19 de julio de 2010
Las cifras del crecimiento económico coyuntural, y las bondades del “repunte” declamado por autoridades locales en sectores como la industria, el campo y el turismo, no tuvieron un correlato significativo en los cordones de vulnerabilidad social, según diagnosticó Walter Fernández, titular de la Granja “Los Pibes”.
De acuerdo al referente del “Movimiento Chicos del Pueblo”, Tandil sigue sin escapar al “40 % de pobreza que sufre el marco nacional, una realidad que palpan de lleno las organizaciones no gubernamentales que trabajan con la marginación.
En el predio cercano a “El Centinela”, hoy se asiste a 93 chicos, 30 más que en 2009, señaló Fernández a LA VOZ.
Pero la demanda, lejos de detenerse allí, continúa su curso, pues “desde principios de año a esta parte, nosotros tenemos solicitudes de ingreso constantes. Aunque la verdad es que la estructura está al tope y no contamos con cupos”, manifestó el referente social.
Siempre sobre “Los Pibes”, Fernández remarcó que la meta de la organización siempre fue escolarizar a la totalidad de los pequeños en un mismo establecimiento educativo. En realidad, hasta hace poco, todos iban a la Escuela N? 31. Pero ante el incremento de la cantidad de jóvenes, “ahora se reparten otros dos grupitos en los colegios de La Porteña y Cerro Leones”.
“Hoy la estructura de la granja está al límite, pero acá regularmente vienen instituciones, la Justicia o particulares interesados en traer un chiquito”, aseveró el entrevistado.
Por otro lado, Fernández reconoció los efectos positivos de la Asignación Universal por Hijo, pues “ayudó a que muchas familias estén un poco mejor. Pero está claro que el monto no alcanza”, añadió.
El dirigente social fue más allá al sostener que el beneficio no repercutió con fuerza en la deserción escolar, ya que “hasta hace poco, se manejaba una estadística de 2.000 deserciones en Tandil, y ahora se baraja que 65 chicos volvieron al nivel secundario”.
DESINTEGRACION
Más tarde, el titular de “Los Pibes” recordó que el Banco de Alimentos de Tandil otorga “unas 20.000 raciones diarias de comida a las instituciones de la ciudad. Luego debe pensarse en tanta otra gente sin recursos que se alimenta fuera de las instituciones. Algunas de estas cuestiones las releva Cáritas también”, subrayó Fernández.
Paralelamente, trazó su visión sobre la influencia de la actividad turística en el marco general de la ciudad: “representa el 5 % del Producto Bruto de Tandil, ese no puede ser el epicentro de la economía local”, opinó para reiterar que en muchos casos el sector se desarrolla en pequeñas cabañas y emprendimientos familiares, que producen escasa cantidad de mano de obra.
Nuestro partido –prosiguió- “toda la vida fue agroindustrial, pero en la década del 90? se destruyó todo el aparato productivo del país. Antes había 5.000 empleados metalúrgicos en UOM, y ese número nunca se recuperó”.
A finales de 2009, Fernández supo alegar que “el panorama de nuestros pibes es complicado, porque encima Tandil vende una ciudad turística pero en realidad es una ciudad muy cara, donde se manejan valores de turismo, es carísimo el alquiler, carísima la mercadería y los servicios”.
“Tandil quiere vivir del turismo y esconde la pobreza, entonces este cordón que representa la periferia que quieren tapar, hace que los pibes queden encerrados en los barrios y con poco acceso”, definió desde su óptica en los últimos meses del año pasado.
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