13 de abril de 2012
BUENOS AIRES.- El presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano, advirtió ayer la "preocupación" de la Iglesia Católica por los "niveles importantes de corrupción" en el país, y destacó que, pese a que "muchos salieron de la pobreza", "queda mucho por hacer porque no se repartió con equidad el ingreso".
Aunque destacó que hubo "un crecimiento importante" de las variables económicas, el prelado reiteró su "inquietud" por la pobreza en el país.
"La Iglesia está preocupada por los niveles importantes de corrupción", aseveró al salir de una reunión con el secretario general de la CGT Azul y Blanca, Hugo Barrionuevo.
Monseñor Lozano aclaró que esta preocupación eclesiástica no es nueva, sino que viene "desde hace décadas", pero recordó que en la actualidad hay estudios que ubican a la Argentina "entre el segundo y el tercer lugar" entre los países de América Latina, por sus prácticas corruptas.
A pesar de las críticas, Lozano aclaró que "la Iglesia tiene distintos canales de diálogo con el Gobierno" y precisó que "ese diálogo es bueno".
El Gobierno y la Iglesia abrieron en noviembre pasado un nuevo marco de relación basado en la apertura de canales de diálogo permanentes y no en las desconfianzas mutuas que tensaron la comunicación en el pasado.
El punto de inflexión fue la elección del arzobispo santafesino José María Aran dedo al frente de la Conferencia Episcopal Argentina, para dar continuidad a la gestión del cardenal Jorge Bergoglio, a quien el kirchnerismo consideró siempre como el "líder espiritual" de la oposición.
El flamante cúpula mantuvo el 10 de noviembre, un día después de ser proclamada, una audiencia en la Casa Rosada con la presidente Cristina Fernández.
Tras aquel encuentro "protocolar" se repitieron los gestos de distensión en la relación y no hubo confrontación directa sobre temas de coyuntura, a excepción de críticas aisladas por el "apuro" para aprobar la reforma al Código Civil.
Hoy, monseñor Lozano se refirió también a la situación de los pobres y excluidos, y sostuvo que "muchos salieron de la pobreza", pero alertó que "queda mucho por hacer porque no se repartió con equidad el ingreso".
"Casi la mitad de los que trabajan no tiene un empleo debidamente registrado que le permita acceder a la obra social y el aporte previsional, bajos ingresos, incluso trabajo esclavo, inmigrantes sin un trato con equidad, falta de vivienda y, por lo tanto, hay que seguir trabajando en el campo social y la Iglesia quiere ayudar al diálogo a favor de caminos de superación", puntualizó.
El titular de la Pastoral Social subrayó en este sentido que "la dignidad humana se expresa a través del trabajo".
En tanto, Barrionuevo coincidió con Lozano en trabajar sobre una agenda común al señalar que "nos interesa conversar sobre el trabajo en negro, de los trabajadores que están sin cobertura ni seguro social".
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