13 de mayo de 2008
Justicialista de pura cepa, que no acepta que se le endilgue ningún ismo a la hora de encuadrarlo en lineamientos internos, Roberto Mouillerón con un temple notable reconoce yerros del gobierno pero no evitó trazar una mirada crítica para las entidades agropecuarias que en la realidad distan de representar al sector demandante.
“Nunca vi que este tipo de controversia se solucione con uno puteando por un lado y otro tirando piedras desde enfrente”, contundente dijo el funcionario bonaerense quien cumplió dieciséis años de experiencia en conciliación desde el área laboral provincial, lo que lo acreditan para decir que “los problemas se resuelven cuando somos capaces de sentarnos en una mesa, con convicciones y la paciencia suficiente”.
Sin medias tintas, Mouillerón dialogó con Examen Final de la Am 1560, sobre el conflicto rural, considerando que “este fenómeno que aparece como un problema del campo creo que es mucho más que eso, y que está desnudando una nueva realidad argentina que no se ha adecuado todavía a los tiempos internos y externos. Había un país que estaba en el fondo del pozo y hoy asomó y a partir de eso tendría que haber una mirada desde quienes gobiernan como del conjunto de la sociedad buscando ver cuál es la salida para la Argentina en función de los logros que se han obtenido en estos últimos cinco años”.
Insistió el ex ministro que “la discusión con el campo es una de las partes, pero no la más importante porque creo que lo que está en discusión definitivamente es qué modelo de país queremos, qué modelo de producción y distribución”.
“Hoy la discusión aparece con el campo –siguió-, pero estoy seguro que si se terminara empezaríamos con otros sectores, por caso el industrial y ni qué hablar con la distribución de los salarios”.
Para Mouillerón aquí también está en discusión el modelo político, “que aparece como un modelo de emergencia para sacar de ese infierno, ese pozo, a un país que había caído a una de las crisis más profundas que había sufrido en su historia. Allí se van gestando un modelo que tiene que ver con la impronta de Kirchner aprovechando los vientos a favor que venían de la economía y con una coyuntura internacional que nos favorecía. Hoy nadie podría discutir ese logro del gobierno, ahora después está en ver cómo seguimos”.
Marcando distancia con el reclamo rural, subrayó que “hay productores y productores. No todos son iguales”.
“¿De qué productores estamos hablando?”, se preguntó, “del hombre de campo que se levanta a la mañana a ordeñar y dar de comer a los guachos, del que tiene su propiedad y la explota, o del que está asociado en una empresa agropecuaria, a un pool de siembra, de qué productores estamos hablando. Incluso cuando uno le pregunta si confían en las representaciones que tienen en las entidades te responden que no. Entonces hay que tener cuidado con esto, también el Gobierno debiera tener cuidado”.
Mouillerón indicó sus críticas para con la falta de interlocutores válidos en el debate. “Hoy es casi absurdo y ridículo ver discutir a De Angelis con Samid, que es una parodia de representación agropecuaria y de gobierno. Cuando los miraba por televisión realmente no sabía a cuál putear más”.
Para el funcionario, quienes hoy representan a los productores “no tienen la práctica de discusión paritaria que tienen otros sectores. Evidentemente la práctica de la negociación, que en nuestro país no está muy difundida, tiene que ser muy conocida por los actores, y creo que el Gobierno no lo utilizó bien y la contraparte peor”, cerró.
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