota en agosto y, si se entera, tal vez ni le interesa participar.
Independientemente que lo que se expuso el jueves por la tarde noche en poco y nada incidirá en la predilección del votante, bien vale la pena analizar sendos actos para intentar desasnar carencias y virtudes de los principales candidatos.
ESTRATEGIAS
Contrariamente a los detractores que señalaron como una paradoja que el justicialismo, cuyo proyecto político por éstos tiempos se auto proclama popular y progresista, emplace su lanzamiento desde un coqueto hotel dentro de las cuatro avenidas, resultó una estrategia inteligente. Precisamente una de las principales carencias del candidato y el justicialismo en general, tiene que ver con un frágil inserción en las capas medias, medias altas de la ciudad. Geográficamente situadas en lo que se conoce dentro de las cuatro avenidas.
Apuntalar desde este sector esquivo, entonces, es una buena opción. Se insiste, estos detalles no hacen a inclinar ninguna balanza, pero son gestos, señales de que se está trabajando para ser una alternativa.
Que se haya elegido el mismo día y a escasas horas del acto radical, tampoco resulta ajeno a la estrategia. Dicha acción obliga a compartir la atención pública -al menos mediática- casi por igual.
Un dato que tal vez resulte anecdótico pero que no deja de preocupar al séquito lunghista es, justamente, la falta del efecto sorpresa. Esto de dar por hecho la repetición del ritual como se vino haciendo durante más de siete años, promueve que la oposición se anticipe y saque relativa ventajas.
Sabrá Auza y compañía que otra de sus debilidades versa sobre su discurso. No sin esfuerzo, se notó durante su exposición una alocución, un mensaje más llano al acostumbrado, más vinculado a los estrados académicos, un lenguaje distante a las pasiones que indefectiblemente requiere una campaña.
El veterinario fue más preciso, claro y permitió que el público lo siguiera más cómodo, dentro de un clima aún tranquilo teniendo en cuenta que la carrera recién comienza.
Expresó algunas propuestas renovadoras. Desde la creación de una secretaría de medio ambiente como la de desarrollo productivo, eje clave para contrarrestar el anodino tránsito de la actual secretaría de Desarrollo Local que el lunghismo profesó durante su gestión.
Habló de seguridad y salud, claramente otra clave a la hora de priorizar una campaña. La cuestión, el entuerto será como contrarrestar la idiosincrasia tandilense que aplaude, por ejemplo, la construcción de un hospital de niños.
Dicen, los expertos, que si se ataca lo que hace a la atención y falta de personal, generalmente el vecino, contribuyente, apuntará más sus críticas al propio personal, a los profesionales, que al municipio.
La estrategia será entonces esclarecer, si existe fragilidad en la materia, carencias “materiales” que el sistema de salud presuntamente evidenciaría. Léase falta de instrumental y aparatología necesaria para la demanda vecinal, una de las prioridades repetidas del ciudadano en cada sondeo de opinión que se hace respecto al interés tandilense.
La mayor de las carencias del veterinario precisamente está también, hay que decirlo, en la propia tropa. Todos aquellos que en la noche del jueves participaron. Cuánto de verdadero hay en ellos a la hora de apoyar y trabajar por la candidatura. O cuánto hay de compromisos económicos que los obliga a figurar pero a la hora de “patear” la calle poco y nada asumirán algún rol preponderante.
AL LADO
A penas unos metros, divididos por la calle Mitre, el lunghismo hizo su acto, una ceremonia que de repetida provoca cierto tedio. Ya no sólo en la puesta en escena, sino también en el propio contenido del discurso del jefe comunal, quien se esforzó, no por casualidad, por mostrarse entusiasmado, óptimo y con ganas de seguir liderando el proyecto radical tandilense, despojado incluso de los intereses partidarios bonaerenses y nacionales, aunque sin renegar del todo de ellos.
El tedio deviene de lo que llaman la cábala de repetir la misma liturgia (“mal no nos va”, refieren exultantes), que incluso cuenta con candidatos repetidos, no sólo del máximo líder, sino de quien lo acompaña en la lista de concejales, Juan Pablo Frolik.
Que se haya elegido nuevamente el mismo lugar, al mismo candidato a concejal, como detenerse en demasía en repetir los logros de los años al frente comunal, podrían generar lo que precisamente quieren evitar, aquel fantasma que promueve que hay un desgaste y que las ideas se acotan.
La idea fue reseñar al Lunghi de julio de 2003, cuando en el mismo lugar y con unos años menos habló de su Tandil soñado y las obras por hacer. Pasados los años, vía imágenes se comprobó que lo que prometió cumplió. Pero el repaso genera una repetición que aburre. Ni que hablar cuando el propio Lunghi se detiene en números y más números que hablan de una ciudad mejor. Ya el vecino sabe lo que se hizo y aplaude, de hecho respaldó en cada uno de los elecciones y/o plebiscitos que se afrontó.
A la hora de las nuevas ideas del Tandil soñado, no hubo mayores sorpresas. Hablar de un autódromo como un estadio de fútbol ya se dijo. Ni que hablar cuando se promete por el corrimiento de la Ruta 226 o el traslado de la estación ferroviaria, ideas, propuestas anunciadas dos décadas atrás.
A grandes rasgos, las principales fuerzas comenzaron a mostrar sus cartas. Hasta aquí, las primeras manos redundaron en jugadas previsibles. Se está frente a viejos conocidos, candidatos repetidos e ideas ya puestas a consideración. En definitiva, el vecino resolverá si el lunghismo tiene más por aportar al desarrollo de la ciudad o la alternativa auzista es atractiva. Con la particularidad que ni siquiera en agosto se definirá el entuerto, sólo posicionará a los candidatos rumbo a la carrera final, octubre.
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