26 de enero de 2012
BUENOS AIRES.- La CGT salió ayer a poner límites al supuesto interés de la Casa Rosada para reemplazar al actual jefe de la central obrera, Hugo Moyano, en junio próximo y advirtió que "sería un gravísimo error de parte del Gobierno" intentar colocar a un hombre de su confianza.
En diálogo con DyN y consultado si le constaba que la administración de Cristina Fernández busca correrlo a Moyano y colocar un hombre de su confianza en la CGT, Schmid respondió: "Sería un gravísimo error de parte del gobierno que ha tenido semejante aval popular y que ha dado muestra de tener un sentido democrático y participativo".
"La disputa dentro del universo sindical la tienen que resolver los sindicatos confederados", sentenció Schmid, hombre de estrecha confianza de Moyano y secretario adjunto de la Federación Marítima Portuaria (FEMPINRA) además de titular del gremio de Dragado y Balizamiento.
De esa manera, desde la CGT buscaron poner límites a la jugada desde la Casa Rosada que, según fuentes kirchneristas, constaría en promover a un dirigente del estilo del metalúrgico Antonio Caló, en lugar de Moyano.
Luego, Schmid coincidió con los dichos de ayer de Pablo Moyano, quien denunció la existencia de una "política de ajuste" del Ejecutivo, al remarcar que "hay signos preocupantes".
"El decreto de necesidad y urgencia para reordenar los gastos en el sector público es un signo preocupante" porque "todo lo que signifique reducción del gasto público desalienta el consumo interno y la virtuosidad de este modelo está asentado ene l consumo interno", enfatizó..
En ese contexto, Schmid también salió al cruce de los dichos del ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien desde San Juan opinó que "no deberíamos tener ningún problema con los representantes de los trabajadores porque este es un gobierno que todas las decisiones que ha tomado la Presidenta de la Nación lo hizo en favor de los trabajadores.
"Nunca hemos dejado de reconocer lo que ha manifestado Randazzo, lo que ocurre es que el camino hacia la justicia social es infinito y siempre habrá sectores que están postergados en la vida nacional", afirmó el sindicalista moyanista, quien consideró que "uno de los talones de Aquiles de la gestión, del ciclo importantísimo de recuperación de derechos que se dio desde mayo del 2003 hacia acá, es el trabajo en negro, los millones de compañeros que están precarizados, tercerizados".
Acerca de la relación entre el gobierno nacional y la CGT, Schmid admitió que "atraviesa un momento difícil" y resaltó que "la CGT es un sector de la sociedad que ciertamente no es todo, pero esto no nos convierte en una corporación".
"La relación es una relación propia de un sistema democrático. En algún momento pueden tener una coincidencia plena y en otro una diferencia de opinión", añadió.
En esa misma línea, ratificó que desde la central obrera "hemos sido muy concretos a la hora de apuntar el proyecto popular. La presidenta muchas veces ha dicho, no miren tanto lo que digo sino lo que hago. Lo que hemos hecho nosotros es siempre apuntalar el proyecto popular", indicó.
Finalmente, respecto del reiterado reclamo de la suba del mínimo no imponible, el dirigente señaló que "el impuesto a las ganancias forma parte de un sistema regresivo que la democracia no ha tocado todavía que es el sistema tributario argentino, hijo dilecto del plan de Martínez de Hoz".
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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